The third time is the charm – Relatos callejeros


Every human being longs for something…
What are we all looking for? Our identity…
We chase to fulfill our sense of self. What do we base ourselves on?
We feel a disconnection between/within ourselves… until we feel our presence…

Falling into Grace, Adyashanti (2015)


 

Todavía estás

Tu crueldad más grande no fue el irte,
ni el dejarme sola,
ni el que el que los niños lloren tu partida,
fue el quedarte en tu ausencia.
Tus tambores aún están en la sala.
Tu birimbao se recuesta de mi pared.
Tus colonias ocupan espacio en el baño.
Tus camisas cuelgan en el clóset.
Ayer escondí dos pares de tus zapatos.
El agua que dejaste para recoger los malos pensamientos de los demás se está secando.
Tus santos te están esperando.
Tu cuerpo aquí, ya no está,
pero tu presencia no se va.
Te fuiste, pero todavía estás.

 

El Yunque

Son las 2pm y espero a un amigo en El Dajao. Ya pasé por El verde y por el Barrio Palmer. Me comí dos pastelillos de jueyes, no quise el de langosta. Entró un señor de pelo blanco y pidió dos Silvers enlatadas. Dijo que no cree en ningún político, incluyendo en Obama; “¡Mira y que ahora a favor de los inmigrantes! ¡Esos son todos un chorro de bandidos! ¡Mira, que México está vacío, tó’s los mexicanos están en Estados Unidos!” Sale por la puerta con sus Silvers. Veo a mi amigo a través del cristal. Estaciona y camina hacia mí. La mesera se acerca. Esta vez no le pido una Medalla, pido una Corona. Los que toman Silvers son una mierda. ¡Qué viva México!

Juan

Único hijo.  
Grata sorpresa a los cuarenta. 
Nace con ojos grandes y una linda sonrisa. 
Nadie se explica como un día encontró la heroína. 
Lo perdió todo por la manteca. 
El amor de madre todo, no pudo. El vicio lo llevó a golpearla hasta que ella huyó del esqueleto de hombre que quedó. Su único hijo.
De la casa de su madre en Barranca todo lo vendió, ni un cuchillo quedó. Bajó de la montaña desesperado por un viaje. En las calles del casco urbano de Bayamón vivió hasta que alguien lo recogió. Para algo
sirven algunos siervos del Señor. 
En frio rompió el vicio que casi lo mató. 
Los misioneros dicen que fue Dios quien lo salvó. 

 

Un gusano

En la oficina del pediatra un niño de unos cinco años se arrastra por el piso mientras tira una bolita de plástico. Su mamá le entrega un librito del Atalaya a  su hermana que parece tener trece o catorce años. Le dice, “léelo que te voy a hacer preguntas”. El niño sigue la bolita y se ríe. Su mamá le dice que se levante del piso que está ensuciando su uniforme. Él se ríe y sigue jugando. Su bolita llega hasta mí. Él la busca.

Su mamá le dice, “estas tan sucio que te voy a tener que echar en la lavadora con todo y uniforme”. Él le responde: “!No! … eso es peligroso… imagínate! Si rompe los calzoncillos [refiriéndose a la lavadora] me va cortar a mí!” Su madre lo mira sin entender lo que él le acaba de decir, sin entender que él cogió lo que ella le dijo de la lavadora de manera literal. Ella no le responde, se voltea hacia la hija y le pregunta qué es lo que dice Isaías (no capto el versículo). La muchacha se agacha en la silla y le dice, “Ay, mami.. por favor… yo no tengo aquí la Biblia…”. A lo que la madre le responde, “bueno, estamos aquí esperando, vamos a aprovechar el tiempo… ¿Qué dice Isaías..?”

La chica aprovecha que su madre se distrae con su hermanito que ahora se arrastra por el piso gritando, “¡Soy un gusano!”. La madre vuelve a sacar el folleto y le dice al niño: “ahora te voy a preguntar a ti… tienes cinco puntos si me contestas la gloria del reino es?…”. Lo recoge del piso y en son de broma le dice, “tengo hambre, yo me voy a comer a este negrito que está aquí!”. El niño se ríe a carcajadas y empieza a decir, “soy un zombie… ja, ja, ja!”. Esto no le gusta a la mamá, “¿qué dice la Biblia sobre los muertos?”. No espera respuesta, inmediatamente cita un versículo de la Biblia.

La hija vuelve y le repite: “Ay, mami…”. “¿Cómo que, ay mami?!... yo no voy a estar siempre con ustedes y debo de enseñarles. Recuerda que cuando yo no esté presente, alguien [habla mientras apunta hacia el techo de la oficina del pediatra] siempre está velando…”. Cuando baja la vista se fija en la pulsera de cuentas verdes y amarillas que llevamos mis hijos y yo en nuestra muñeca izquierda. Luego me mira a los ojos. La secretaria le indica que llegó el turno del niño. No le da tiempo a decir más nada, se levanta de su silla de manera apresurada detrás de su hijo que ha corrido hacia el pediatra.

