Entrevista a Eduardo Aguiar, documentalista (Parte II)

Política

FC: Contraste: entre La ciudad soñada, con problemas de difusión, y Vieques en el espejo de Panamá (2003), documental presentado en una multiplicidad de lugares desde que salió y revalorado por Radio Vieques al cumplirse la primera década de la salida de la Marina en 2013… ¿Cómo resumirías la acogida del público y de qué manera dirías que el documental cumplió su misión política?

EA: Ese documental fue parte de la serie Zona Franca de la que Luis Fernando Coss fue productor ejecutivo. Vieques en el Espejo de Panamá es uno de los trabajos más completos en los que he participado. Trabajaron gente exquisita como Benjamín Torres Gotay y Marcos Pérez Ramírez quienes, junto a Ismael Cubero y Yeidi de la Torre, estuvieron a cargo de la investigación y el libreto. Benjamín, hoy editor del periódico el Nuevo Día, hizo las entrevistas. Este documental predijo lo que iba a pasar en Vieques al retirarse la Marina. Nuestro propósito era comparar lo que los militares estadounidenses hicieron en Panamá con lo que podía pasar en Vieques. Ya yo conocía la situación de Panamá por visitas hechas anteriormente. Tenía allí una amiga productora que nos presentó a otro productor local, quien nos coordinó la grabación de Panamá. Pienso que ese país tiene una historia muy similar a la nuestra y su gente es muy afín a nosotros. Panamá y Cuba están siempre muy cerca de mi corazón.

FC: En cuanto al “punto de vista del director”, ¿cuáles son las coordenadas?

EA: En general mi trabajo es como productor, editor y director. En Vieques, toda la batería de profesionales que tenía a mi disposición facilitó concentrarme en la dirección del documental. Este trabajo se realizó con los técnicos de WIPR y, como ya he hecho tantos trabajos con ellos por los últimos 25 años, conocen mi forma de trabajar. En general trabajo sin libreto; prefiero hacer muchas entrevistas, de ellas sacar las imágenes y luego montar todo en edición que es mi etapa favorita, donde verdaderamente se crea un documental. Para mí, es la parte más divertida porque si esto no fuera divertido estaría haciendo otra cosa.

Con este documental de Vieques tenía un libreto muy elaborado, similar al de Rodríguez Juliá, con unas preguntas específicas. Por ello me concentré en buscar imágenes para pintar las entrevistas y montajes de música y los encuadres de las entrevistas. Todo esto cambia por supuesto, dependiendo del tema que se va a tratar. Un asunto político lo encuadro e ilumino de manera distinta a uno más cultural. Lo político debe ser más serio, más sobrio y lo cultural mucho más libre.

FC: Contraste: entre Vieques en el espejo de Panamá (2003) y Venezuela, la lucha sigue (2014), se repite, aunque con cambio, la dinámica de San Juan, ciudad soñada, en términos de la difusión... ¿Por qué crees que este documental sobre la “revolución venezolana”, un concepto más amplio que el del chavismo, ha sido tan resistido por los medios con más capacidad crítica, como Telesur y el Canal 6 de Puerto Rico?

EA: Venezuela, la lucha sigue es un proyecto tipo guerrilla. Iñaki Estívaliz, un periodista andaluz a quien todos los que lo conocemos lo hemos adoptado como boricua, estuvo en el sepelio de Chávez y regresó a Puerto Rico muy entusiasmado con la revolución bolivariana. Se comunicó conmigo para hacer un documental sobre Chávez. Una fundación venezolana me debía un dinero y decidí usar ese dinero para producir el documental. Nos embarcamos Iñaki, Ismael Cubero, quien acababa de regresar de la escuela de Cine en Cuba, y mi camarógrafo Carlos Zayas. Llegamos a Caracas sin la menor idea de lo que íbamos a grabar. Conseguí una productora local y dos amigos: el académico Fernando Casado, otro andaluz que vive en Caracas, y José Ignacio Jiménez, nuestro embajador en Caracas. El documental comenzó como uno sobre Chávez, pero mientras más conocía de la lucha del pueblo venezolano más me enamoraba del espíritu de lucha de ese pueblo. Así que terminó siendo un documental sobre la historia de lucha del pueblo, y resalta algunos de los problemas que existen en ese proceso revolucionario. No quería transar con nadie, quería contar una historia que me saliera de adentro, una historia de la cual me pudiera sentir que dije lo que pensaba sin tapujos. Y he ahí el problema con la distribución de este documental. Si hubiera hecho una historia crítica a la revolución estoy seguro que lo estarían pasando en el mundo entero. Por eso pienso que no se ha podido vender como se supone. Por otro lado, pienso que Telesur lo ve como muy crítico al proceso revolucionario. Ni siquiera lo pude pasar en el Festival de Cine de Caracas.

