Invisibles


En 1935 el National Advisory Committee for the Aeronautics (NACA), entidad que más tarde sería sustituida por la NASA (a partir de 1958), contrató a las primeras mujeres “computadoras” no solo porque eran mano de obra barata, sino también porque eran meticulosas en su trabajo. Sin embargo, no fue hasta 1941, después del ataque a Pearl Harbor, que NACA empezó a reclutar a mujeres negras para que trabajasen como “computadoras humanas”. Aunque tenían la misma educación y hacían el mismo trabajo que las mujeres blancas, estas ganaban menos y estaban completamente segregadas del resto de las trabajadoras.

Esta es la historia que recoge Margot Lee Shetterly, en su novela biográfica "Hidden figures", y que Theodore Melfi llevó a la pantalla con el mismo nombre, enfocándose es la vida de tres mujeres científicas que marcaron la historia de su país: Katherine Johnson, física, científica y matemática; Dorothy Vaughan, matemática que se especializó en programación cuando salió la primera computadora IBM; y Mary Jackson, matemática e ingeniera aeroespacial[1]. No cabe duda que tanto Margot Lee Shetterly, quien escribió tanto la novela como el libreto de la película, como Theodore Melfi lograron desenterrar de la historia oficial unas de las biografías más esperanzadoras (y tristes) y pertinentes en estos momentos.

Por un lado, saber que la carrera espacial de EE. UU, en plena guerra fría, tiene una inmensa deuda con unas ciudadanas que dentro de NASA fueron una pieza imprescindible para enviar al primer hombre a la luna. Por otro, que ni siquiera sus propios jefes, que reconocían lo brillantes que eran (y son) y dependían de su inteligencia para poder hacer su trabajo, pudieron superar su propio racismo. El texto fílmico, desafortunadamente todavía no conozco el literario, que nos sitúa en 1961, es una joya; no hay ni un solo momento que los y las espectadoras podamos desechar. Cada detalle es una pieza esencial que nos ayuda a entender la situación que vivió, y que todavía vive, la mayor parte de las personas negras en un país que está hecho a la medida de los hombres blancos.

Desde la primera escena, en la que las mujeres se encuentran con un policía en una carretera solitaria donde se les ha quedado el carro, hasta las muestras de la irracional segregación de baños y lugares de descanso, la película no pierde ni un solo detalle para recordarnos que, aunque el contexto sea un lugar tan privilegiado como la NASA, al final del día esas tres brillantes mujeres, que fueron piezas clave para el futuro de su país, seguían siendo ciudadanas de segunda categoría por ser mujeres negras. A su vez, estas mujeres, que dieron la batalla en sus centros de trabajo y que visibilizaron cómo se vivía (y se vive) en un sistema que se alimenta de la supremacía blanca y patriarcal, también se tienen que enfrentar al machismo en sus hogares y de sus compañeros, quienes cuestionan continuamente su capacidad intelectual y de supervivencia en un ambiente tan hostil como la NASA.

El apoyo y la solidaridad entre estas tres mujeres, tanto en el hogar como en el trabajo, les permitió continuar con sus planes profesionales, a pesar de todos los obstáculos. El feminismo negro, impulsado por las mujeres negras y otras mujeres de color en Estados Unidos, ha trabajado con el concepto de "sororidad" durante décadas, es decir, una hermandad entre mujeres basada en el respeto y el apoyo de unas a otras. Esta relación va más allá de la amistad; pone el bienestar colectivo sobre el propio; rompe con la competitividad tan arraigada en nuestras sociedades; e impulsa una nueva forma de convivencia.

Esta es la "sororidad" que vamos a tener que aprender de nuestras compañeras para poder seguir resistiendo el embate neoliberal que nos amenaza con seguir precarizando nuestras vidas. En los últimos años, tanto en Puerto Rico como en la mayor parte de los países, la violencia física, verbal, psicológica y estructural contra las mujeres ha aumentado de la mano con las crisis sociales y económicas. La calidad de vida ha ido mermando de forma estrepitosa bajo este sistema económico que está colapsando, pero cuyos últimos aletazos están siendo mortales para la mayoría de las personas. Por esta razón, en más de 30 países del mundo, incluyendo Puerto Rico, este año organizaremos un #ParodeMujeres, para demostrar la fuerza que tenemos como ciudadanas y exigir una vida digna libre de violencias, acosos y precariedades. Este próximo 8 de marzo: ¡Nosotras paramos!


Notas:

[1] Ver reseña "Verdades ocultas: a propósito de 'Hidden Figures'" de Nancy Bird Soto. 


Lista de imágenes:

1-2. NASA/MSFC

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