Una visible voz que actúa: Yamila Azize Vargas

           Who are you? 

Lewis Carroll - Alice in Wonderland

 ...el vínculo con el otro, en esta comunidad que es en efecto muy frágil, se bosqueja como un cuidado una preocupación que no es un encarnizamiento del querer, sino que preserva el milagro del renacimiento.

 Julia Kristeva- El genio femenino- Hannah Arendt

 El nombre de Yamila Azize Vargas carga en sí valentías a favor de los derechos de la mujer; no hay duda. Ella y su acción, en el sentido Arendtiano, hacen levantar cejas y provocar gestos y respuestas no codificadas, quizás, en diccionario alguno de locuciones. Provoca ruidos el impacto de su acción defensora, de manera embrionaria desde la década del ’60, de los derechos de la mujer, primero puertorriqueña y luego a nivel global. Yamila ha hablado y habla; Yamila ha luchado y lucha; Yamila ha explicado y explica; Yamila ha tenido esperanza y, hoy más que ayer, se sostiene en esa virtud teologal que nos enseñaron a todas (y todos) en los colegios católicos del mundo y que muchos atesoramos: fe, esperanza y caridad.

Con la esperanza en su verbo -y en su acción-, Yamila sufre cuando comunica el silencio que arropa a Puerto Rico en estos momentos en que se violentan una vez más los derechos de la mujer -y se subestima la inteligencia de un Pueblo- intentando confundir en cuanto al estado de derecho que prevalece referente a la situación del aborto en Puerto Rico. 

Dice la periodista Cándida Cotto (Claridad 3-10 de noviembre del 2011: “La acción del Senado es cuestionable en cuanto a su propósito y efectividad porque, según el estado de derecho que impera en la isla, lo que prevalece es la determinación del Tribunal Supremo de Estados Unidos que dictó en el 1973 en el caso Row v. Wade que el aborto es legal en los primeros tres meses de gestación. Luego el Tribunal Supremo de Puerto Rico, en el caso Pueblo v. Duarte en 1980, reconoció el derecho al aborto como uno relacionado con el derecho a la intimidad de la mujer” y enuncia Yamila Azize Vargas: “Los profesionales de la salud deben estar alertas para que sepan informarle a sus pacientes y clientes cuál es el estado de derecho y cómo acceder a esos servicios que son legales”.

Estas dos declaraciones, la de una periodista y la de la Dra. Azize Vargas,  (M.A. y Ph.D. de la  Universidad de Pennsylvania y un B.A., Magna Cum Laude), responden a la reciente acción del Senado de Puerto Rico de mantener en el nuevo Código Penal (CP) el Artículo 99 que prohíbe la práctica del aborto en Puerto Rico, el cual establece que “toda mujer que procure de cualquier persona alguna medicina, droga o sustancia y la tome, o que se someta a cualquier operación o a cualquier otra intervención quirúrgica o a cualquier otro medio, con el propósito de provocarse un aborto, excepto el caso de que fuere necesario para salvar su salud o su vida, será sancionada con pena de reclusión por un término fijo de dos años”.

Ahora bien: ¿Puede el Senado, jurídicamente, revocar el estado de derecho?, estado de derecho arriba citado en la nota periodística de Cándida Cotto: “Acción Senado sobre aborto: Desinformar, asustar, intimidar, a mujeres sobre sus derechos”. En la misma nota periodística se cita a la licenciada Josefina Pantoja Oquendo recordando  que “el derecho al aborto responde al Derecho Humano Internacional de que las personas controlen y decidan sobre su cuerpo, que en el caso de las mujeres incluye los derechos reproductivos y los derechos sexuales”.

Y agrega: “Así que el mensaje que se está enviando es de mucha confusión porque aunque sabemos que la implantación se podría cuestionar legalmente y se caería cualquier caso a base de la jurisprudencia de Estados Unidos en especial para el primer trimestre, en la práctica va a ser un efecto inhibitorio del ejercicio del derecho”. Y cuestiona la Dra. Azize Vargas: “¿No va el Tribunal Supremo (Estados Unidos- 1973 y Puerto Rico- 1980)  por encima del Código Penal? ¿No es ésta la pregunta que debemos estar planteándonos en estos momentos los y las que estamos comprometidas con defender no solamente los derechos de la mujer, sino el propio estado de de derecho de un país civilizado?” Enuncia y agrega: “¿Por qué no lo hacemos?"

