El primero: 'Adán' de Nick Quijano

 


Aquí llegó Adán a morderte la manzana…

—Calle 13


I

Cuando lo conocí, durante la segunda mitad de los 90, década posmoderna, demasiado neoliberal, lo vi en una foto de una revista de arte latinoamericano, mientras pasaba de un artículo sobre la metáfora en la pintura de Fernando Botero, a una reproducción del cuadro más laureado de Arnaldo Roche-Rabell Hay que soñar en azul[1]. Foto pequeña, tomada a distancia, que, al no captar los detalles anatómicos de Adán[2], distorsionaba al primer hombre reciclado del arte boricua.

De aquella época queda la costra; es decir, el error, pues, hasta que lo vi en persona en Basura —exhibición de Quijano durante los años 2012-13 en el Cuartel de Ballajá— pensaba que las suelas de zapatos con las que está hecho su cuerpo eran curitas.

Remiendos, retazos de un cuerpo reciclado, compuesto de detrito postindustrial encontrado en la orilla de la playa de La Perla. Clarificación y ruptura.

La realidad de la instalación que encontré en Basura: ¡Adán es un tipo descomunalmente! (Me hizo bascular). El piso del Cuartel de Ballajá se movía sin moverse; todo daba vueltas, menos el primer hombre boricua hecho de suelas de zapatos, quien, sin moverse, encarnaba el movimiento. ¡Este, a pesar del detrito que lo informa y de la fragmentariedad que lo aúna, no es un sujeto precarizado! Frente a Adán descubrí la manzana roja que, como exceso neobarroco, lleva en el cuello, justo donde los varones tienen la manzana de Adán.

Literalidad al cuadrado. Política. Estallido sordo. Primer hombre con una fruta doble.

Frente a Adán descubrí también el vacío en su costilla izquierda, donde falta la suela madre de la que surge la mujer bíblica. Textualidad, poesía; primer hombre hecho de la basura que “la última colonia” del Caribe tira al mar. Adán; metáfora de la belleza cruda. Fuerza de una masculinidad zapatera que reinterpreta la tradición cristianocéntrica, endosándola y criticándola simultáneamente.

II

En pelotas, descalzo y a pie. Política del primer hombre reciclado de la isla; masculinidad transmoderna (Enrique Dussel)[3], compuesta de andanzas ajenas. Dialógica. Vigorosa en la multiplicidad de sus suelas; intersubjetividad en vez de solipsismo. Desnudez de plástico reciclado; a calzón quitado. Relectura. Crítica y autocrítica.

Por un segundo poético, Adán se mete en los zapatos protofeministas de Sor Juana Inés de la Cruz: “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón…”[4]. Transita por las calles del Viejo San Juan elogiando al restaurador de la ciudad colonial, Ricardo Alegría; se fuma un yagrumo de Barataria, novela de Juan José Bauzá[5], en la Placita; llega hasta El Morro y frente al Atlántico brutal de la modernidad-colonialidad, reescribe en el aire el poema barroco de la musa mexicana (Sor Juana): “hombres sabios que acusáis al neoliberalismo con razón”. Politizado, regresa de la poesía y escupe tinta sobre el “colonialismo postcolonial” de Puerto Rico, el cual, desde el 9 de junio de 2016, entra en crisis neoliberal. De ahí que no dudara un segundo en unirse al campamento de protesta de la calle Chardón, donde se lo ve transitar con un cartel negro y blanco en el que replantea una consigna de los años 70: “el colonialismo da cáncer; vacúnate”. En la Plaza Colón del Viejo San Juan, el 26 de julio, se lo ve sumando filas con los que salieron a oponerse a la fumigación de Naled en la Isla. Meses después, el 9 de octubre, está en Washington D.C. reclamando el indulto de Oscar López Rivera. A raíz del triunfo anexionista del PNP, “los más tóxicos de todos”, el pasado 8 de noviembre (fecha colonial), espera ponerse las botas en la calle el año que viene, metiéndole pecho al segundo embate neoliberal que nos pone en la mesa la familia Rosselló. ¡Mal provecho! Vomita en la Calle Loíza frente a un retrato de Luis Fortuño.

