Cruce y Cruz: entrevista en tres partes al Arq. Cruz García (parte 1)

¿La dirección? De Lima a Beijing para llegar con Cruz a Cruce en San Juan.

Cruz García —ahora arquitecto residente en China y provocador de una nueva mirada sobre la disciplina— decidió retomar las conversaciones que hace ya más de 15 años solíamos tener a la hora del almuerzo en el Colegio San Antonio de Río Piedras. Eran esos años en que la poca inocencia que aún nos quedaba se perdía irremediablemente gracias al ascenso del reggeatón, la huelga de la Telefónica y el centenario de la Invasión de 1898.

En 1997 teníamos casi la mitad de nuestra edad actual y hablábamos de cosas un poco distintas a las que venimos conversando hace tres semanas por e-mail, Skype y Facebook para tejer esta entrevista. Y me atrevo a decir un poco distintas porque siempre hablábamos de los problemas y retos que, como jóvenes, veíamos —y todavía vemos— en Puerto Rico, de nuestras ideas para solucionarlos y de nuestros gustos.

En esta ocasión, como puertorriqueños profesionales emigrados, él en Beijing, y yo en Lima, me tocó preguntarle de su think tank arquitectónico WAI y los logros que ha cosechado no solo en China sino en el mundo, de la actualidad y el arte, y de esa Isla que siempre se nos aparece en nuestros sueños y pesadillas. 

Primera parte: Narrando el lado humano del arte

LPR: Para mí las grandes narrativas de la humanidad han muerto. Sin embargo, seguimos buscando una vía o camino alterno que nos lleve a ser mejores en lo que hacemos, para alcanzar el éxito, seguridad financiera y, dicen, la felicidad. Miramos en otros lugares donde antes no nos habíamos fijado o en algunos inventados. Ante esta perspectiva e incidiendo en tu trabajo como arquitecto y, digamos, provocador artístico, te pregunto: ¿el arte es un camino que hace mejores a las personas?

CG: Las narrativas no han muerto, al igual que la historia no murió con Fukuyama, dios con Nietzsche, y la filosofía con Heiddegger.

Vivimos en la era del los filántropos multimillonarios, la era del Tea Party y el Frente Nacional, la era de Geert Wilders y Marine Le Pen. Rush Limbaugh tiene el programa de radio más escuchado en los Estados Unidos. Hay narrativas ideológicas en todas partes.

Ahora mismo una de las narrativas en boga es la del calentamiento global y todo el green-washing que esto trae. La perversidad se hace obvia cuando vemos compañías de cigarrillos haciendo edificios “verdes”.

De lo que sí podemos hablar es de la disyuntiva entre el arte y los argumentos absolutistas desde la década del 1960. Muchas de las revueltas alrededor del mundo vieron sus reclamos nostálgicos evaporarse como gas al no proveer soluciones realistas. Guy Débord y los situacionistas se convirtieron en íconos de una generación decepcionada.

Unas décadas antes, los modernistas propusieron usar el arte y la arquitectura como herramientas para mejorar nuestras vidas. Esta fe en el diseño iba acompañada del reconocimiento del potencial del sector público y sus programas sociales como vivienda colectiva y programas urbanos de usos mixtos para influir positivamente en la vida en sociedad. La de los modernistas era una fe en la ciudad y en el diseño de la ciudad como herramienta de cambio positivo. El ímpetu de aquella generación llevó a los modernistas no solo a reposicionar el rol del diseño en la sociedad sino que también desembocó en el desarrollo de  gran parte del repertorio grafico, industrial e intelectual que heredamos y seguimos usando hoy día.

Esa fe en el diseño y el arte como agentes de cambio social es algo que definitivamente deberíamos recuperar, especialmente estos días de economías estancadas y pesimismo colectivo. Las sociedades saludables fomentan los procesos creativos que son inherentes al arte y que afectan  a las artes plásticas, la música, las artes escenográficas, la literatura, y que también promueven procesos gubernamentales y administrativos innovadores.

El arte es un camino que tiene el potencial de sensibilizarnos y que a su vez es producto de los procesos que nos hacen competitivos en un mundo regido por las economías basadas en el conocimiento y la creatividad.

Una sociedad que respeta y fomenta la creatividad tendrá herramientas para resolver creativamente sus problemas en el futuro.

LPR: Hablas de las pequeñas narrativas, Cruz, dispersas, que subsisten, cierto, pero solo a partir del colapso de las que guiaron el siglo pasado y nos llevaron al actual. Aquellas se han quebrado estrepitosamente (el comunismo, el capitalismo, la modernidad, la bipolaridad y la unipolaridad del orden global). Aún tengo muy reciente la trilogía del S. XX de Jorge Volpi y en la última entrega, la novela No será la tierra (2006), obra que, precisamente, empieza con el evento que presagió el fin del comunismo soviético, hay una cita que me divirtió mucho, “a veces los trabajadores humanitarios tenían poco de humanistas”. En El fin de la locura, Volpi hace una crítica similar pero a los artistas, cuando Aníbal Quevedo es nombrado jurado del certamen de poesía Casa de las Américas del régimen cubano y se da cuenta que los artistas tampoco demostraban en su diario vivir los altos sentimientos que plasmaban en sus textos. 

