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POLÍTICA Y SOCIEDAD

La bicicleta como fenómeno social: el caso del bicijangueo
MARÍA JOSÉ MORENO VIQUEIRA
+ SOBRE EL/LA AUTOR/A

Few articles ever used by man have created so great a revolution in social conditions as the bicycle.
(US Census Report, 1900)

Ya sea por moda, por conciencia ecológica, o debido a la crisis económica, lo cierto es que en los últimos años se ha visto una presencia cada vez mayor de bicicletas por las calles y avenidas de San Juan. Para cualquiera que haya vivido en Amsterdam, Sevilla, o Montreal, el auge del ciclismo urbano puede que no resulte llamativo, pero para los que conocemos la cultura y la infraestructura urbana en Puerto Rico (en donde el auto o carro es el señor rey) este fenómeno es verdaderamente significativo.

En Puerto Rico la bicicleta siempre ha ocupado un espacio marginal. A pesar de que existe la “Carta de los derechos del ciclista y obligaciones del conductor”, los centros urbanos de Puerto Rico nunca han sido amigables con la bicicleta al carecer de vías y senderos para los ciclistas y de un sistema de bicicletas públicas, entre otros elementos.

Si en algún momento la bicicleta tuvo cierto rol en la sociedad puertorriqueña, el mismo estuvo limitado a la práctica solitaria de ciclistas profesionales, a la repartición de mercanías de restaurantes o supermercados, o sobretodo, a la diversión de los niños. Aunque en Puerto Rico existieron colectivos ciclistas desde finales del siglo 19 la bicicleta nunca ha formado parte integral de la vida cotidiana de la sociedad puertorriqueña. En Puerto Rico, al igual que en otros países, la bicicleta siempre ha estado asociada a la niñez o al deporte.

El reciente “boom” del ciclismo urbano en Puerto Rico constituye por lo tanto un fenómeno nunca antes visto en la historia del país, un sorprendente milagro urbano. Cabe entonces preguntar: ¿Qué nuevos usos y significados ha adquirido la bicicleta en Puerto Rico como consecuencia de su reciente auge?

En su teoría sobre la construcción social de la tecnología, el científico Wiebe Bijker señalaba que el significado de artefactos tecnológicos como la bicicleta no reside en la tecnología de por sí. Según Bijker, las tecnologías se forman y adquieren sus significados en la heterogeneidad de las relaciones sociales a través de los usos y percepciones sociales. En palabras de Bijker: “The meaning given by a relevant social group actually constitutes the artifact.”[1]

En la historia de la bicicleta podemos encontrar infinidad de ejemplos sobre la relación entre la bicicleta y la sociedad abordada por Bijker. Por ejemplo, algunos académicos (incluyendo Bijker) han estudiado cómo la bicicleta (específicamente el "safety bicycle") se convirtió en un instrumento clave en la emancipación y empoderamiento de la mujer a finales del siglo 19 al posibilitar la liberación de la mujer tanto en términos espaciales como en términos corporales. Esta asociación entre la bicicleta y la emancipación de la mujer está vigente aún hoy día, tal y como muestra la reciente película La bicicleta verde/Wadjda (la primera película dirigida por una mujer en Arabia Saudita) en la cual la bicicleta de una niña de diez años se convierte en símbolo de la libertad y de los derechos de la mujer en una sociedad sumamente conservadora.

Otros investigadores han subrayado el vínculo histórico entre el socialismo democrático y la bicicleta. Como ejemplos podemos mencionar la formación de clubes ciclistas socialistas (en Inglaterra y Alemania) a finales del siglo 19 con el fin de distribuir propaganda política y el uso simbólico de la bicicleta por el discurso del ecosocialismo en los últimos años (su célebre frase “el socialismo sólo puede llegar en bicicleta”). Igualmente, algunos académicos han resaltado la función de la bicicleta como herramienta de trabajo y su asociación con la clase trabajadora. Así lo vemos reflejado en la reconocida película italiana de 1948 El ladrón de bicicletas, en la cual el robo de la bicicleta se convierte en símbolo de la pérdida del acceso al trabajo y de la dignidad humana.

En este ensayo sobre el ciclismo urbano en Puerto Rico me limito a examinar pues, otro ejemplo más de la estrecha relación histórica entre la bicicleta y la sociedad, es decir, del contexto social de la bicicleta. El objetivo del escrito no es por lo tanto explorar el impacto de la bicicleta en la sociedad puertorriqueña, sino más bien lo contrario: explorar el impacto de la sociedad puertorriqueña en la bicicleta, es decir, en el uso y significado de este artefacto tecnológico.

