Aunque debemos ser cuidadosos al estimar el impacto que tiene el internet en las relaciones sociales cotidianas, es innegable que el acceso y el conocimiento a este medio proveen posibilidades transformadoras. Una de esas transformaciones ha sido la realidad del portal de la revista Miradero. Este es un proyecto que, en otros tiempos, habría muerto.

Miradero es una revista académica de folclor que empezó en el 2008 impresa y se movió al ciberespacio. Al entrar al portal de Miradero, se recibe un mensaje que, si bien parece ser optimista, revela también los escollos y las dificultades que se esconden detrás de su fundación:

“Luego de sacar un hermoso primer número en papel reciclado, decidimos insertarnos plenamente en las comunidades cibernéticas. Los retos económicos, el alcance a un público mayor, la posibilidad de establecer comunicación internacional, el magnífico horizonte y la ilusión que supone ampliar el grupo de colaboradores y colaboradoras, así como la extensa exposición de nuestras investigaciones y materiales, son varias de las razones que consideramos al movernos a este medio.”

 

Resulta claro, son palabras agridulces. Por una parte demuestran esperanza de continuar con un proyecto valioso, pero simultáneamente dejan entrever que no fue la primera opción. La mención de los retos económicos y del “hermoso primer número en papel reciclado” expresan resignación al “conformarse” con una página de internet. Y es que trabajar con folclor en Puerto Rico no es tarea fácil.

Ese “hermoso primer número en papel reciclado” fue el sueño de Néstor Murray-Irizarry y mío, Julia Cristina Ortiz Lugo, de contar con una publicación que profesionalizara, pero a la misma vez, difundiera, la disciplina del folclor y que fuera accesible para una fundación como Casa Paoli, que subsiste con donativos. Contando con el talento de Felipe Cuchí y el esfuerzo de hacer un número representativo de las metas de la editora y el editor, salió un primer número que contó con un Manifiesto y artículos de investigación de temas diversos que, en cierta medida, cumplían con el deseo de ser un espacio más inclusivo.

Con suma emoción tiramos los ejemplares y los repartimos en universidades, escuelas, museos, y entre los visitantes de la Casa. Ni siquiera por haberlos regalado logramos agotarlos. El sugerente “Manifiesto” no tuvo ningún eco, ni siquiera para ridiculizar o diatribar con nuestros planteamientos. Nos dimos cuenta de que tendríamos que hacer “ajustes” si queríamos continuar con nuestro proyecto.

Si bien es cierto que este giro hacia la red fue más producto de la necesidad que del convencimiento, no titubeamos en decir que la incursión no solo le salvó la vida a Miradero, sino que la ha llevado por caminos impensados en su concepción.

Una de las primeras lecciones que aprendimos durante este proceso se representa bien con ese viejo problema filosófico: “si un árbol se cae en medio de una selva y nadie lo oye, ¿hace ruido?” Miradero existe en el internet desde el 2010. Sin embargo, sin ningún tipo de propaganda o relaciones, era como si no existiera. Todo el material de estudio de folclor permanecía inerte con tres o cuatro visitas diarias, como mucho, al portal.

No fue hasta este año, tres años después de su aparición en Internet, que yo, Raúl, diseñé una estrategia concertada de medios sociales y todo lo que estaba ahí empozado comenzó a circular a otras partes de Puerto Rico y América Latina. Después de sólo cuatro meses en Twitter y Facebook, el portal de Miradero promedia 50 visitas por día con topes de hasta 200 visitas en un solo día. Si esto parece poco, tomen en cuenta el tema que trata nuestra página. Como explicamos, no es fácil trabajar el folclor en nuestro país.

Lo mismo podría compartir Ana I. Torres, quien representó al Carnaval de Ponce en el Primer Encuentro de Carnavales del Caribe en Barranquilla, Colombia, organizado por la Fundación del Carnaval de Barranquilla. ¿Dónde, en Puerto Rico, se discutió eso? ¿Dónde en la prensa puertorriqueña se anunció tal evento? ¿Quién la entrevistó para conocer sus experiencias? Preguntas bastante difíciles de responder porque ella, al igual que nosotros, hace su trabajo sin ninguna autenticación de la comunidad cultural o mediática de nuestra Isla.  El folclor, aquí, es un asunto “de festivales y bacalaítos” de fin de semana.