Respondes que una sociedad abierta a la creatividad podrá resolver sus problemas. Estoy de acuerdo con esa afirmación que más bien luce como un deseo que una realidad. Pero aún, como individuos, encuentro que las personas ligadas al ámbito del arte y la creatividad viven más de la veces sumidos en una gran cantidad de intrigas, de celos, inclusive, de abusos y mentiras.

Por ejemplo, en la entrevista que Ángel Collado Schwarz te hizo para La Voz del Centro, destacas la actitud tiránica de muchos estudios en Europa con los arquitectos más jóvenes. En la experiencia que he tenido rondando algunos circuitos culturales y literarios tanto en Puerto Rico como en el Perú, y a pesar de que hay grandes artistas y creadores que escapan esta generalización, hay mucha mezquindad, orgullo, y deseos de destruir al otro. De ahí sale mi pregunta: creo, muy a mi pesar, que el arte aún no es suficiente para acabar con la tiranía del ego y la maldad.

CG: Fukuyama declaró la victoria inminente del capitalismo y por ende la democracia liberal, pero dos décadas después esta declaración no parece ser tan inminente.

Como bien decía Deng Xiaoping de camino a las reformas económicas a finales de la década del 1970, lo único que podía salvar a China era el capitalismo, y ahora mismo lo único que parece estar “salvando” al capitalismo es China. La combinación de democracia con el liberalismo económico ha encontrado una férrea competencia en lo que algunos pensadores llaman el “capitalismo con valores asiáticos”.

A lo que me refiero es que deberíamos recordar que podemos ser un poco reduccionistas al explicar el mundo a través de la Guerra Fría. Todo depende de la perspectiva que se tenga en la construcción de la historia y creo que, aunque esas dos narrativas obsesionen tanto a los Estados Unidos y, por ende, a Occidente, necesariamente no tienen el mismo impacto en las ideologías asiáticas o de otras partes del mundo. 

Lo de las narrativas es un tema muy complejo, Luis, lo podemos dejar en suspenso porque todo en retrospectiva se ve majestuoso, y es difícil hablar del presente mientras se están desarrollando las cosas.

En cuanto al arte no solo me refiero al arte con “A” mayúscula, ni a los circuitos cerrados de los coleccionistas y escritores en boga, sino a una infraestructura que nos ofrece plataformas para manifestarnos creativamente mientras prepara las herramientas que protege nuestro derecho a expresarnos libremente. No es un deseo ni una utopía. En varios países del norte de Europa esto es parte de la legislación. No es una casualidad que Holanda, por mencionar un país, tenga simultáneamente una escena artística saludable y que también tenga proyectos innovadores de legislación en espacios y programas públicos y sociales.

En estos lugares los proyectos públicos se escogen a base de competencias que incluyen a los jóvenes profesionales, para así evitar un anquilosamiento profesional en el que solo las personas con conexiones consigan trabajo, y combatir la corrupción que cause que la calidad de los proyectos empeore con el tiempo.

Si queremos progresar debemos establecer mecanismos e infraestructuras que promuevan la competitividad creativa en todas las esferas, desde el arte hasta la educación y la política.

El arte no es necesariamente el vehículo que va a hacer mejor nuestras vidas, pero sí es una manifestación que demuestra que estamos creando los mecanismos para poder expresarnos. El ego y la maldad siempre van a existir, por eso debemos crear herramientas que nos protejan y que nos permitan progresar y manifestarnos.

LPR: El premio Nobel de Paz de 2010, el chino Liu Xiaobo, es escritor. De igual forma ha habido y todavía hay artistas de otras disciplinas que han utilizado su trabajo para criticar y probar los límites del régimen comunista chino. La arquitectura, sin embargo, siempre ha sido utilizada por los regímenes totalitarios para hacer una declaración política contundente de fuerza, continuidad e invencibilidad. ¿Cómo te sientes trabajando la arquitectura en China? ¿Qué reacciones ha provocado, si alguna, en el gobierno, en las generaciones jóvenes (que suelen estar mejor informadas sobre las privaciones e imperfecciones de su gobierno) en los disidentes, el trabajo de los arquitectos jóvenes como tú en la China?