El crecimiento del ciclismo urbano en Puerto Rico es un fenómeno sumamente complejo que envuelve diversas manifestaciones que van desde la ecomensajería, la bicipublicidad, hasta los clubes y colectivos ciclistas, cada una de las cuales puede adquirir diferentes significados y funciones sociales. En este breve escrito me enfocaré sólo en una manifestación del ciclismo urbano en Puerto Rico que desde la perspectiva de muchos ha resultado ser la más vistosa: el fenómeno del “bicijangueo”.

Comencemos pues nuestro análisis con la pregunta más obvia: ¿Cuál es el origen y el significado del término “bicijangueo”? En Puerto Rico la palabra “jangueo”, que proviene del inglés “hanging out”, significa andar por la calle para divertirse o pasarla bien con un grupo de amigos. “Janguear en bici” es sinónimo por lo tanto de correr bicicleta con el objetivo de socializar y divertirse en grupo, de compartir en actividades sociales. La fusión de la palabra “bici” con la palabra “jangueo” sitúa al ciclismo urbano por consiguiente como una práctica que trasciende el simple hecho de correr bicicleta. La misma define a la bicicleta como un medio de socialización y diversión.

El origen del término es acorde con esta visión. Alegadamente el nombre de “bicijangueo” se originó en el año 2009 cuando un grupo de empleados de un local de ropa y piezas de arte en el area de Santurce (Executive Manolo) optaron por usar la bicicleta para visitar exposiciones de arte y disfrutar de noches de bohemia luego del horario de trabajo. De esta práctica colectiva de vincular la bicicleta con la bohemia y el arte, es decir, con actividades sociales y culturales (especialmente nocturnas) nació el nombre de “bicijangueo”.

La práctica del “bicijangueo” eventualmente se concretó en un colectivo ciclista homónimo, el cual a su vez motivó por un lado, el crecimiento y la consolidación de grupos ciclistas ya existentes (por ejemplo, La masa, Energía Roja y Negra) y por otro lado, la formación de nuevos grupos ciclistas (por ejemplo, PR fixed, Bicijornada, Bicicletotas, NightRiders, BiciFaranduleo) los cuales comparten la práctica colectiva del ciclismo y el enlace entre la bicicleta y diversas actividades sociales (por ejemplo exposiciones, corridas o carreras especiales, picnics, polo, etc.). Al igual que el colectivo “bicijangueo”, los nombres de otros grupos (“bici-faranduleo”, “la masa”, “coalición”) también reflejan la percepción colectiva y social del acto de correr bicicleta. (Por ejemplo, el nombre “masa crítica” proviene de un concepto sociológico homónimo que se refiere a un fenómeno social autosustentable por la cantidad de individuos involucrados).

La percepción y el uso de la bicicleta como medio de socialización, como una nueva forma de interacción social y cultural, es compartida por los practicantes del ciclismo urbano o “bicijangueadores” quienes mayoritariamente son estudiantes y jóvenes profesionales. Así lo han expresado algunos “bicijangueadores” en los medios sociales: “la diversión que es correr bicicleta con tus amigos no solo para dar una vuelta sino también para llegar a un lugar y pasarla bien ahí”[2]; “somos una cultura de jóvenes que busca unas alternativas, espacios alternativos de compartir, de jangueo, de cosas nuevas que ver y opiniones más abiertas”[3]; “no es sólo en qué te montes, sino por dónde corres, cómo corres y con quién te relaciones”[4].

Ahora bien, para los “bicijangueadores” el aspecto social de correr bicicleta no sólo envuelve la interacción humana sino también la interacción espacial. El “bicijangueo” constituye una forma nueva de relacionarse con el espacio urbano y con el ambiente que contrasta drácticamente con la experiencia del auto. Citemos las expresiones de algunos “bicijangueadores” en la prensa electrónica: “Lo bueno de correr bicicleta es que uno está ahí, en la realidad del asunto. Eres consciente de que tu cuerpo controla lo que está pasando. Sientes la energía de la calle”[5]; “Creo que es el único deporte que aprovecha la ciudad. Tú empiezas a correr bici por ahí, no tiene que ser fixed gear, y te das cuenta de edificios nuevos y plazas, etc., que tú vas en tu carro y no te das cuenta… Es otra forma de usar la ciudad, vivirla, olerla… un montón de cosas que uno siente al correr en bicicleta que se pierden en el auto”.[6]

Sin embargo, algunos practicantes del ciclismo urbano en Puerto Rico consideran el “bicijangueo” algo más que una forma de socialización y de vivir la ciudad. Para ellos, el “bicijangueo” es una subcultura que envuelve normas y valores compartidos, estilos y símbolos particulares, y un sentido de identidad y pertenencia (nosotros versus ellos). Por ejemplo, en la cultura del “bicijangueo” sus practicantes comparten ciertos símbolos o estilos que definen sus identidades sociales y que los clasifican socialmente, tales como el tipo de bicicleta y las rutas ciclistas. En palabras del sociólogo Pierre Bourdieu: “El gusto clasifica, y clasifica al clasificador”.[7]  La bicicleta constituye la pieza clave de identidad del “bicijangueador” ya que a diferencia del carro, es más visible, más pública. Ella es, en cierta forma, la extensión o continuación de la vestimenta del ciclista y como tal está mas adherida a su identidad.