Pero después de toda esa vuelta, vamos a la pregunta. Creo que los mercados regulares lo que buscan es fórmulas. Por otro lado, el control de las multinacionales sobre los medios masivos de comunicación no va a permitir que este tipo de historia se vea. Me parece que para este tipo de trabajo, el mercado es el educativo y de internet, y hacia allá es que estoy concentrado mis esfuerzos.

FC: ¿Se reposiciona el “punto de vista del director”?

EA: Creo que sí, se reposiciona. Los jóvenes en los países desarrollados ya ven todo por sus teléfonos o internet. Lo más que se ve son los trabajos cortos de menos de 10 minutos y quién sabe cómo se irán desarrollando los gustos y costumbres de esos jóvenes. Lo que sí sé es que el futuro es la Internet. Los adelantos en la tecnología abaratan la producción a tal punto que yo solo podría hacer un documental sin necesidad de un equipo de filmación. El democratizar la filmación le da oportunidad a un gran número de profesionales, y de no profesionales, para hacer documentales o trabajos artísticos que antes no se podían hacer por los altos costos. Como consecuencia, se crean las condiciones para que un joven pueda expresarse todas las veces que quiera y vaya descubriendo ese punto de vista que es tan vital para contar un cuento. Yo tuve la oportunidad de trabajar en PBS en Boston, donde experimenté todos los géneros y fui descubriendo mi punto de vista y mi voz. Hoy en día todo aquel que quiera crear tiene, por lo menos, la tecnología disponible para hacerlo. Ya hoy en día va a depender de la capacidad creativa que tenga el individuo.

Música


FC: Melomanía: promiscuidad de géneros. Imantación del documental: cámara libidinosa, hacia las “músicas mulatas” de la sociología “tropical” de Ángel Quintero Rivera. Política. Sonoridad. Mestizaje nuestroamericano que la cámara celebra desde el flamenco hasta el jazz, pasando por la Escuela Libre de Música Ernesto Ramos Antonini y la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico. Sonoesfera. Jazz en el mercado ecológico de San Juan. Rubén Blades desde Vieques. Imantación de la cámara hacia “la voz de los que no la tienen”, propuesta más que feliz de Mercedes Sosa in Concert (1989)…

EA: La música siempre está presente en todo lo que hago. La mayor parte de las veces no comienzo a editar un documental hasta escoger la música que quiero usar en los montajes visuales. Cuando producía La Plaza en Boston, hice muchos programas de música porque usaba a los estudiantes o profesores de Berklee College of Music o los del Conservatorio de Boston. También aprovechaba las giras de grupos latinoamericanos para grabarlos en estudio. Por allí pasaron todos los músicos puertorriqueños de jazz o clásicos que estudiaban en Boston, y tuve el placer de producir programas con Quilapayun y la negra argentina Mercedes Sosa. Acá en Puerto Rico no es mucho lo que he podido hacer con la música con excepción de Al Son del Caribe, un gran concierto que coprodujimos con Televisión Española para la celebración del Quinto Centenario, y, por un corto tiempo, como productor ejecutivo de Cultura Viva.

FC: En busca del rumbón callejero que parece un poema nuyorican, vuelvo a los primeros minutos de The Legacy of Frank Bonilla (2011). Intensidad. Después, en otro documental, la batería de Bobby Sanabria me catapulta a un clip breve: entrevista a Miguel Zenón, maestro del saxofón alto. Melomanía cinéfila... Si pudieras explorar a tus anchas una dimensión de la música boricua, ¿cuál pondrías tras la cámara?

