Melomanías escandalosas


El sonido baila aunque no lo veas.
—Calle 13[1]


 I

Por un lado, el presidente Kennedy habla con el gobernador Muñoz Marín; por el otro, el Secretario de Estado del presidente Dean Rusk habla con el generalísimo Francisco Franco.

¿Diálogo o monólogo? ¿Se trata del mismo libreto? Cuchicheo a gritos; estertor.

Los efectos de la Alianza para el Progreso (1961), sobre la base de la Guerra Fría, producen ruido en la isla y en la península.

La música no toca; se calla. Pierde el tono (atonal).

La república imperial, como llamó Octavio Paz a Estados Unidos, no da puntada sin hilo[2]. Cuando apoya régimenes de derecha, lo hace con gusto y sin empacho. Nunca se satisface; siempre pide más.

Aunque Casals no toca, Muñoz Marín y Kennedy lo protegen.

Principio de la turbulenta década de los 60, a partir de la cual el nuevo anticomunismo usamericano justificará todos los delitos, incluidos los de Ronald Reagan en la década de los 80. Retórica anticomunista que, por un lado, termina tras la invasión de Panamá en 1989, la cual Bush padre define como una guerra contra el narcotraficante Manuel Noriega; y, por el otro, retórica que resucita en 2002, con el golpe de estado en Venezuela y al socialismo del siglo XXI, apoyado desde Washington por Bush hijo. Nuevo antisocialismo usamericano, ejercido en el Nuevo Milenio contra Venezuela, Haití, Honduras, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Argentina y Brasil.

En 1961, Kennedy homenajea a Muñoz Marín, su asesor para América Latina en la Alianza para el Progreso, en la Casa Blanca; Pablo Casals es el artista invitado. Un año antes, Casals le escribe una carta a Kennedy en la que se queja del coqueteo de su Secretario de Estado, Dean Rusk, con el dictador español, Franco. En 1962, Lorenzo Homar plasma esa duplicidad usamericana que tiene como centro descentrado al violonchelista, en Composición atonal. Albizu Campos muere en 1965.

Composición. Estados Unidos marca el tono político entre el gobernador antinacionalista y antiindependentista de Puerto Rico y el dictador fascista de España, sobre un fondo negro, ¿humo?, que parece una mancha o una protuberancia de algo feo y deforme, la cual produce ojeras en los subordinados: Muñoz Marín y Franco. En medio del cuchicheo imperial, Casals, uno de los tres Pablos gigantescos del siglo XX (junto a Picasso y Neruda), empequeñece, inmóvil entre el colonialismo usoniano y su proclividad inherente al fascismo.

II

El horror acontece; década de los 90. Reina la postmodernidad galocéntrica contra los metarrelatos liberadores[3]; la vena neoliberal brota en Usamérica. Clinton, bajo tutela republicana, deja un superávit cuando termina la década (1993-2001); Bush entrega el país en déficit al final de su segundo término (2001-2009). En Puerto Rico, el clintonista Pedro Rosselló (1993-2001) es proclamado como El Mesías. El republicano Luis Fortuño (2008-20012), usamericano, demasiado usoniano (GOP), es visto como un saqueador a quemarropa. Neoliberales, todos neoliberales (igual que Lúgaro y Cidre).

Década de mierda, los 90, a partir de la cual los dos grandes de la Nueva Trova Cubana, Silvio y Pablo, se repelen. Estallido; holocausto. Turbulencia que continúa hasta el día de hoy hundiéndose en el fango. ¡Tánatos! Separación insalvable. Ruptura. Abismo. El espanto: Silvio vs Pablito, Pablito vs Silvio. Acusaciones; rencores. Perdones no perdonados. Pelea. Los forjadores de la Nueva Canción Cubana no se pueden reconciliar. Pesadilla postmoderna; realidad neoliberal.

El mundo está al revés.

Un tanto después del choque cubano entre Silvio y Pablito, desde el entorno nuyorican, estalla una bomba parecida: los fuertes de la salsa clásica, Willie Colón y Rubén Blades, rompen, convirtiéndose, hasta el día de hoy, en enemigos. La salsa sangra como si fuera un Cristo barroco o neobarroco. ¿Tocan la guitarra los ectoplasmas de la pintura de Arnaldo Roche Rabell? ¿Escupe tinta la poesía nuyorican de Víctor Hernández Cruz? ¿Qué instrumento toca Adán (1992), de Nick Quijano, primer hombre reciclado del arte puertorriqueño?

El ensayo boricua habla de la “demokracia” postmoderna[4].

 

III

La música suena sin que nadie la toque. Relámpago. Fugacidad. Encuentro de luces. Los timbales rompen la barrera del sonido. Estruendo; música muda. Todo se mueve sin moverse. Hojas secas. Claroscuro. Lona que cae desde arriba. Vulva, papada o panza.

Entrada sin salida. Artificio. Enfoque. Punto de fuga.

Sin título; instalación de Rafael Ferrer, Untitled (1979): centralización asimétrica del timbal[5]. Ángulo. Entre la luz blanca y la amarilla, la nieve dialoga con el sol. Tensión. El sonido deja huellas en la carretera (ficción dentro de la ficción); luz amarillosa que parece arena de la playa de Isla Verde.

Rayo de luna; frío, montañas y nieve. Línea de calor; “disparo de luz” sobre una pantalla cubierta de espectros.

Efecto.

Caja de música; sonoesfera. Verano, otoño e invierno. La ecuación entre lo artificial y lo natural se balancea en el desbalance; el timbal se mueve hacia el calor electrificado, instalándose como presencia en el devenir de su política mediadora. Timbal bisagra. Melomanía de una migración que suena a cruce entre el frío y el calor. La música brega desde el instrumento, puente por el que cruza la diáspora al jazz latino. Timbal sin nombre, pero con identidad; sin baquetas, pero con golpe. Escandaloso, como solo sabe serlo la música sorda.