Un ejemplo notable entre los bicijangueadores son los denominados “fixeros” quienes comparten la afición por la bicicleta “fixed” o de piñón fijo (caracterizada por su simpleza al tener un solo cambio y por su diseño único en cuanto al color y los aros). Aunque para algunos ciclistas las bicicletas “fixed” constituyen signos de moda y de estatus (suelen ser las más caras), para muchos expertos este tipo de bicicleta se relaciona con el deporte extremo (al ser las bicicletas usadas en los velódromos) y con corridas más arriesgadas debido al movimiento continuo de los pedales. Correr una bici “fixed” constituye pues, un símbolo social de deporte extremo, de estatus social, o de estar a la última moda.

Por otro lado, la cultura del “bicijangueo” también parece estar caracterizada por ciertas normas (códigos) y valores. Tal y como han expresado algunos “bicijanguedores” en los medios, valores o códigos tales como “compañerismo” “solidaridad”, y “protección mutua” forman parte de la cultura ciclista: “entre los ciclistas urbanos existe un código secreto, algún tipo de solidaridad escondida”[8]; “se siente aún mucho mejor que correr solo, nos protegemos. Hay otro código, como por ejemplo nos avisamos, señalamos los huecos en la carretera, siempre hay alguien delante y otro detrás que espera a los más lentitos”[9].

Los “bicijanguedores” contraponen los valores de compañerismo y solidaridad del ciclismo al individualismo del auto: mientras en el carro “uno está totalmente encerrado”, “cada uno coge por su lado y cada uno tiene que resolver donde estacionar... con la bicicleta se genera un compañerismo. Si uno no sabe la ruta, se te rompe una cadena o hay que cambiar un tubo uno está vulnerable y confía en las otras personas”.[10] En la cultura del bicijangueo “los otros” (los anti-ciclistas) son aquellos que defienden el uso del carro: “A veces la gente nos tira cosas, nos abre las puertas de los carros o nos gritan. Pero son personas que no están educadas, que piensan que el carro es la única manera de moverse por la ciudad… Es esta actitud de muévete o te piso, me han gritado incluso hasta paga gasolina”.[11]

Algunos “bicijangueadores” por lo tanto, perciben el acto de correr bicicleta como un modo de protesta en contra de la cultura dominante del auto y como una forma de reclamar el espacio urbano. Citemos el portal del colectivo internacional “masa crítica”:  “La Masa es una fiesta de protesta para promover el uso de la bicicleta como medio de transporte ecoefectivo, practicar la democracia directa, reclamar el espacio urbano, y disfrutar de la vida en la ciudad... El gobierno quiere que compres carros. Declárate en rebeldía. Dile NO. Usa la bici y otros medios públicos y alternativos de transporte”.[12]

Otra muestra quizás más evidente del uso de la bicicleta como instrumento de protesta y medio contestatario son las rutas tomadas por los ciclistas urbanos. Las corridas de los “bicijangueadores” por los centros urbanos de Puerto Rico (donde las ciclovías brillan por su ausencia), la apropiación del espacio urbano por ellos (tanto de las numerosas carreteras o autopistas, como de las escasas aceras) constituye en cierta forma una acción politica, un acto de rebeldía. De igual forma que el acto de hablar es el proceso de apropiación del lenguaje, el acto de correr bicicleta se convierte en el proceso de apropiación del espacio. Citemos las palabras del sociólogo Michel de Certeau cuando se refiere el acto de caminar por el espacio urbano: “El arte de caminar [en este caso, de correr bicicleta] es al sistema urbano lo que la enunciación es al lenguaje... es el proceso de apropiación del sistema topográfico de parte del pedestre [en este caso, del ciclista] tal y como el interlocutor se apropia y toma el lenguaje”.[13] Como ejemplos extremos de estas prácticas ciclistas podemos mencionar las corridas expuestas en videos de Internet tales como “Night Ride at Minillas” y “Splitting Lanes Santurce”, los cuales muestran a los ciclistas apropiándose y tomando por asalto el espacio urbano definido por una ideología pro-auto.[14]

La percepción de la práctica de correr bicicleta como una forma de reclamar el espacio, el uso de la bicicleta como objeto contestatario no es algo nuevo y tiene muchos precedentes históricos, algunos de los cuales fueron históricamente significativos por su radicalismo e impacto social. Un ejemplo pionero fue el movimiento ciclista de los años setenta “Monde a Bicyclette” en Montreal, el cual estuvo orientado a la ocupación del espacio urbano para las bicicletas. Por medio de representaciones teatrales los miembros de esta agrupación pintaron falsas ciclovías en la ciudad y ocuparon el espacio público para apoyar el uso urbano de la bicicleta. Otro movimiento precursor fueron los “provos holandeses”, una agrupación anarquista de contracultura de los años sesenta (anterior a los hippies) cuya agenda de protesta social (denominada “plan blanco”) incluía el “plan blanco de bicicletas” (“white bikes”). El objetivo del plan fue promover el ciclismo urbano y el sistema de bicicletas públicas por medio de actos tales como cerrar el transporte motorizado para denunciar el pésimo sistema de transporte público en ese país y donar bicicletas pintadas de blanco para el uso público.

