Ese fetiche llamado cómic (parte 1)

Marjane Satrapi

En octubre de este año, la tercera edición del Festival de la Palabra tendrá un Pabellón de la Tinta organizado por Luis J. Lacourt, profesor especialista en comunicaciones y autor de la primera tesis sobre animación japonesa en Puerto Rico. La iniciativa de los organizadores del Festival (o así la entiendo yo) busca darle la importancia que el cómic se merece no tan sólo como medio artístico, sino como literatura. Jefté, como sus amigos lo conocen, tuvo la gentileza de tomarse una mañana sabatina para conversar conmigo sobre el cómic a través de Skype.        

El cuento tiene más de poesía que de novela, mientras hay novelas que se leen como cuentos y ensayos que se leen como novelas. También, y debido a la influencia (a veces totalizante) de los medios masivos como la televisión, el cine e Internet, hay cierto carácter cinematográfico impregnado en muchas de las obras más recientes (Caicedo, Fuguet, Murakami, por sólo mencionar a algunos). De igual manera, está el fenómeno de la novela-pintura. En Puerto Rico, por ejemplo, pareciera que Eduardo Lalo (realmente, ¿cómo podía ser de otra forma?) escribe sus obras con pinceles en vez de con bolígrafos o el ordenador. ¿Dónde entra el cómic aquí? ¿Está más cercano al arte visual o al escrito? ¿Es más pintura que literatura? Y para ventilar la frustración que me ha llevado a entrevistarte: ¿qué rayos es el cómic? La risa que esperaba oír a causa de mi última pregunta no se produjo, más bien:

Son ante las preguntas más complejas donde me siento en la obligación de contestar con la mayor sencillez posible. El cómic es un medio parido por el siglo XX y los medios de comunicación de masas que se desarrollaban para entonces. Pero, su lenguaje, es decir, sus recursos narrativos los podemos ver desde las primeras representaciones pictográficas humanas. El cómic es un producto de todo un proceso de perfección y desarrollo del arte de la imagen (pintura y dibujo, entre muchos otros, que apelan a nuestro proceso de percepción visual y nuestro mundo conceptual) y el de la palabra escrita (literatura y poesía visual, etc., que contextualizan la imagen y se dejan contextualizar por la imagen invitándonos a imaginar y completar lo que no se ve).

Alan Moore & David Gibbons

Según lo que he podido apreciar en la historia del cómic, el medio se ha formado más desde lo visual y la palabra escrita se ha integrado luego con toda su majestuosa tradición. Hoy día, los artistas intentan maximizar ambos lenguajes de forma equilibrada para potenciar la narrativa y, en fin, producir una obra más completa.

¿Por qué estudiar el cómic, y no me vengas con la muletilla esa, popular entre los intelectualoides, del “por qué no”? Por favor, háblame claro.

El cómic porque me vio crecer. El cómic porque lo puedo tocar; el cómic porque controlo el proceso de lectura con mis manos, con el pasar de las páginas a la merced de mi voluntad. Porque lo puedo oler. El cómic porque si bien un escritor puede escribir y un dibujante ilustrar, un historietista tiene que domar ambos lenguajes y hacer que coexistan en equilibrio con el fin de obtener una experiencia de lectura única.

¿Algo más?

El cómic porque las mujeres se ven bien lindas leyéndolos, eso también.

Y dijo esto sin inmutarse, paladeando cada sílaba. Entonces, es como un fetiche, ¿no? Lo sientes, lo hueles y estoy seguro que lo has probado también. Silencio. Como la conexión era débil, habíamos decidido solamente utilizar el modo de audio, sin activar el vídeo del Skype. No sabía si Jefté continuaba conectado. Pensé que se había ofendido con mi comentario, pero no, ahí estaba.

Sí, es un fetiche cultural.