IV

Entre el artificio y la naturaleza; del piano de Pablo Marcano García, Parto musical (2009), salen calabazas que escandalizan a los teóricos de la tardomodernidad neoliberal. Música orgánica; piano hortaliza. Notas que aportan una alimentación luminosa y abundante. Técnica sui géneris; piano que produce la agricultura que Puerto Rico destruyó en aras de la modernidad del Estado Libre Asociado (1952). Colonial, demasiado colonial.

Pianista gramsciano, pero del patio; sobre todo, betanciano, hostosiano y albizuista.

Música orgánica que, según Luz Nereida Pérez, produce el efecto del eterno retorno a los ritmos de la naturaleza, donde todo se recicla y por lo tanto no existe la basura[6]; los “arquefactos” de Nick Quijano se retuercen en sus ritmos marítimo-terrestres[7].

En El parto musical (2009), Marcano García dota a otros instrumentos (acordeón, cuatro, violonchelo, clarinete, violín) de su política agraria. Reforma melómana. Música que da de comer, que suena a plantas y sueña con flores.

Parto sincrético, como el del jazz que plantea Timothy Brennan[8]. Un jazz que excede la nacionalidad estadounidense, para convertirse en música neoafricana, hecha de fragmentos de la diáspora africana en las Américas, sobre todo del Caribe. El jazz estadounidense no es sino jazz afrolatino sin más, dice Brennan, característico de las músicas que Ángel Quintero Rivera llama "mulatas"[9]. Contra la teoría de las zonas musicales, como la de Leonardo Acosta —zona del son, del samba, del jazz—, Brennan habla de un legado africano que unifica las zonas, del que surgen nuevas músicas que reinventan las antiguas prácticas africanas[10].

Los padres del jazz imperial —casi todos los historiadores del jazz— se alborotan.

V

La “Mujer poetisa” (1987) de Roy Brown se aleja del Viejo San Juan: “Vi primero tu pelo, / tu cuerpo castaño caminar, / farol al encuentro / adoquín de esquina / en la Plaza San José...”[11]. Cruza la Fernández Juncos como si fuera una referencia culinaria en Barataria[12]. Atraviesa Condado e Isla Verde sin mirar para atrás: “Es tu forma de ser / tu forma de decir / la brisa cual ola / penetra la espuma...”. Cuando llega a Piñones, “tu palabra sonrisa / emana de ti, mujer...”; se transforma: “amante que ama sin prisa, / mujer poetisa”. En vez de con palabras, hace poesía con el cuerpo. Imán; centro de gravedad. Mujer poetisa; corporalidad de un poema lírico que se escribe en la calle, donde lo personal se hace público. Y por eso, político. ¡Vórtice! Compresión temporal; foco.

El espacio alrededor de ella parece que se curva, como si fuera un semicírculo con palmeras de fondo, techos anaranjados y un tendido eléctrico de cuatro postes, el cual enlaza el cielo y las nubes sobre un azul que, según se desplaza, se despinta. Zona de blanco cuyo tono, debido al sol, amarillea.

Poesía lírica que se escribe con el cuerpo; transparencia, forma de una intensidad intersubjetiva. Vida; eros de mujer que se mueve como si fuera un poema social. Sociabilidad. Equilibrio; entre el brazo y el pie, la luz amarillosa del sol se mete en los tambores.

Ella baila —estruendo de una libidinosidad que estalla frente a todos; no un “sol de medianoche” sino una luna al mediodía—. Ella baila en la punta del pie y hace que todos giren sin moverse alrededor de la centralidad chthonica. Mujer poetisa; amante que baila sin prisa. 


Lista de referencias:

[1] Calle 13. “Todo se mueve”. Entren los que quieran. Puerto Rico/ Miami: Sony Music Latin, 2010.
[2] Paz, Octavio. El ogro filantrópico. Barcelona: Seix Barral, 1981.
[3] Lyotard, Jean-Francois. La condición postmoderna. Informe sobre el saber. Traducción de Mariano Antolín Rato. Madrid: Ediciones Cátedra S. A., 1987.
[4] Silén, Yván. Los ciudadanos de la morgue. Nueva York: La Casa del Hada, 1997.
[5] Stellweg, Carla. “Magnet—New York”: Conceptual, Performance, Environmental, and Installantion Art by Latin American Artists in New York.” The Latin American Spirit: Art and Artists in the United States, 1920-1970. New York: The Bronx Museum of the Arts, in association with Harry N. Abrams, Inc., Publishers, 1989.
[6] Pérez, Luz Nereida. “El Parto Musical de Pablo Marcano García”. Claridad, 2 de marzo de 2010. http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=1FC7F371304856266F0D0D90FA056BAD.
[7] Cabanillas, Sonia. “El regalo del mar”. Autogiro, 28 de noviembre de 2006. http://autogiro.cronicaurbana.com/quijano-en-obra/
[8] Brennan, Timothy. Secular Devotion. Afro-Latin Music and Imperial Jazz. London/New York: Verso, 2008.
[9] Quintero Rivera, Ángel. ¡Salsa, sabor y control!: sociología de la "música tropical”. México: Siglo XXI Editores, 1989.
[10] Acosta, Leonardo. Música y descolonización. La Habana: Editorial Arte y Literatura, 1982.
[11] Brown, Roy y Silvio Rodríguez. “Mujer poetisa”. Árboles. La Habana: Lara Yari, 1987.
[12] López Bauzá, Juan. Barataria (vols. I y II). Santurce, P.R.: Libros AC, 2012.


Lista de imágenes:

1-6. Pablo Marcano Díaz, El parto musical, 2009

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