Mambrú se fue a la guerra: 'A Perfect Day'


 

No recuerdo que exista otro filme internacional en el que el personaje principal sea puertorriqueño y quién lo representa también. En esta película, que resulta ser muy original por esta y varias otras razones, Benicio del Toro, quien hace el papel de “Mambrú”, hace “historia” en ese sentido: la estrella puertorriqueña, haciendo de puertorriqueño en una película escrita por un español, que se desarrolla durante la guerra en Bosnia. Pero es más que eso, pues este filme trata de algo de la guerra y sus resultados con lo que comúnmente no nos topamos en el cine: la ironía de las circunstancias irracionales que rodean los conflictos entre humanos.

Con un guión escrito por el director Fernando León de Aranoa, basado en la novela de Paula Farias “Dejarse llover”, la película recurre al humor que puede residir en lo más oscuro de las experiencias más disparatadas y nos hace partícipes de una aventura graciosa por lo desesperante. Uno da casi por sentado que, de quererlo, se puede encontrar, en cualquier momento, una soga lo suficientemente larga para sacar de un pozo el cuerpo de un hombre. Sin embargo, si hay guerra y se está en un país donde se tienen otras costumbres y muchas supersticiones, no es tan fácil.

Mambrú, “B” (Tim Robbins), Damir (Fedja Stukan) y Sophie (Mélanie Thierry) trabajan para un agrupación “Ayuda sin Fronteras” y necesitan sacar un muerto que ha caído en un pozo de agua. El muerto está aún “fresco”, pero si pasa demasiado tiempo contaminará el agua que ya escasea y que mercenarios explotadores ya están vendiéndole a precios exorbitantes a los locales. Aunque la guerra formalmente ha terminado, aún hay “soldados”, que no son de las Naciones Unidas, “patrullando” por su cuenta y asesinando a los contrarios. El cuarteto de “voluntarios” se da a la tarea de sacar el muerto del pozo, pero tiene un problema: la soga para subirlo se parte porque está llena de segmentos debilitados por el uso. Nadie parece tener una soga en esa región del país, ni quieren venderle una al grupo. El cuarteto se agranda cuando Katya (la bella Olga Kurylenko) se une al grupo inesperadamente. Mambrú es un tipo pragmático que quiere volver a casa, pero que tiene un carácter apacible y sangre fría. Esto le ayuda a confrontar las locuras de la gente con quienes se encuentra en su búsqueda por la soga, sin decir nada de un ovejero alemán con grandes colmillos. Sophie es una idealista que logra alienar a los hiperprácticos comandantes que están llevando a cabo la misión de desarmar a los rebeldes y a los mercenarios y establecer el orden, ahora que la guerra ha terminado. Damir quiere cobrárselas a todos los responsables de que su país se encuentre sumido en un conflicto innecesario. Mientras tanto el sarcástico e incorregible “B” no tiene idea de qué le satisface y nada en particular parece importarle. En otro tiempo Katya y Mambrú se querían, pero las circunstancias que llevaron al cese de hostilidades parece haber traído la clausura del romance y de “ataques” físicos entre ellos. Cada uno de estos personajes, bien delineados, claramente concebidos y sobriamente actuados por los protagonistas, interactúa con sus colegas y le extrae, a un material que podría ser desesperante, el humor que no se esperaría estuviera presente bajo las circunstancias que ocurre la historia. 

El encuentro con un niño que busca a sus padres es usado por el director para tensar el suspenso de la cinta, sin recurrir al sentimentalismo ni a la fácil treta que es una figura vulnerable en una situación peligrosa. Es un logro del director guionista que la presencia del muchacho sirve para enfatizar la irracionalidad de la vida y para reconocer la esperanza que siempre encierra el estar vivo. Además, lo más trágico y lo más cómico se ofrecen como contrapunto en la escena cumbre que involucra al jovencito. En todo esto el acoplamiento de los actores resalta a plena vista, pero, como siempre es el caso con Del Toro, su presencia, aunque trate de suprimirla, es una especie de imán al que los otros actores y el espectador están atraídos. Del Toro dice sus líneas en este filme con la pesadumbre del que ya ha sufrido demasiado los vaivenes del extremismo que es la guerra y quiere regresar a una situación normal.

Si se acuerdan, “Mambrú se fue a la guerra, que dolor, que pena; y no sé cuando vendrá...” es una canción creada por un francés al principio del siglo XVIII para burlarse del duque de Marlborough, y fue en un momento parte de nuestro folclor a través del folclor español. En esta película Mambrú está listo para volver, pero no sabemos si es a donde vive (España) o a donde nació (Puerto Rico). No importa, de todos modos sabremos por dónde anda Benicio del Toro. El final de la película es genial y constituye uno de los más sorpresivos y graciosos que he visto en los últimos años. No sé si proyectarán este filme en las salas en Puerto Rico (la vi como parte del Festival Internacional), pero si lo hacen, no se la pierdan.  

 


Lista de imágenes:

1. Fernando León de Aranoa, Toma de A Perfect Day, 2015 (Universal Pictures).
2. Fernando León de Aranoa, Afiche de  A Perfect Day, 2015 (Universal Pictures).
3. Fernando León de Aranoa, Toma de  A Perfect Day, 2015 (Universal Pictures).


 

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