Carta a un amigo (sobre el resultado de las elecciones generales y demás maldiciones)

I

Quizás, del lado de las huestes azules, luego de saborear lo amargo de la derrota, con la decepción a cuestas, la sobriedad y la pesadumbre que les embarga y acompañará a los largo de los próximos años les permita leer con cuidado el resultado del evento electoral recién concluido. Es muy probable que recuperen el ánimo tan pronto se percaten que su candidato a la comisaría residente terminó sacando más votos que el recién electo gobernador. Será solo cuestión de tiempo para llegar a la conclusión de que su candidato a la reelección fue derrotado; no el partido. Incluso, nada descabellada resultará la conclusión de que su partido es la principal fuerza electorera del país. Ello, junto a la contundente victoria de la estadidad en la consulta de estatus, será todo lo que necesitarán para reafirmarse como la mayor fuerza política en el Puerto Rico contemporáneo.

Del otro lado, el resultado obtenido en esta elección le tienen que dejar un sabor agridulce a los rojos. Los datos son más que evidentes: el triunfo de su candidato a la elección se debió, principalmente, a la abstención de los azules. Esto le resta considerablemente legitimidad a su triunfo y supuesto mandato. Puede que hoy el mapa electoral luzca más rojo que azul; pero la realidad es que el Partido Popular Democrático (PPD) llega al poder como minoría ante el Partido Nuevo Progresista (PNP).

Se debería esperar una dosis más que razonable de prudencia y decoro en cualquier discurso de victoria. Debería resultarle más que evidente que el rechazo generalizado a las políticas de austeridad del saliente gobernador le dieron la victoria. No hay simpatías generalizadas para sus ideas ni posiciones políticas. Tampoco hay un claro mandato para hacer nada. Estas condiciones deberían dar paso a la construcción y constitución de un gobierno de consenso, inclusivo, donde todas las partes concernidas puedan ejercer su derecho a opinar, diferir y discrepar. Ello está por verse, pero la tradición tanto de populares como penepés impide pensar que vaya a ser así.

II

Una mirada un poco mas incisiva (e inteligente) ilustra que para poder alcanzar el triunfo, el candidato popular necesito de la ayuda de simpatizantes y electores de los llamados “partidos emergentes.” Al momento, los votos adjudicados al candidato del Partido del Pueblo Trabajador serían suficientes para darle una victoria al PNP en la contienda para la gobernación. Los votos de los tres partidos emergentes (mas de 34,000 votos) serían suficientes para darle una cómoda victoria a la venidera oposición. Por lo tanto, el Partido Popular debería entender que su exigua victoria fue producto de un alineamiento de fuerzas cuyo único fin fue rechazar y derrotar las políticas neoliberales y de austeridad impuestas por el candidato del PNP.

De este modo, el mandato de Alejandro García Padilla ha quedado constituido a través de una frágil coalición que, en gran medida, tendrá que aprender a manejar. puede que un análisis destemplado lleve a la conclusión de que los partidos emergente no tuvieran el respaldo esperado. Pero la balanza final indica lo contrario: sin esos votos, hubiera sido prácticamente imposible para el Partido Popular prevalecer en este contienda. Es necesario entender que estos si tuvieron peso, y lo tendrán en tiempos venideros.

Dadas estas circunstancias, ser inclusivo (palabra en boga, por cierto), deberá ser un ejercicio más allá del típico “de la boca pa’ fuera”. Por primera vez en mucho tiempo, el Partido Popular deberá ejercer prudencia y mantener “contentos” a los diversos sectores que le prestaron su apoyo, a sabiendas que en un futuro lo que los partidos emergentes le prestaron igual se lo pueden quitar.

III

El mejor ejemplo de todo ello lo fue la carrera por la alcaldía de San Juan. Si la candidata del Partido Popular logró desbancar al incumbente fue gracias al apoyo fuera de líneas partidistas que recibió. Puede que el espíritu inclusivo de su campaña se redujera a un “de la boca pa’ fuera,” pero quizás sea en este municipio donde mejor puede evidenciarse la coalición de fuerzas emergentes. Quedó derrotado tanto el alcalde como una de las voces más estridentes del partido azul, Albita Rivera. El populismo de Santini no fue suficiente, al igual que el discurso de derecha protestante de la comisaria de barrio de Rivera. Fue mayor el deseo de inclusión y respeto que el sectarismo de color y credo religioso.

La victoria, sin embargo, solo representa el inicio de un ejercicio que a simple vista luce complicado. Tanto su equipo de trabajo en la noche de las elecciones como su papeleta municipal está conformada por figuras de la vieja guardia del PPD, aquellos que echan de menos los días de la hegemonía política de su partido. Es de esperarse que ante este “banco de talento,” el mandato de Yulín se aleje considerablemente de la retórica de la inclusión y se acerque peligrosamente hacia la derecha de su partido. O quizás todo se reduzca a replicar la vieja formula popular de antaño: “independentistas y revoltosos” al quehacer cultural, los demás a guisar.

Muy probable. Pero de igual modo, la recién electa alcaldesa deberá recordar que su victoria se la debe a esa coalición que conformó al implorar por un voto de castigo contra el desgastado (y desquiciado) Santini. Nuevamente, lo que se da, igual se quita.

Lo mismo se podrá decir del recién electo gobernador y su futuro gabinete. Una fugaz mirada a su equipo de campaña, anuncia de entrada el regreso de los asociados a Aníbal Acevedo Vilá. Aquellos derrotados que, de seguro, volverán a imponer su voluntad ideológica y sus fallidas políticas económicas. No pinta bien. Las esperanzas de un gobierno inclusivo a nivel estatal son irrisorias, como mínimo. En este caso, se le deberá recordar consistentemente la fragilidad de su mandato, ya sea en la calle, en el espacio cibernético, y en el ejercicio de la biopolítica. 

IV

El balance final debe quedar bien claro: el PPD ha regresado al poder, pero como fuerza política minoritaria. Su victoria se la debe al respaldo no oficial de los seguidores y simpatizantes de los partidarios emergentes. Debe entonces comprender que si quiere seguir en el poder, su discurso y sus políticas deben cambiar. Debe empezar a comportarse como minoría, y ser prudente e inclusivo en su andar.

Claro, escuchar su regocijo en la victoria no augura buenos tiempos para este partido. Pero entonces, las miserias que le aguardan al Partido Popular solo puede ser materia de júbilo y celebración para aquellos que, de a poco, se conforman bajo la insignia de los partidos emergentes en multitud.

Lista de imágenes:

1. Dennis A. Jones. Según Conty Pérez, los resultados de la gobernación comenzarían a fluir hasta siete horas después de haber cerrado los colegios electorales. El Vocero, archivo, noviembre de 2012.
2. Lino Prieto. Seguidores del PNP congregados en el comité del partido, en la noche de las elecciones generales. Primera Hora, archivo, noviembre de 2012.
3. Luis A. López. El gobernador electo tenía 877,029 votos (47.8 %). El Vocero, archivo, noviembre de 2012.
4. Nayda Bobonis para Noticel. "Tu voto 2012: PPT con futuro, MUS prematuro y PPR "escoquitao", 10 de noviembre de 2012. 
5. Foto del perfil de Facebook de Carmen Yulín, martes 6 de noviembre de 2012, San Juan, Puerto Rico.
6. Archivo Noticel. "Santini acepta que perdió en un comunicado de prensa", 7 de noviembre de 2012. 
7. Ricardo Arduengo, Una joven ondea una bandera puertorriqueña, APP archivo, 31 de octubre de 2012. 

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