EA: Es curioso que lo menciones porque en estos días me está dando vuelta un proyecto de historia de la música puertorriqueña que estoy tratando de convencer a WIPR que lo adopte. Como todo lo que se me ocurre es épico, ese es mi problema; se me hace difícil mirar las cosas en lo micro. Este proyecto cubriría todos los géneros de nuestra música, desde lo clásico a lo folklórico, y combinaría presentaciones musicales en estudio con documental histórico. No creo que tengan el presupuesto, pero soñar no cuesta nada. 

Pedagogía

FC: ¿Tensión entre la libidinosidad y la propedéutica? ¿Cámara al servicio de la enseñanza? ¿Cuánto le debe el universo Aguiar a la propuesta didáctica?

EA: Todo. Arranqué en esto para concientizar, educar, enseñar, señalar y que, a la vez, me sirviera para mi desarrollo humano, porque ni filósofo ni académico soy. Solo soy un cuentista, más nada, siempre esperando que de alguna forma mi cuento toque a alguien.

FC: Sin duda alguna, la propuesta pedagógica de Lexikon (2008, 2009) colma todas las copas: 78 documentales de media hora que, a partir de la etimología de una palabra (abismo, balance, cadena, derecho, energía…), abre la cámara a un exploración poética y didáctica. Ecuación perfecta entre el arte de servicio y el servicio del arte: ¡Educar entreteniendo!

EA: Ese es quizás la mejor muestra de lo antes dicho. Lexikon es el proyecto más complicado y difícil de toda mi trayectoria. El hacer un documental de media hora sobre una palabra y que a la vez sea entretenido fue algo muy duro. Gracias a los esfuerzos de Tere Marichal, la narradora y libretista de los documentales, pude lograr tan difícil hazaña. Y de nuevo, fue para mí una gran escuela poder entrevistar a las mentes más privilegiadas de nuestro país. Fue un gran curso de literatura, filosofía, ciencia, lingüística, arte, cultura, ingeniería, arquitectura, en fin, todo el lenguaje; la lengua cubre toda nuestra existencia.

FC: Pienso también en el gustazo que debió haber sido trabajar en Los bosques de Puerto Rico (1995)…

EA: Los bosques de Puerto Rico fue uno de mis primeros proyectos cuando regresé a la Isla y uno de los que más cariño le tengo. Otra gran escuela que me permitió aprender sobre todos los bosques de Puerto Rico. Es impresionante que en un lugar tan pequeño exista un bosque seco, uno pluvial, pantano, mangle. Subiendo el Yunque, nada más, uno puede encontrar más de siete tipos de bosques, y todos los cubrimos en esos dos documentales. Sí, fue un gran gustazo.

Coda

FC: ¿Qué hay para el futuro?

EA: Ya me informaron que no voy a ser parte de la segunda temporada de Puerto Rican Voices, así que eso me permite retomar lo que considero mi más importante proyecto, una travesía de Alaska a Argentina documentando comunidades sustentables. Sendero Común es otro de esos proyectos ambiciosos que me lleva dando vuelta en la mente hace más de 20 años. Estoy en la etapa de buscar fondos y espero que se vaya concretizando algo en el próximo año. Lo bueno de hacer este trabajo es que la edad no importa, no pienso jubilarme nunca; mientras tenga mente espero poder morir con las botas puestas.

Antes de terminar la entrevista, vuelvo al documental sobre la primera bibliotecaria boricua de Nueva York, Pura Belpré: Story Teller (2011), para recuperar la dimensión literaria; por contigüidad, me dejo seducir por Lorca in New York (1986). La idea de que Lorca se creara un yo poético en Nueva York me remite a la poesía nuyorican de Miguel Piñero, Pedro Pietri y Víctor Hernández Cruz. De regreso a Puerto Rico, la propuesta comunitaria de Yo prefiero la música (1998) —ofrecer a los niños del residencial Nemesio R. Canales el estudio de la música como proyecto de vida, alternativa ante el universo del trasiego de drogas—me hace pensar en un documental que Aguiar no ha hecho, pero que me gustaría que hiciera: El saxo del jazz boricua: Furito Ríos, David Sánchez y Miguel Zenón.


Lista de imágenes:

1. Foto Iñaki Estívaliz (Facebook).
2. Foto Zona Franca (Wordpress).
3. Foto Iñaki Estívaliz (Facebook).
4. Foto en la WEB.


 

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