CG: La arquitectura no es solo íconos y monumentos al totalitarismo, aunque éstos, para bien o para mal, formen parte del repertorio. La arquitectura, hay que recordar, es también vivienda social, desarrollos mixtos, escuelas, museos, estadios y, además, —y aquí es donde radica parte de nuestra contribución— es una herramienta para pensar y comunicar ideas. Gran parte de la educación y la práctica de la arquitectura consiste en identificar y ofrecer soluciones a problemas complejos y comunicar estas soluciones a través de distintas herramientas de representación como lo son los textos teóricos, las imágenes y, eventualmente, a través de las manifestaciones físicas que toman forma de edificios y ciudades.

Hay arquitectos al igual que hay artistas y escritores cuyo trabajo es caracterizado por su indiferencia social y que solo se ocupan de responder ciegamente a las exigencias del “mercado”, mientras hay otros que trabajan para establecer paradigmas de modelos de convivencia y progreso, y que además son capaces de usar las herramientas que tengan a su disposición para crear críticas constructivas.

Nosotros no estamos interesados en hacer arquitectura que no aporte al progreso de la calidad de vida, sea en China, en Puerto Rico, en Francia o en cualquier lugar del mundo. Además, tampoco nos interesa la arquitectura sin algún tipo de interés intelectual y crítico.

En ese sentido, vemos nuestra práctica como un constante ejercicio intelectual que nos permite estudiar, analizar y afrontar los retos y contradicciones de la ciudad y la vida contemporánea a través de la arquitectura mientras simultáneamente cuestionamos el estatus quo de la disciplina misma.

Parte de esta filosofía la hemos ido desarrollando al establecer diálogos, debates e intercambios intelectuales a través publicaciones, exposiciones y presentaciones en galerías, universidades y talleres alrededor del mundo, pero especialmente en la capital china en donde nos han abierto las puertas de los centros académicos más importantes.

En China no solo hemos participado activamente en este tipo de intercambio, sino que al estar en un lugar tan dinámico, en pleno desarrollo, hemos podido presenciar de manera más pasiva ambas caras de la modernidad que, por un lado nos muestra la vertiginosa vorágine del desarrollo indiscriminado que asecha con desaparecer cualquier rastro de historia, mientras por el otro nos demuestra la capacidad de la nueva intelligentsia artística que produce un arsenal impresionante de proyectos de alta calidad y de alto contenido crítico.

Esta intelligentsia creativa está muy bien preparada y ha adquirido reconocimiento en la esfera política, lo que le permite contribuir en el desarrollo futuro de China, aunque debemos recordar que el grupo de arquitectos y artistas es muy pequeño en relación a la escala del desarrollo del país.

LPR: Sin embargo, la arquitectura jugó un papel preponderante en la “presentación en sociedad” de China ante el mundo en las Olimpiadas de 2008. Son pocos, pero muy influyentes. ¿Cómo se relacionan con el poder?

CG: La arquitectura es quizás el elemento concreto más duradero, por eso los políticos la usan como estrategia, no solo en China sino en todas partes. Las Olimpiadas marcaron la apertura simbólica de China al mundo, y para esto se invirtió una gran cantidad de recursos para desarrollar edificios, sistemas de transportación y espacios que promovieran la entrada del gigante asiático a la modernidad y el metropolitanismo.

En China los arquitectos pertenecen a la élite creativa. Estudian en las mejores universidades en China y en el mundo. A su vez, en China muchos de los proyectos están estrechamente ligados al gobierno así que no es una novedad que tu cliente sea el gobernador o el alcalde de una ciudad. A veces los arquitectos locales son consultores del gobierno en cuanto a los planes urbanos o, como en el caso de las Olimpiadas, recomiendan a arquitectos internacionales para que sean invitados a concursar para diseñar edificios emblemáticos, como en el caso del Estadio Olímpico.

Te puedo contar una anécdota para entender como puede ser la relación entre la arquitectura y el poder. En el proyecto que llevamos diseñando desde el 2010 el cliente es el alcalde del distrito de Jiading en Shangai quien, por coincidencia, es un Ph.D. en Arquitectura de la universidad más reconocida de Shangai.

LPR: ¿Qué es WAI?

CG: Nathalie Frankowski y yo fundamos WAI Architecture Think Tank con la idea de establecer un laboratorio que nos permitiera crecer simultáneamente como pensadores y arquitectos. Queríamos hacer una práctica en la que no solo diseñáramos edificios sino que nos involucráramos en el desarrollo de herramientas para pensar y comunicar ideas relacionadas a la arquitectura y la ciudad contemporánea. WAI surgió como una crítica reaccionaria a la profesión en un momento en el que se había vuelto prácticamente esclava de la economía.