III

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar”[6]. Entre referencias literarias, suelas que lo conforman y lo colman, Adán se siente “novela” por un lado y por el otro, “efecto poético”. Camina de La Tertulia del Viejo San Juan a la de Río Piedras, con una de las novelas de Wilfredo Matos Cintrón en la mano. En el periplo, se cruza con el poemario Adán de Vicente Huidobro[7] y con la novela Adán Buenosayres[8] de Leopoldo Marechal. Por contigüidad, cae de frente en un poemario de Néstor Barreto, Eva: “No es lo mismo no poder conmigo que no poder contra mí”[9].

Merodea por las librerías de Río Piedras; la Librería Isla de la calle Rosas no había cerrado. Al rato, después de hojear en la Librería Mágica el libro de cuentos de Pastor de Moya, Buffet para caníbales[10], se sienta en un banco de la plaza y lee la nota de la novela Letramuerto: Asesinato en la Tertulia de Matos Cintrón: “Este caso de Isabelo Andújar gira alrededor de un hecho real: el espionaje y preparación de expedientes para la persecución política de miles de puertorriqueños por parte del gobierno del país y del de Estados Unidos”[11].

Transformado en lector, se levanta y camina hacia la Plaza del Mercado, donde se come una alcapurria de jueyes, se toma un coco y habla con el narrador de Simone, a quien cita: “La agonía me ataba para siempre a estas calles. Mi desnudez me condenaba a ellas”[12]. En la Plaza de Mercado, pasa por la Zapatería Aquino para que le peguen una suela del pie derecho que empezó a despegársele en la calle Loíza; después, enfila hacia la Barbería El Fígaro, donde no le permiten entrar por estar desnudo, en pelotas o en suelas (ni siquiera atienden al que vaya en pantalones cortos). Sale de la Plaza por donde se congregan los jugadores de dominó. Antes de tomar el Tren Urbano hasta Santurce, se mete en la Librería Norberto González para ver qué encuentra en la estantería de libros usados, cerca de la puerta de entrada, donde, increíblemente, manotea el primer tomo de un estudio clásico: Narciso descubre su trasero: el negro en la cultura puertorriqueña[13].

IV

Como el primer hombre reciclado del arte boricua, Adán lamenta el fallecimiento reciente, el 6 de septiembre, del escritor y periodista ecológico, Carmelo Ruiz Marrero, autor de dos libros fundamentales: Balada transgénica[14] y El gran juego de ajedrez botánico[15].


Notas:

[1] Roche-Rabell, Arnaldo. Hay que soñar en azul, 1986.
[2] Quijano, Nick. Adán, 1992.
[3] Dussel, Enrique. Transmodernidad e interculturalidad: Interpretación desde la Filosofía de la Liberación. México, DF: UAM-Iz, 2005.
[4] De la Cruz, Sor Juana Inés. Obras Completas. México: Porrúa, 2004.
[5] Bauzá, Juan José. Barataria. San Juan, P.R.: Libros AC, 2012.
[6] Machado, Antonio. Poesías completas. Madrid: Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 1917.
[7] Huidobro, Vicente. Adán. Chile: Imprenta Universitaria, 1916. 
[8] Marechal, Leopoldo. Adán Buenosayres. Buenos Aires: Sudamericana, 1948.
[9] Barreto, Néstor. Eva. San Juan, P.R.: Quimera, 1984.
[10] De Moya, Pastor. Buffet para caníbales. San Juan, P.R.: Isla Negra, 2002.
[11] Matos Cintrón, Wilfredo. Letramuerto: Asesinato en la Tertulia. Río Piedras, P.R.: Ediciones La Sierra, 2010.
[12] Lalo, Eduardo. Simone. Buenos Aires: Corregidor, 2011.
[13] Zenón Cruz, Isabelo. Narciso descubre su trasero: el negro en la cultura puertorriqueña. San Juan, P.R.: Editorial Furindi, 1975.
[14] Ruiz Marrero, Carmelo. Balada transgénica. Bioteconología, globalización y el choque de paradigmas. San Juan, P.R.: Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico, 2005.
[15] Ruiz Marrero, Carmelo. El gran juego de ajedrez botánico: Escritos sobre biotecnología y agroecología 1999-2014. San Juan, P.R.: Editorial Tiempo Nuevo, 2015.


Lista de imágenes:

1-4. Leon Steele

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