Hay un tiempo de  hablar, no de callar, algunos temas, porque inciden silentemente en el estado emocional y psíquico del individuo y en el tejido social de una comunidad. Hay que darle visibilidad a esos temas y en esa visibilidad, quizás, convocar un debate dejando a un lado los miedos pues hablar del aborto” que, en palabras de la Dra. Azize Vargas, “tiene un corte político, personal, de cara a este momento que estamos viviendo que cada cual puede describir, seguro, pero todos lo describimos como algo que no nos satisface como ciudadanos”.

Relata la Dra. Azize Vargas que su lucha por la defensa del derecho al aborto data de 1989  en momentos del congreso “Mujer y Salud”, auspiciado por Pro Mujer (UPR, Cayey) y el Recinto de Ciencias Médicas de Puerto Rico. y celebrado en la fecha cuando había vuelto a los tribunales el tema del aborto y se aprobaron restricciones; no se tenían estadísticas, no se tenía el perfil de lo que estaba ocurriendo y “empecé a buscar información” para resultar en las dos encuestas que se hicieron: la primera en 1991-1992, una encuesta a mujeres en las clínicas y “el resultado fue que mujeres de diferentes religiones, diferentes edades, diferentes clases sociales asumían su derecho al aborto”. 

La segunda encuesta se realizó diez años después y “preguntamos por la percepción de la legalidad del aborto: un 32% de las mujeres pensaba que el aborto era ilegal”, y recuerda: “por esa encuesta es que llego al Recinto de Ciencias Médicas, pues cuando salió la encuesta, el Consejo de Estudiantes de la Escuela de Medicina nos invitó a presentar esta encuesta en el Recinto de Ciencias Médicas y ellos mismos hicieron una encuesta entre sus estudiantes y la mayoría no sabía”, a lo cual respondí con una pregunta: ¿Y de eso no se habla aquí?

"De la invitación del Consejo de Estudiantes para presentar los resultados de la Encuesta, comenzó a cuajarse la idea del proyecto Saludpromujer, que luego se integró como programa del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Escuela de Medicina. Una vez allí, comenzamos a desarrollar diversas actividades educativas entre las que figura una serie de programas de radio, titulada De esto no se habla, que luego convertimos en cd’s y tuvo muy buena acogida", recuerda la Dra. Azize Vargas.

"Mi labor en Saludpromujer es educar: le ofrezco un seminario a los estudiantes de tercer año en torno al aborto y la anticoncepción de emergencia; ofrezco un curso en verano de "Mujer y Salud", que en estos momentos se está reubicando en Salud Pública, dentro del RCM; estamos haciendo una investigación histórica sobre mujeres en la Medicina y comenzamos a subir sus biografías con enfoques novedosos”. Señala además que: "es una profesión que se está feminizando" y "este proyecto lo hacemos conscientes de la importancia de ofrecerle a esta nueva generación de médicos una información valiosa que ilustre las luchas de las mujeres en esta profesión", dice la Dra. Azize Vargas, y recuerda, por analogía: "se da por sentado el uso de pantalones por parte de las mujeres", pero eso no fue siempre así. 

Sin embargo, puesto que Yamila es una persona que tiene, como tantas otras, intereses varios, no se circunscribe a la lucha por defender los derechos de la mujer en sus decisiones y sobre su cuerpo, -el aborto-, sino que ha cumplido y cumple con una serie de acciones que también le dan sabor y complacencia a ella misma. Este quehacer es: ¡la cocina!, sí, que se relaciona a nivel familiar y político con la sociedad. Yamila, en unión a su madre, Panchita Vargas, y de Ana Mercedes, su hermana, confeccionaron un libro de cocina muy particular y según uno de los libreros del patio sanjuanero: "es el libro más hermoso que se ha hecho en Puerto Rico en los últimos años".

