Pedacitos que nos acercan

Presentación del libro Decirla en pedacitos: estrategias de cercanía de Guillermo Rebollo Gil
Por: Roxanna Domenech Cruz, David Canino Figueroa y Oliver R. Vasallo Maldonado

Antes de presentarles el libro titulado Decirla en pedacitos: estrategias de cercanía, me parece pertinente y necesario hablarles un poco sobre el autor que también es profesor en la Escuela de Ciencias Sociales, Humanidades y Comunicaciones de nuestra UMET. Guillermo Rebollo Gil es doctor en sociología y profesor de Ciencias Sociales, también es abogado, poeta, hijo, hermano, compañero y un gran amigo.  Además tiene publicaciones extensas. Seguir lo que escribe en las redes sociales, en su blog y en las revistas digitales donde publica no es tarea fácil (tiene columnas en Cruce, en 80 grados y en Dialogo digital).

Mi hijo mayor, su tocayo, Guillermo, en ocasiones me ha preguntado si Rebollo duerme. Para él, Rebollo escribe tanto porque aún no tiene hijos (no porque tiene talento, porque le gusta, ni porque tiene algo importante que decir). Ambos Guillermo son tipos inteligentes y solidarios que batallan con ser humildes, y que se preocupan por su país y por los demás. 

Rebollo y yo compartimos una oficina en la UMET, un espacio de dialogo académico, político, social y familiar. Allí hablamos sobre los logros de nuestros estudiantes, muchos de los cuales compartimos ya que ambos damos cursos básicos en nuestras respectivas áreas. Guillermo siempre está ocupado con sus estudiantes, con sus escritos y con sus causas. A veces llega bronceado los lunes en la mañana y a mi me gusta preguntarle si está quemado por haber estado bajo el sol en alguna protesta (usualmente asumo que prefiere protestar antes de festejar o turistear). Su dedicación a diversas causas lo podemos evidenciar a través de su libro donde nos narra anécdotas de su participación en manifestaciones en la calle, en la UPR y en alguna playa del pais.

En su texto “Hombre de los abrazos” (p.64-65), Guillermo nos presenta a Benito, quien conoce en un deslinde participativo en el campamento de Playas pa’l Pueblo en Carolina. Nos dice que el haber recibido un abrazo de Benito le aseguró  que “no estaba solo”. Benito también lo abrazó en solidaridad frente al edificio federal de Hato Rey donde ambos apoyaban a Edison Burgos y se manifestaban en contra de la pena de muerte.  Según Guillermo, este abrazo no era solo para él, era para Edison.

Continuamos conociendo figuras importantes en la vida de este autor en “Ghosts that We Knew” (p.13) donde nos habla sobre su amigo favorito a los trece años. Carlos Centeno trabajaba como escolta de su papá. Centeno  le enseñó a boxear, le hablaba de música y era fanático del béisbol.  Al enterarse de la muerte de Centeno, Guillermo escribe;

Carlos Centeno era mi amigo, y me duele perderlo hoy, aun cuando murió el viernes pasado y han pasado incontables viernes en dieseis años sin yo pronunciar su nombre que hoy se siente como el único nombre al que le debo mi porción de Amor sencillamente. Y me duele. Carlos, me duele. Aunque nunca te llamé Carlos en la cara. Tu nombre de alguacil era “Centeno” sin más. El nombre de mi amor por ti también. Y es una cosa bien jodía, mano, eso de los nombres que responden a estructuras de poder y al Amor al mismo tiempo.  …   (pp.13-14).

En otro de sus ensayos, “La torre” (p.22), conocemos un poco sobre la abuela del escritor, al igual que sobre su madre. En este entremezcla un sueño recurrente que él tiene con torres en un hermoso jardín e imagina a su abuela atrapada dentro de ellas. Desde una torre (imaginaria para Rebollo, pero muy real para su abuela), su abuela le grita a Guillermo, (su esposo, el abuelo de Rebollo,  llevaba el mismo nombre). 

