Colectiva 2.1 en 2BLEÓ y la masa negra que sostiene al arte

Al adentrarse en estas líneas el lector llegará a percatarse de que esta reseña de la exhibición Colectiva 2.1, abierta desde el 21 de agosto en 2BLEÓ, no trata tanto de las piezas que en ella se muestran, sino de aquello que el espacio que las alberga atestigua. No hay que pensar que esto se debe a las piezas en sí. Al contrario, éstas son una variada muestra de medios, temáticas y estilos validados por la amplia trayectoria de trabajo de algunos de los artistas presentes en la exhibición, así como por la frescura y perspicacia de los más jóvenes, los cuales llevan años trabajando y haciéndose su espacio en la escena local. Sin embargo, el espacio expositivo/taller 2BLEÓ, ubicado en la calle Américo Salas en Santurce, sirve también de coyuntura para la apertura de un diálogo crítico sobre una cuestión de alta relevancia dentro de la industria del arte actual: los espacios alternativos y de autogestión.

La Colectiva 2.1 presenta el trabajo de Martín Albarrán, Jaime Crespo, Rabindranat Díaz, Elsa Meléndez, oopf, Beatriz Santiago Muñoz, Jaime y Javier Suárez, José Luis Vargas, Sebastián Vallejo y Simón Vega. Para participar de esta segunda exhibición colectiva en 2BLEÓ, estos artistas invitados por el gestor del espacio, Omar Obdulio Peña Forty, no están restringidos por una temática, sino por un criterio de tamaño. Las obras no exceden el formato mediano, lo cual permite conocer sin agobios ni estrecheces diez propuestas que abarcan casi todas las disciplinas.

En la sala nos encontramos con las instalaciones escultóricas de carácter minimalista de Martín Albarrán; los imponentes y líricos trabajos sobre tela de Elsa Meléndez; el video Beatriz Santiago que nos habla -de entre muchas lecturas posible- de lo subalterno y la cuidad; los complejos y mordaces personajes de Rabindranat Díaz; el guiño a la poesía en la pintura de Sebastián Vallejo; o el chiste interno sensibilizado a través de la mano de Jaime Crespo; la tenacidad y la nostalgia de las pinturas de José Luis Vargas; los trabajos orgánicos y efímeros de los hermanos Suárez; los bocetos de estructuras subversivas de Simón Vega; y la cama de oopf (Omar Obdulio Peña Forty) que, de alguna manera, sintetiza todo lo que en ese espacio sucede, el habitarlo, el ocuparlo de diversas maneras. Todas ellas son testimonio de que hay demasiadas cosas pasando en el arte y que no es posible contenerlo todo únicamente dentro de los circuitos oficiales.

Así, luego de recorrer el espacio y hablar con Omar Obdulio Peña sobre su proyecto 2BLEÓ y sobre su afán por ofrecer a sus colegas artistas un espacio sin restricciones, comencé a recordar la metáfora empleada por el teórico, activista y artista político Gregory Sholette para describir el mundo del arte a partir de la sociedad postindustrial occidental. En su libro Dark Matter: Art and Politics in the Age of Enterprise Culture, Sholette nos trae a la atención uno de los grandes problemas de la astrofísica, el concepto de “materia negra”.

La “materia negra” se ha resuelto como el concepto más plausible para explicar la discrepancia entre el movimiento de grandes cuerpos astronómicos y la masa visible observable, que resulta inexplicable con los conceptos tradicionales de la física. Sin la existencia de esa “materia negra” no podría explicarse por qué los astros o las galaxias se mueven de la manera que lo hacen. Así, esta es una evidencia indirecta de que existe una presencia gravitacional que gobierna ese movimiento. Esa presencia gravitacional, que es una masa invisible sólo determinable por su efecto en el comportamiento del movimiento en el espacio de los cuerpos celestes, constituye tanto como el 96% del universo y presumiblemente es lo que evita que éste colapse.

Este fenómeno astrofísico le sirve a Sholette para explicar el impacto desestabilizador dentro del denominado arte elevado o “high art” si la gran parte de las prácticas artísticas que circulan bajo su sombra, dicho de otro modo, no reconocidas por la empresas culturales, detuvieran su actividad. ¿Qué pasaría con la industria del arte si no existieran aquellos que forman en las escuelas y academias a los jóvenes artistas? ¿Y si no hubiera aficionados que estuvieran pendientes del último ejemplar de su revista favorita especializada en arte? ¿Y si los “grandes artistas” no contaran con sus ayudantes y galeristas? ¿Qué pasaría si todos estos no tuvieran un lugar de encuentro que mantenga cierto nivel de oficio hacia aquello que se llamó Arte con mayúsculas?

Ciertamente, sería un experimento sumamente interesante y podríamos inferir cuáles serían los resultados ante semejante panorama. Pero la realidad es que sin todas esas subestructuras que funcionan como una especie de soporte invisible del mundo del arte, sería difícil, si no imposible, sostener la industria del arte como la conocemos en la actualidad. Por este motivo, es importante reivindicar, apoyar y llamar la atención hacia estos espacios de autogestión y espacios alternativos fuera de las grandes plataformas institucionalizadas, aunque los artistas, curadores o mecenas del arte que gestionan estos espacios tienen una clara conciencia e intención de mantenerse al margen de las instituciones por razones políticas.

Se puede decir que, de alguna manera, responden al llamado de Walter Benjamin, cuando les pidió a los artistas que transformaran al espectador en un colaborador activo. Espacios como 2BLEÓ, retoman la vieja consigna benjaminiana del artista como productor, con una responsabilidad política de transformación, pero atemperada a nuestros tiempos superada ya la utopía de la estética marxista. La responsabilidad política o esa cualidad de lo político que posee 2BLEÓ está contenida en la misma creación, gestión y difusión del espacio de exhibición, en el que el medio (en este caso el espacio/taller) deviene el contenido mismo del mensaje artístico (político/social). 

Por estas razones, estoy convencida de la vital importancia de que espacios alternativos y de autogestión como 2BLEÓ no cesen de surgir en la escena del arte puertorriqueño. Debemos darnos la oportunidad de apreciar las piezas de artistas que no siempre, o al menos no constantemente, aparecen dentro de los circuitos oficiales y que, sin embargo, son el combustible de la creación plástica nacional, pues sin ellas sería complicado construir una historiografía coherente, realmente incluyente y veraz.

* Colectiva 2.1 puede visitarse hasta el 21 de septiembre en 2BLEÓ localizado en la calle Américo Salas esquina Hipódromo 1400 1ª, en Santurce. Para más información sobre la exhibición o sobre el taller/espacio expositivo 2BLEÓ, acceda la página de 2BLEÓ en facebook.

Lista de imágenes:

1. Sin título (cama 2), madera, espuma, pintura acrílica y tela. 2013. Por: OOPF.
2. Distrust punishment. Acrílico sobre papel, 2013. Por: Rabindranat Díaz-Cardona.
3. Cenizas y vida (oda a Pasolini). Óleo, poema, arreglo de flores y bloque, 2013. Por: Sebastián Vallejo.
4. Holocausto arbolito. Serigrafía, xerografía y bordado sobre tela, materiales sintéticos, goma espuma 9' x 5'. Por: Elsa Meléndez Torres.

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