Alan Moore & David Gibbons

Como muy bien sabes, me vine a comprar mi primer cómic después de viejo. Fue Watchmen, a recomendación tuya y luego de haber visto la peli. Me impactó el trato que se le dio al paradigma del superhéroe. De hecho, publiqué en mi blog el artículo que escribiste à propos del tema central de la obra de Alan Moore. Watchmen es interesante, porque si bien es considerada una novela gráfica, originalmente fue publicada en 12 comic books diferentes. Y de esto es lo que trata mi próxima pregunta: ¿cómo surgen y qué son las novelas gráficas?

Will EisnerEn este punto hay un gran debate, pero el consenso gira en torno a que la novela gráfica surgió a partir de la publicación de A Contract with God (1978), del veterano historietista Will Eisner. Era un cómic en todos sus aspectos, pero tenía unas características poco comunes de los cómics de entonces: 1) trato de la historia y temas adultos; 2) contenido extenso que culmina en un mismo volumen; 3) soporte de libro, no de revista; y 4) técnicas avanzadas de narración gráfica y escrita.

Por el contrario, el cómic se inicia en el periódico, desde las primeras caricaturas hasta las tirillas, con el propósito de enriquecer la experiencia informativa y atraer lectores (ofrecía humor y ocio). En los 1930s (en especial en Estados Unidos), y a raíz de la tradición de las revistas pulp y las estrategias de oportunistas con mucho capital, comenzamos a ver los primeros comic books que publicaban las tirillas de los periódicos y que presentaron a los primeros superhéroes.

Como ya sabes, en años recientes, el cómic ha estado sonando mucho en Puerto Rico ya sea por la influencia del cine hollywoodense que ha rescatado para la gran pantalla la figura original del superhéroe, o por la onda del movimiento vintage o artístico alternativo que está basado en un calco cultural estadounidense. ¿Cómo ves al cómic en el país?

Hay pocos estudios sobre el cómic en Puerto Rico y de esos pocos hay algunos cuya metodología de análisis carece de revisión de ciertos textos imprescindibles. A lo largo de los años ha habido un intento del periodismo en investigar a los cómics, siendo el ejemplo más reciente el reportaje publicado en enero de este año en El Nuevo Día (véalo aquí en PDF). Pero, por otro lado, si alguien quisiera hacer un análisis de contenido para su tesis de maestría sobre un cómic puertorriqueño, la realidad es que hay pocos títulos para analizar a ese nivel y, adicional a eso, los artistas contemporáneos no publican más de 200 copias por cada número, por lo que conseguir cómics de hace un año es complicado. Si se pudiera hacer un libro de historia y análisis de cómics puertorriqueños…

Jhonen VasquezY en eso, según me contaste algún tiempo, te encuentras trabajando.

Así es, pero preferiría que no brindaras detalles en el texto.

A mí me parece que hay muchos jóvenes boricuas que están muy interesados en el cómic, ¿esto es indicativo de alguna tendencia?

No, en realidad, el interés del público por el cómic es mínimo. Los referentes que tiene la gente sobre el cómic no son las grandes novelas gráficas europeas y americanas, sino las tirillas de los periódicos y los superhéroes estadounidenses. Cuando la gente ve un anuncio de un taller o curso sobre cómics dicen, ‘¡ay, deja poner al nene porque a él le gusta dibujar!’ o ‘¡Nítido, voy a hacer superhéroes y manga que es lo que me gusta!’ Y no, hacer cómics es convertirte en un Salvador Dalí o en un Gabriel García Márquez a la vez y eso requiere de visión, talento, disciplina y cojones, muchos, muchos cojones.

¿Y ovarios?

También, claro. Hay mujeres que están haciendo un excelente trabajo en el medio.

Lista de imágenes:

1. Marjane Satrapi, Persepolis, 2000.
2. Luis J. Lacourt.
3. Alan Moore & David Gibbons, Watchmen, 1986-87.
4. Alan Moore & David Gibbons, Watchmen, 1986-87.
5. Will Eisner, A Contract with God, 1979.
6. Jhonen Vasquez, Johnny the Homicidal Maniac, 1995-97.

* La segunda parte de este artículo será publicada el 12 de marzo de 2012.

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