Y es ésta la segunda, y más valiosa, lección del experimento Miradero en la red: el folclor en muchas partes de Latinoamérica funciona como parte de la cotidianidad de las comunidades. Así, nuestro proyecto, que de cierta forma ha pasado inadvertido en nuestro país[i], ha conseguido apoyo en otros lugares de la región.

Compartimos dos ejemplos. En el 2011, creamos un audio corto de un cuento de tradición oral afropuertorriqueña y lo enviamos a una organización comunitaria de Puerto Rico, prestigiosa y muy comprometida con el país, para que lo utilizara en sus programas radiales. Le ofrecimos el trabajo gratis con la promesa de suministrarle más audios, igualmente gratis. Pasó más de un año y la organización nunca contestó. Hicimos un segundo acercamiento y aunque en esta segunda ocasión mostraron cierto interés, nunca se materializó e ignorarnos nuevamente fue su respuesta. 

En contraste, a menos de dos meses de habernos insertado en las redes sociales de América Latina, recibimos una oferta de un programa radial mexicano que sale al aire todos los jueves para que tuviéramos un espacio fijo para presentar nuestros audios de cuentos folclóricos puertorriqueños. Los conductores del programa, el Lic. Alfredo Gil y el MVZ Rafael Sandoval, mantienen el espacio “Tradiciones y leyendas” por puro amor al folclor y a la tradición oral. Tienen sus profesiones en otros campos (Alfredo es profesor y Rafael es veterinario) y mantienen el espacio por compromiso con este quehacer cultural de su país.

 

En la revista también hemos consignado e investigado la presencia de múltiples versiones puertorriqueñas de “La cenicienta”. Hemos promovido (infructuosamente) estas versiones criollas porque son versiones que nos enlazan con la tradición hispano-portuguesa, y porque comunican realidades que pueden relacionarse con la historia de las mujeres de nuestro país. Alguna de esas versiones representan un sugestivo vuelco al papel tradicional de la Cenicienta que se enamora y su felicidad radica en casarse con el príncipe. Y aunque a este material se le ha restado importancia aquí en Puerto Rico, la compañía chilena de Teatro Histórico Independiente “La Chupilca” montará una obra de “María Cenizas” y como parte de su estudio para la escenificación utilizaron los materiales de nuestra cenicienta criolla.

Pero más allá de nuestra participación en este mundo, hemos descubierto una multiplicidad de proyectos en América Latina que trabajan con el folclor de sus países no como un producto estéril y estático para display en las noches patrióticas, sino como parte viva y dinámica de las comunidades en donde existen estas manifestaciones.

Este es el caso del portal de patrimonio y turismo cultural de Panamá, “PanamáTípico.Com”. Los administradores de este portal han logrado presentar la riqueza folclórica de su país como un atractivo turístico para quienes se animen a visitar el istmo centroamericano. Presentan desde comidas típicas hasta oficios folclóricos, festivales nacionales y artesanías centenarias. No es sólo un repositorio, sino un aliciente para promover la economía local sostenida a través de estas manifestaciones. Es una manera de conocer otro Panamá más allá del Hard Rock Café, los grandes edificios tipo Miami o los mega-centros comerciales.

Tenemos asimismo el portal de “Panorama Cultural”, que difunde y reseña todo lo relacionado a la cultura vallenata en el área de Valledupar, Colombia. Panorama Cultural no solo recopila y difunde sino que con artículos de opinión y editoriales también cuestiona, analiza y estudia todo lo relacionado al folclor de esta región. Es un buen ejemplo de cómo se evita que el folclor se convierta en un objeto estéril y obsoleto.

Y aunque no tenemos espacio para mencionar todas las organizaciones y personas que nos han dado la mano y que presentan propuestas interesantes[ii], nos parece pertinente resaltar algunos proyectos de folclor y tradición oral en Latinoamérica que deberían implantarse en Puerto Rico y que no deben ser tan difíciles de lograr.

Primero, es de suma importancia rescatar el espacio de los cuentacuentos en los municipios de Puerto Rico. Esto no sólo es una actividad bien presente en las naciones latinoamericanas, por no decir el resto del mundo, sino que se realizan en plazas, museos, comunidades, como festivales, como certámenes, y no en ocasión del centenario de tal o del “descubrimiento”, sino como una actividad consuetudinaria (vea por ejemplo los Cuenteros de Usaquén o el grupo Perú Tradición Oral). También se estimula la interacción entre generaciones, a partir de los cuentos.