En este texto sus palabras nos transportan, sentimos que nosotros también estamos sentados al lado de la cama de su abuela recordando como ella era antes de que perdiera la memoria, antes de que su abuelo muriera.  Nos podemos identificar con su tristeza al ver a su madre cuidar a su abuela y con su desesperación al no poder rescatar a su abuela de la torre (entiéndase la cama), ni de la mente (que poco a poco va perdiendo).  Dice;

Imagino que está atrapada en una torre. Y grita porque Guillermo se va sin ella.  Pero lo más probable está en un balcón amplio, señorial con vista a un hermoso jardín y grita porque Guillermo se va.  … Yo me entero de boca de mi madre, a quien le toca ofrecer explicaciones: “Papi murió”. No puedes bajarte de la cama”… Mi vieja le habla idéntico a como me hablaba a mi cuando yo soñaba con torres en un jardín hermoso a la vuelta de la manzana de la casa de los abuelos. Claro, en mis sueños tropas enemigas habían derrumbado todas las torres del reino y alguien gritaba ¡Guillermo! Porque yo entraba a la casa cubierto de lodo… Yo las he visto acomodar a mi abuela en la cama… Ella grita ¡Guillermo! Y yo cruzo un jardín hermoso, cubierto de lodo para llegar a ella. “Ita, perdóname por tardarme tanto” (pp.22-23)

Rebollo Gil también nos narra sobre su afición por el baloncesto y por la pelota en sus textos titulados “Tabla de posiciones” (p.41), “Paul O’Neil” (p.42) y “1991” (p.44) donde entrelaza anécdotas de su niñez con asuntos de política y crítica social. En “The Greatest of All Times” (p.35) nos presenta su pasión, (que fluye entre odio y adoración), por algunos luchadores de lucha libre dentro y fuera del ring.

Nos dice, “De chamaquito, solía hacer listas de mis luchadores preferidos. Cuando cambiaban de bando, los tenía que tachar. Con tristeza, dejaba de imitar sus movidas en el ring. Procedía a imitar al otro. Los mejor de la lucha libre es que siempre hay súper estrellas para adorar… No pasa lo mismo con la política” (p.36). 

Como podemos ver, sus escritos no solo presentan sus vivencias e interpretaciones de lo cotidiano, sino que plasman situaciones y críticas políticas, sociales y hasta medioambientales. Sus textos nos sensibilizan, nos inspiran a recordar y nos obligan a pensar en lo que vivimos, al igual que a cuestionarnos en cómo lo vivimos. Además, nos invita y motiva a escuchar de otra manera nuestra voz y las voces de otros y otras que nos encontramos (y escuchamos en pedacitos) en la calle, en las marchas y protestas, en las filas, en la playa, en la prensa, en la radio y en la televisión. Así Guillermo nos hace repasar y repensar los eventos que ocurren en nuestro país.

Luego de leer sus textos nos damos cuenta que los pedacitos de la vida que vivimos nos acercan y a la misma vez nos responsabilizan unos de los otros. Nos responsabilizan hasta de las supuestas bestias y monstruos, al igual que de las víctimas y de los victimarios que forman parte de nuestro entorno. Guillermo nos incita a abrazar e incluir a los excluidos como a la a la madre que entregó a su hijo, uno de asesinos del famoso caso de José Enrique (“Todos somos José Enrique y tenemos un monstruo en común” p. 62), y a Edison Burgos, el asesino de Madelyn Semidey (que aunque estará preso el resto de sus días merece vivir). También nos crea simpatía hacia personas como la familia del Gordo en el texto “Sightseeing” (p.18):

Gordo está preso y mira a su familia congregada afuera, haciéndole señas frente al cruzacalles que lee “Felicidades, Gordo” y un bizcocho.  Yo voy de Guaynabo hacia Dorado y presumo que la sombra que mira desde adentro es él y pienso que Gordo no es apodo de confinado, que es referente  de un espacio transplantado en pedacitos, como sea, a un lugar ridículo y hostil para fiestas de cumpleaños donde una foto chévere de la familia es imposible (p.18).