Se llama Delicias Panchita y la exquisitez de sus páginas y la sabrosura de sus recetas convidan al lector a meterse en las cocinas y confeccionar las recetas centenarias hechas con ingredientes naturales, de huertos caseros y de la Plaza del Mercado de Río Piedras, -adonde van religiosamente hace muchos años. Las fotografías son de Jason Mena (egresado de la Escuela de Artes Plásticas- EAP) y el diseño estuvo a cargo de la artista Marimater O'Neill, ex profesora de la EAP. Dice Yamila: "Ha sido una experiencia creativa hermosa, materializar y compartir la vida familiar, la historia de la familia centrada en torno a la comida; un compartir, un crear. Delicias Panchita genera alegrías para nosotras tres y para todos los lectores que lo han leído", y no deja de recordarnos que "nuestro libro es una propuesta por los recursos del país, un combatir la comida basura, un promover nuestra agricultura, un afirmar la soberanía alimentaria, un compartir y un despegar del televisor, un encuentro con la conversación, una solidaridad con los trabajadores de la tierra, y todo esto siempre nos viene bien".

¿Qué dice Yamila Azize Vargas a la generación de mujeres del 2011? "Ahora...creo que hay un grupo de chicas jóvenes en asociaciones universitarias que están dando una lucha que alienta y esperanza  a mi generación de feministas. Queda todavía un camino por andar en cuanto a qué tipo de construcción podemos hacer a quienes nos sigan...debemos adquirir una visibilidad, pero difícil, quizás, con la fragmentación de una sociedad colonial en la que no sabemos unirnos…por ejemplo en el asunto del aborto en el Senado hizo falta una convocatoria para evitar que el espectáculo del Senado triunfara; no se les desenmascaró, enuncia la Dra. Yamila Azize Vargas, quien apunta, además, que "El tema de la violencia contra la mujer ha neutralizado y opacado otras luchas, sobre todo por su enfoque victimizante. Del aborto, de los centros de cuido infantil no se habla, no es un reclamo de las feministas; están los abuelos, dirían algunos,  pero aunque sean generosos, tienen sus vidas, otra cosa que no es el victimismo".

Y agrega que al presente "no hay un discurso de empoderamiento", y con fuerza ( y tono provocador) entona: "hemos logrado los derechos a ser víctimas", para añadir: "Hay que luchar por una mejor maternidad (la preparación del parto no está incluida en los seguros médicos); hay que luchar por los centros de cuido; por nuestros derechos reproductivos y  por el respeto a las mujeres envejecientes. Curioso, recientemente vi un proyecto del Senado dirigido a que los hijos que maltratan a los padres no pueden cobrar su herencia", pero, me pregunto: “¿Y los pobres?...”

Dice: "Esta generación nuestra podría dar más y seguir peleando por espacios públicos de divulgación de información", para enseguida recordarse, con seguridad y ahínco: "Le dicen a las mujeres del deporte "las nenas" y no se ve la contestación, ¿por qué no le dicen 'magníficas' como a los chicos: "los magníficos y "las nenas", esa es todavía  la ecuación. “Hay que educar, insisto e insistiré, y siempre mantengo la esperanza porque veo el fruto de nuestro trabajo en los rostros y acciones de los estudiantes’, señala con esperanza.  

Así pues,  en un país en que ya se habla, y algunos se alegran, de "la mala hora de las Humanidades...", todavía hay gente, como esta egresada de Literatura (BA, MA y Ph.D),  que ve, como Hannah Arendt, la necesidad de ser un quién y no un qué. Recordando a Hannah Arendt, y a su  lectora Julia Kristeva, y con ellas de la mano, te presenté aquí, lector, a Yamila Azize Vargas,  mujer quien, como otras en Puerto Rico, enarbola la acción como reveladora de su unicidad.

Yamila salvaguarda, y ha salvaguardado su quién en la pluralidad.

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