Segundo, sería un gran acierto que alguna organización de Puerto Rico creara o auspiciara animaciones del material de tradición oral que se ha quedado marginado. Puerto Rico cuenta con talento para este tipo de trabajo, pero necesita personas que valoren la función de crear materiales audiovisuales autóctonos para el uso y disfrute en las escuelas, casas, etcétera.  

Nuestros intentos en esta vía también han sido infructuosos y hemos sido sometidos a la inexplicable realidad de tener que convencer, sin éxito, del valor de un proyecto así. Aunque nos hemos dado a la tarea de montar cuentos en audio y hasta en un video con ilustraciones rústicas, nos parece que en Puerto Rico se podría seguir el ejemplo del Ministerio de Educación de Argentina que ha creado una serie titulada: “Encuentros: Cuentos para no dormirse”, que son unas animaciones impresionantes hechas para la difusión popular de cuentos folclóricos criollos, indígenas y afros de Suramérica.

 

Tercero, es imprescindible que los museos del país contribuyan a promover el folclor olvidado de Puerto Rico. Pueden proveer el espacio para instalaciones que se salgan del canon y trabajen otro tipo de arte y folclor como lo hizo el Museo Afroperuano en su Taller Experimental: Checo y el Baile Tierra: en éste crearon el espacio para discutir, documentar y difundir un baile afroperuano que está, literalmente, a punto de extinguirse. No sólo se rescató el baile de estas mujeres ancianas, sino que se dio a la tarea de enseñárselo a sus niños y niñas. Vale la pena ver el documental en el que se ve cómo se juntan ambas generaciones mediante esta expresión comunitaria y ancestral.

Inevitablemente, toda esta reflexión termina en el famoso Comité de la Cultura creado en Puerto Rico. Queremos pensar que se darán las condiciones de inclusividad para que alterne tanto el canon como lo que se ha quedado fuera. Tanto lo que se investiga de hoy, como el ayer que también se investiga.

Que la gestión cultural impulsará tanto las exposiciones artísticas y los conciertos,  como las animaciones de nuestros cuentos folclóricos. Que sus miembros tendrán la creatividad de otros lugares y estimularán el folclor en las comunidades como una forma de conectar y relacionarnos los unos con las otras, brincando espacio y tiempo. Que tendrán la curiosidad y el compromiso de buscar entre todas las iniciativas dispersas e individuales y convertirlas en una gran red de recursos culturales de Puerto Rico. 

Vistas y probadas ya las posibilidades de la internet y las redes sociales, qué maravilloso si tuviéramos la oportunidad de probar nuevamente con resultados diferentes: esta vez, la organización comunitaria que mencionábamos, encaminada por esa red de gestión cultural, aceptaría buenamente nuestro esfuerzo, lograríamos el clic de nuestros navegantes puertorriqueños y, quién sabe, quizá hasta alguna compañía de teatro en lugar de montar “El gato con botas” se atrevería a arriesgarse con la Cenizosa.

Notas:

[i] Aunque, para no ser injustos/as, cabe mencionar que sí contamos con varios/as seguidores/as puertorriqueños/as en nuestras redes sociales, tanto organizaciones como ciudadanos/as individuales, que han mostrado interés por el trabajo que hacemos y que nos ayudan a difundir nuestro mensaje.

[ii] Nos parece importante mencionar que tenemos muchos contactos con propuestas interesantes que vale la pena explorar. Para esto les recomendamos que visiten nuestra página de Twitter y miren con calma nuestros seguidores y las cuentas a las que seguimos. (Aunque también hay páginas interesantes en Facebook, Twitter es más fácil de explorar por su formato).

Lista de imágenes:

1. Recuadro del cuento "La peineta colorada", ilustrado por María Antonia Ordóñez, en Cuentos de Mar y Tierra, ediciones Huracán, escritos por Fernando Picó y Carmín Rivera Izcoa. 
2. Portada del libro de cuentos El Ratón Pérez y la Cucarachita Martina.
3. Portada del cuento El medio pollito por Rosario Ferré.
4. Fiesta de Santiago Apóstol, Vejigantes, del pintor Antonio Broccoli Porto.
5. Portada de edición en inglés de los cuentos de Juan Bobo. 

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