En fin, Guillermo Rebollo Gil nos sacude con su libro Decirla en pedacitos: estrategias de cercanía, nos sacude “nuestras basuritas de conciencia” (“El imperioso contraataca” p.34) a través de sus pedacitos de vida y de los pedacitos del país. A través de sus pedacitos nos acerca a la pena de muerte, a diversos actos de violencia y de protesta, a asuntos de dinámicas familiares y a lo que pueden sentir o padecer los demás.  Y como Zeno Gandía hace con Silvina, (uno de sus personajes en La Charca), Rebollo Gil nos acerca al borde de un barranco imaginario a sostenernos de dos troncos y a mirar hacia todos lados.

Los siguientes escritos son las impresiones y opiniones de dos de los textos de Decirla en pedacitos seleccionados y analizados por dos estudiantes del autor: David Canino Figueroa, “Para Edison Burgos” (p.66)  y  Oliver R. Vasallo Maldonado,  “2012” (p.46). Ambos formaron parte integral de esta presentación.

 “Para Edison Burgos” - David Canino Figueroa

Según relata el periódico, Edison Burgos era un contratista que el 29 de agosto de 2012 fue hallado culpable por el asesinato y desaparición de su compañera e informante de la DEA, Madelyn Semidey Morales. Se entiende que Edison asesinó a Madelyn con el fin de impedir que ella testificara en su contra sobre la comisión de delitos de narcotráfico, tras haber sido contratada por la DEA como confidente para proveer información sobre las operaciones ilícitas del acusado.

A Edison Burgos le querían aplicar la pena de muerte, pero afortunadamente, el jurado no pudo alcanzar una decisión unánime a favor de la misma. Por dicha razón, Edison Burgos fue sentenciado a cadena perpetua y al salir de la sala, la directora de la fiscalía federal, Rosa Emilia Rodríguez, no le permitió a Edison besar a su padre.

Este ensayo me encanta porque es un tipo de ensayo que cada vez que lo lees te pone a reflexionar sobre muchas cosas, pero para mí, un aspecto muy importante es que el autor mediante el mismo nos recuerda que cuando una persona comete un delito- en este caso asesina a otra- no tan solo los padres de la víctima sufren, sino que los padres del victimario también sufren.

Por consiguiente, pienso que Edison merecía besar a su papá, ya que ese beso podía hacer mucho por él, y por su padre, quien acababa de enterarse que su hijo pasaría el resto de su vida en la cárcel sin la posibilidad de libertad condicional. En cuanto a la persona que prohibió que Edison besara a su padre, Rosa Emilia, mi consejo para ella es que antes de tomar una decisión tan cruel y absurda, se ponga aunque sea un minuto en la posición del victimario y de los padres del victimario.

“2012” – Oliver R. Vasallo Maldonado

“2012” comienza con “Acho, yo me tatuaría ‘Pedro Juan Soto’ en el antebrazo…” y a  través del texto hablan diferentes personas diciendo que se tatuarían diferentes frases o símbolos.  A mi entender al tatuarse se marcarían con una marca eterna, algo que es de por vida, que de mirarlo les recordaría el por qué se tatuaron.  Un tatuaje siempre lleva un mensaje personal (positivo o negativo) que te identifica.

Los tatuajes que Rebollo utiliza son símbolos de patria como el nombre del escritor Pedro Juan Soto.  Otra de las personas dice que se tatuaría, “las lágrimas que derramó por su hijo”. El hijo de Pedro Juan Soto, Carlos Soto Arriví, fue asesinado en el Cerro Maravilla el 1978 por sus ideales independentistas bajo la administración de Carlos Romero Barceló.

