Ella, la más Papi: Irreverencia literaria de Rita Indiana


Los tiempos de crisis nos obligan a repensar nuestra forma de hacer las cosas y a cambiar de lentes para poder ver y entender nuevas alternativas. Si realmente no hay nada nuevo bajo el sol, estos tiempos nos exigen, por lo menos, buscar diferentes ángulos y estrategias. La novelística de Rita Indiana es un ejemplo de estas recientes alternativas que requiere nuestra época para narrar la actual realidad caribeña. Por eso, me parece pertinente analizar las tres novelas de Rita Indiana: La estrategia chochueca, Papi y Nombres y animales. A través de este análisis, no solo identificaremos diversos rasgos que se repiten en los tres textos, sino que también comprobaremos que hay un hilo conductor en las tres novelas que presenta una nueva visión de la República Dominicana, a través de la vida y las experiencias de una niña y dos adolescentes.

Para comenzar, cabe resaltar que podemos encontrar algunas similitudes en las tres historias: la búsqueda de algo o alguien, o la consecución de un plan, es la pauta que da rienda suelta al fluir de conciencia de las protagonista. En La estrategia chochueca estamos guiados por Silvia, una joven de dieciséis años que tiene que hacerle el favor a una amiga de devolver a una tienda unas bocinas robadas. A lo largo de la novela, la protagonista relata su vida como adolescente que vive con su abuela y su tío, que ha dejado de trabajar por depresión, y sus “jangueos” con sus amigos. Es la única protagonista, de las tres novelas, que es de clase trabajadora. Sin embargo, aunque esta protagonista no pertenece a la clase alta del país, tampoco se presenta como una joven pobre. En la segunda novela, Papi, estamos atrapados en la narración de una niña de ocho años que nos muestra cómo es su relación, o más bien obsesión, con su padre, un hombre ausente de profesión dudosa que trata de llenar con mercancía el vacío que deja en su hija. Por último, en Nombres y animales nos volvemos a encontrar con una adolescente, esta es de clase acomodada, que trabaja durante un verano en la clínica veterinaria de su tío, mientras sus padres viajan por España. Si bien en La estrategia chochueca la preocupación de Silvia es devolver las bocinas sin que la policía la arreste, en esta novela la preocupación principal de la protagonista es conseguir un nombre para un gato que está en la clínica.

Podríamos decir, entonces, que la trama principal, en las tres novelas, es la excusa para conocer la vida y las preocupaciones de las jóvenes protagonistas en el Santo Domingo de los años noventa. Desde la supuesta inocencia de una niña en Papi y la asumida inmadurez de las adolescentes en La estrategia chochueca y Nombres y animales, lo que más nos llama la atención es cómo se problematiza la dominicanidad. A través de monólogos interiores y de los intercambios entre personajes, la narradora nos va perfilando una cultura aprendida y un Santo Domingo donde lo grotesco, la violencia y la exclusión son el día a día de sus ciudadanos/as.

Otro elemento común en las tres novelas es la narradora como protagonista, por lo que conocemos la realidad desde su percepción, completamente subjetiva. Esto nos distancia de las y los otros personajes y, a su vez, nos impone una focalización muy particular. Si bien en La estrategia chochueca y en Nombres y animales podemos reconocer y ubicarnos en tiempo y espacio, en Papi la desconfianza que sentimos de la narradora aumenta a lo largo de todo el texto. La relación entre la protagonista, el espacio, el tiempo y la mirada impertinente a la cultura nacional nos impulsa a interpretar las tres novelas como autobiografías ficcionales. La misma escritora explicó: "que se podrían estudiar como una trilogía con muchos elementos autobiográficos"[1]. En las tres novelas, nos enfrentamos a una narradora que está consciente de su rol testimonial, comenta sobre lo que le ocurre y, en La estrategia chochueca y Nombres y animales, explica cómo y por qué llega a esas conclusiones. En Papi, aunque no hay una reflexión tan desarrollada, sí hay comentarios inconscientes de la protagonista que nos obligan a hacer esa reflexión.

A lo largo de las tres novelas observamos que las vivencias y costumbres narradas por las jóvenes protagonistas marcan una nueva identidad y cultura dominicana que, aunque sigue marcada por el patriarcado institucional y antihaitiano, se critica y se ridiculiza. A través de anécdotas que no pretenden ser humorísticas, las narradoras señalan el orden en que las criaron, y somos testigos del proceso de formación y aprendizaje, o mejor dicho desaprendizaje, de las protagonistas. El proceso de formación de las protagonistas se subvierte como un elemento esencial para el crecimiento de las mismas. Silvia, la hija de Papi y la adolescente obsesionada con los nombres (las protagonistas) demuestran una relación íntima, aunque sean diferentes personas. Todas trabajan desde el flujo de conciencia, y sus cuestionamientos sirven como herramientas para el crecimiento personal.

El tipo de narración autobiográfica presente en estas tres novelas tiene un particular estilo irreverente y descarado. Néstor E. Rodríguez explica que la novelística de Rita Indiana es “una cartografía subversiva de la identidad dominicana”[2]. Es importante señalar el adjetivo "subversivo", que no es lo mismo que "subalterno" porque nombra los márgenes, sin venir de los márgenes, y reconoce las desigualdades entre las clases, las razas y las nacionalidades, sin sufrirlas en carne propia. Por lo tanto, la "subversión" en el discurso no tiene la intención de cambiar el orden establecido ni pretende derrumbar posicionamientos, simplemente muestra, a través de un monólogo interior, una cotidianidad violenta y racista. Por tal razón, en lugar de hablar de "subversión" deberíamos utilizar el término "irreverencia". Ejemplos concretos de la discursividad irreverente en las tres novelas es el trabajo con la temática racial, específicamente sobre la población haitiana. Aunque este asunto se explora de forma mucho más concreta y explícita en Nombres y animales, ya desde La estrategia chochueca encontramos cometarios impertinentes para el orden social establecido.

A lo largo de esta trilogía, Rita Indiana desarrolla y fortalece una narrativa que mantiene un carácter particular y nos obliga a afinar nuestra mirada y reconocer hasta dónde llega, o no, su transgresión. Su trabajo se presenta de forma irreverente y contestatario en tiempos de precariedad, racismo y sexismo. La puesta en escena genera el choque "quién puede tirar pa'lante", siendo Indiana, la más Papi de todos.


Notas:

[1] Herrera, Jochy. "Conversaciones con Rita Indana (a propósito de Nombres y animales)". Recuperado de http://acento.com.do/2016/cultura/8325558-conversacion-con-rita-indiana-a-proposito-de-nombres-y-animales/
[2] Rodríguez, Néstor E. “Rita Indiana Hernández y la novísima narrativa dominicana”. Recuperado de <http://www.cielonaranja.com/nestorchochueca.htm>.


Lista de referencias:

Indiana Hernández, Rita. La estrategia de Chochueca. San Juan: Isla Negra Editores, 2006. 
Indiana Hernández, Rita. Papi. San Juan: Ediciones Vértigo, 2005. 
Indiana Hernández, Rita. Nombres y animales. España: Ed. Periférica, 2013.


Lista de imágenes:

1. Rita Indiana y los Misterios
2. Editorial Periférica


 

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