Funcionamos como un híbrido entre profesionales practicantes y académicos sin escuela. Nuestros escritos y proyectos eran elaborados en un comienzo como contribuciones a revistas y publicaciones, aunque ahora sean las revistas las que nos invitan a contribuir. En febrero de 2011, publicamos una revista con nuestros escritos y proyectos, What About It? Part I, para celebrar los primeros dos años de WAI y el Año Nuevo Chino. La revista fue archivada como recurso público en la biblioteca del Museo Victoria & Albert de Londres y forma parte de una exhibición itinerante de 60 revistas independientes que ya ha sido presentada en Milán, Berlín, Nueva York, Barcelona, Londres y próximamente en Bratislava, París, Oporto y Dublín. Además, la misma estará en la décima exhibición de revistas de arte y cultura contemporánea Magazine Library en Tokio.

La primera exposición (solo exhibition) de WAI fue celebrada en septiembre de 2011 en el Distrito de Arte 798 en  Beijing, en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Tsinghua de Beijing en diciembre del mismo año, y en la Escuela de Arquitectura de la UPR en enero de 2012.

En este sentido, WAI es un proyecto simultáneamente clásico e inédito.

Clásico en el sentido de que sigue la tradición de las vanguardias que llegan a retar el sistema cuestionando las herramientas que se utilizan para comunicar las ideas y los discursos en los que se basa la arquitectura. A su vez WAI es un proyecto único no solo por su agenda crítica, sino por el nivel de exposición que hemos tenido a tan corta edad. Es muy contemporáneo que en una profesión en la que profesionales de 45 años son considerados jóvenes, dos recién graduados de 23 y 25 años tengan el nivel de exposición internacional que hemos tenido a través de nuestros escritos y posiciones críticas. 

WAI es producto de la generación “Google” y de redes sociales virtuales. Esto nos ha permitido descubrir caminos alternos a los que se han venido trazando por décadas, dándonos la oportunidad de servir de referente para generaciones de arquitectos jóvenes alrededor del mundo que se han familiarizado y que se identifican con nuestro esfuerzo.

LPR: Háblame de tu mecenas. ¿En qué cree? ¿Qué busca? ¿Hacia dónde quiere llevar la discusión de la arquitectura en la China? 

CG: Parte de este protagonismo también ha sido producto de personas que han creído en nuestro proyecto aun cuando este no sigue los protocolos tradicionales de la profesión. En esto, Zhang Ke, el fundador de standardarchitecture ha jugado un rol protagónico. Hemos sido beneficiados enormemente por su idea de tener una práctica que fomente la creación de pequeños estudios que, como algo que él llama “virus positivos”, eventualmente se dispersen y hagan el ambiente profesional más dinámico y excitante.

En Beijing se nos ha provisto con un terreno fértil en el cual las ideas y los proyectos son estimulados y fomentados para adquirir mayor exposición y, eventualmente, poder contribuir con el entorno en China y en el resto del mundo.

 

Lo que hace esta historia aún más particular es que Zhang Ke no es un curador ni un cliente, ni una fundación, sino uno de los arquitectos practicantes más exitosos de su generación en el mundo, con un CV lleno de proyectos construidos de alta envergadura y que comparte con nosotros ese afán de hacer contribuciones significativas al mundo a través de la arquitectura y de influir a la disciplina misma a través de gestiones que la hagan más competente, rica y dinámica en sus ofrecimientos intelectuales y prácticos.

Lista de imágenes:

1. Arquitecto Cruz García.
2. WAI’s Cities of the Avant-Garde, featured amongst the Best of the Week of the Milan-based International publication Domus magazine.
3. Nathalie Frankowski and Cruz Garcia, 'Wall stalker' - Les portes du desert: A graphic journey through the fictional subconscious of architecture.
4. What About It? Exhibition Catalog, which contains all the texts (Chinese and English), manifestoes and images displayed in the first solo exhibition of WAI Architecture Think Tank. 
5. Nathalie Frankowski and Cruz García, Debord Unlimited: The Urban Peepshow, Beijing 2010.
6. Nathalie Frankowski and Cruz García, Greenville, Rendering the Clean, MONU No. 11, Rotterdam, 2009.
7. Nathalie Frankowski and Cruz García, Avant le délit, What About The Burning Icon?,  Conditions Magazine No. 5/6, Oslo, 2009.
8. Nathalie Frankowski and Cruz García, Guide psychogéographique de WAI, What About It? Part 1, Beijing, 2011.
9. A Year Asking What About It, WAI Architecture Think Tank.
10.  Nathalie Frankowski and Cruz García, Southdale New Shopping Mall, Megastructures are the Shopping Malls of the Avant-Garde, Studio Magazine 02, Milan, 2012.
11. Nathalie Frankowski and Cruz García, The Shapes of Hardcore Architecture (waizine spread), What About It? Part 1,Beijing 2011.
12. Aerial view of gallery space at the WAI solo exhibition.
13. Strip City: Rethinking the Meaning of the Gaza Border, WAI Architecture Think Tank.
14. Wall Stalker, A WAI Think Tank Animated Architectural Narrative.

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