En comparación con los ejemplos históricos expuestos, podríamos decir que las tácticas de apropiación del espacio urbano por los “bicijangueadores” no son confrontacionales ni controversiales, sino sumamente espontáneas, cotidianas, e intuitivas (son más bien actos de “dejarse caer”). Pero igualmente podríamos argumentar que el carácter espontáneo e ingenioso de las prácticas de los “bicijangueadores” no hace que las mismas sean menos políticas. Tal y como ha expresado Michel de Certeau, las prácticas de la vida cotidiana pueden poseer una dimensión política: “las tácticas del consumo, las formas ingeniosos por medio de las cuales los débiles [en este caso, los ciclistas] hacen uso de los fuertes [en este caso, la infraestructura pro-auto] le da una dimension política a las prácticas cotidianas”.[15]

En fin, cualquiera que sea la percepción sobre la bicicleta, ya sea como medio contestatario, o simplemente como medio de socialización o de identidad social, lo cierto es que la práctica del “bicijangueo” le da una dimensión social y política a la bicicleta. A través de sus prácticas cotidianas los “bicijangueadores” transforman la bicicleta (un artefacto tecnológicamente individual) en un objeto marcadamente social y político. Mientras tanto los automovilistas (encerrados en sus enormes carros diseñados para albergar varias personas) se convierten paradójicamente en cómplices del individualismo y la enajenación social.

Notas:

[1] Wieber Bijker. 1995. Of bicycles, bakelites and bulbs: Toward a Theory of Sociotechnical Change. Cambridge, MA; London MIT Press. Página 77.

[2] Ela Flores. Fixed Bikes, Alleycats, y Bicjangueo”. Pernicious Press. Art & Underground Culture. http://perniciouspressmag.com/events/11/fixed-bikes-alleycats-bicijangueo

[3] María del Mar García Ramos. 3 de marzo de 2011. “Conversaciones sobre bicijangueo citadino” Diálogo Digital.  http://dialogodigital.upr.edu/index.php/Conversaciones-sobre-bicijangueo-citadino.html?print=1&tmpl=component

[4] Indiri Méndez Pagán. 1 de abril de 2012. “Se apodera de la calle la fiebre del bicijangueo.” NotiCel. http://www.noticel.com/noticia/120966/se-apodera-de-la-calle-la-fiebre-del-bici-jangueo-galeria.html

[5] Ana Teresa Toro. 22 de agosto de 2013. “Jangueo en bicicleta”. El Nuevo Día. http://www.elnuevodia.com/jangueoenbicicleta-763807.html

[6] “Se propaga la fiebre de bicicletas.” 2 de noviembre de 2012. Primera Hora. http://www.primerahora.com/deportes/otros/nota/sepropagafiebredelasbicicletas-613337/

[7] Pierre Bourdieu. 2002. La distinción: Criterio y bases sociales del gusto.

[8] Méndez Pagán. Ibid.

[9] García Ramos, Ibid.

[10] Méndez Pagán, Ibid.

[11] Ana Teresa Toro. 21 de agosto de 2012. “Pedaleos de libertad.” El Nuevo Día. http://www.elnuevodia.com/pedaleosdelibertad-1044614.html

[12] La Masa, San Juan de Puerto Rico. Enero de 2010. http://lamasapuertorico.blogspot.com/2010_01_01_archive.html

[13] Michel de Certeau. La práctica de la vida cotidiana.

[14] Manuel Vélez. “Night Ride at Minillas”. http://vimeo.com/26572207; “Splitting Lanes, Santurce.” http://vimeo.com/25862156

[15] Michel de Certeau. Ibid.

Lista de imágenes:

1. Luis Morales, colección de fotos de El Mundo, cortesía de El punto es...
2. Del video "BiciTe.Ta's", sobre bicijangueo de Luis Ramos Zayas.
3. Josian Bruno para Noticel: "Pleno bicijangueo en las Fiestas de la Calle San Sebastián", 2013.
4. Logo de bicijangueo diseñado por Juni Radamés, cortesía de El punto es...
5. Carlos Giusti para ENDI: "Bicijangueo nocturno", 2011.
6. Poster de La Recicleta, 2012.

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