El otro se tatuaría las iniciales de todos los despedidos por la Ley 7”.  La Ley 7 fue un evento histórico que marcó el país. Todos sabemos algo sobre la Ley 7, todos en el país fuimos  afectados/tocados de alguna manera por esta ley.  Nada mas con mencionar las palabras Ley 7 pensamos o recordamos todos los empleados que se quedaron sin trabajo y los recortes que tuvieron que hacer las personas porque se quedaron sin nada.  Esta ley también nos hace pensar en las personas que protestaron y hasta se encadenaron.

El siguiente dice, “Y yo, la cifra millonaria devengada por Lucé en la notaria”.  Lucé Vela, la esposa de Luis Fortuño, tuvo famosos contratos millonarios.  Con estas líneas Rebollo hace una crítica a la estadidad y  a los que la representan.

Según Rebollo, otro se tatuaría los índices mundiales de pobreza.  Pienso que incluye esto porque en el mundo hay necesidad de verdad y aun así se sigue malgastando el dinero, se gastan millones en tonterías mientras que hay lugares en el mundo donde se necesita ayuda de verdad.  Muchas personas no saben lo que es pobreza o la mal interpretan. El marcarse con un tatuaje sobre el número de personas pobres en el mundo lo hace real. 

Otra persona se tatuaría una estrella de cinco puntas. Para mí esto significa “Puerto Rico libre”, no dice estrella numero 51, ni una estrella con un 51 en el medio.  El siguiente dice “Y yo, ‘me aferré al amor y estoy vivo’”.  Esto me recuerda a las personas que dicen que Dios es amor, a la gente que se arrepiente del mal que ha hecho, a gente que se entrega o se convierte a Dios y lo ven como una segunda oportunidad.

Le sigue otra persona que se tatuaría “Usmail vive”. Usmail es el personaje principal de la novela de Pedro Juan Soto que lleva el mismo titulo.  Este personaje está en una eterna búsqueda de identidad lo que nos hace pensar que si Usmail vive todavía, nosotros en este país aun estamos buscando nuestra  identidad como pueblo y como gente.  Usmail vive porque todavía vivimos situaciones similares que se vivían en PR en las décadas que se presentan en la novela de los 30, 40 y 50.

El próximo dice “Y yo, la cifra aproximada de asesinatos para el año”. Esta es una cifra importante porque Puerto Rico siempre rompe record con los asesinatos anuales y cuando nos comparamos con países más grandes que nosotros nuestras cifras compiten con ellos. De esto se habla mucho en el país, se habla tanto que en las noticias llevan un conteo de cuando matan al primero del año y lo comparan con años anteriores. Estas noticias sirven para distraer a la gente.

¿Por qué hablar tanto de muertes? ¿Por qué tanta negatividad? Hay otras cosas más importantes de que hablar, pero la gente está pendiente a si nos pasamos o si estamos por debajo de los números de asesinatos. Asustan a la gente tanto que otro se tatuaría “las ganas de salircorriendo”.  Salir corriendo porque se habla de muerte, de desempleo, de despidos, de que vamos decayendo y que no vemos soluciones para mejorar.

El último se tatuaría una lágrima porque al final  todo es penoso: Pedro Juan Soto perdió a su hijo asesinado y vivimos en una lucha por diferentes razones -  por la vida, por las injusticias, por la pobreza, por los abusos de poder, por la independencia, por la identidad, por quienes somos y hacia dónde vamos, de que si nos vamos o nos quedamos. 

Lista de imágenes:

*Todas las imágenes son de la artista Kate Carvellas de su colección Pieces of me.

1. That's the idea, 2013.
2. Through the looking glass, 2013.
3. Cacophony, 2012.
4. The Verity of Cross polinization, 2011.
5. Eggistential, 2010.
6. The Battle, 2013.
7. Roar, 2013.
8. Moving pictures, 2010.
9. The Diver, 2008.

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