 

The Third One Is the Charm

Ala tercera va la vencida
Tres matrimonios y cuatro hijastros
Unos de la segunda
Y otros de la tercera.
El amor lo puede todo para algunos.
Nos conocimos hace años
Fue un amor intenso
Pero en ese momento
Nacía mi hija, Elena.
Aquello fue horrible.
Diez años más tarde
Nos volvimos a encontrar.
Cómo la amo…
Qué mujer tan luchadora.
Mi nueva esposa.

 


We are all here to wake up… the most difficult moments can have a transformative effect.
How do I handle those?  What do I do with that?
Be open… and take responsibility… How did I get here?
Own up to what I have done…
The keys to our own happiness will then be in your pocket; not anyone else’s…

Falling into Grace, Adyashanti (2015)


 

Flotando en el aire

“¿Qué es lo que tú quieres con tu vida?” Tartamudeo ante la inmensa pregunta; “eh, eh, salud para mí y para mis hijos… ah, ah, ah, paz…”. “La carta abrió con la Sacerdotisa. Estas flotando en el aire, como si hubieses estado en un columpio y de repente te lo hubiesen quitado… y ahora estas flotando. No sabes qué hacer…”. Asiento con mi cabeza. Miro a mi alrededor. Estoy en una casita de madera. Comparto el diminuto espacio con estatuas de Santa Bárbara y una inmensa espada que cuelga de la pared. San Lázaro me mira con intensidad, está parado junto a las cartas, frente a mí, en la pequeña mesa de madera donde está mi presente esparramado y mi destino cuestionado. El perro de la que ve, duerme bajo mis pies. Siento mi espalda tensa, columna que sostiene el peso de tantas preguntas y pensamientos confusos, contradictorios. “Tú escribes mucho… tienes que tener cuidado con lo que escribas…” dice la señora del pelo blanco, la que ve mi presente revuelto y mi futuro incierto. “Me preocupa tu hijo mayor, ha asumido el rol de papá. Dale amor que eso te resultará… Él puede dar más de lo que da… está echa‘o pa’ trás… préndele una vela a su ángel de la guarda…”. 

“ Y tú, no te eches más culpas ya! Perdónate. Quiérete. Sé fuerte. ¿Sabes el cuento del águila?” Muevo mi cabeza señalando que no. Pienso en las aves que cohabitan mi parcho en Cupey. Las observo todos los días. Su vuelo me regresa al presente. Contemplo lo predecible de su paso. Me fascina el limitado espacio de su vaivén, lo fieles que son a regresar y cómo defienden sus hogares y a sus crías. “El águila hembra escoge a su pareja haciendo piruetas e impresionantes malabares en el aire. Luego ambos construyen un nido. Este será su hogar de por vida. Coge la rama de la misma manera que eventualmente cogerá a sus crías cuando ambos les enseñen a volar. Así continuarán este ritual hasta que las crías aprendan a volar. Se ayudan a lo largo de sus vidas…”. Escucho el cuento que me hace la señora del pelo blanco con gran concentración. Reconozco que más que un cuento es un consejo; “debes de ser como el águila. No te muevas de donde estás hasta que el nido esté construido…”. No me atreví a preguntar sobre las águilas y sus nidos. Observé otra de las cartas que la señora volteó. Ésta presentaba a una persona frente a varios caminos, sin saber cuál tomar. Esta carta me salió varias veces, a pesar de que dividí la paca de barajas en tres. Otra vez, de espalda hacia mí y de frente a los caminos. Estaba esperando una que me diera una clave sobre el camino que debía de tomar. Era como si las cartas me castigaran. Se mofaban de mí. Nunca me ha gustado que me digan lo que tengo que hacer, pero esta vez buscaba dirección. De aquella casita salí con respuestas que me tomarían años entender.  

 


Lista de imágenes:

1. Anja Niemi, "The Desert" de la serie Darlene & Me, 2014.
2. Anja Niemi, "The Terrace" de la serie Darlene & Me, 2014.
3. Anja Niemi, "The Pool House" de la serie Darlene & Me, 2014.
4. Anja Niemi, "The Chrysler" de la serie Darlene & Me, 2014.


 

1 comentario

  • Enlace al Comentario Sara Martes, 10 mayo 2016 17:30 publicado por Sara

    Bravo Roxanna.
    Nuestras vidas son siempre cuentos.Lo verdaderamente alucinante es saber contarlos.

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