No estamos pidiendo el cielo


El pasado 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, las mujeres en Puerto Rico demostramos la fuerza que tenemos como colectiva y nuestra capacidad de movilización. La mejor prueba de esto es que dijimos que “si nosotras paramos, el país se detiene”, y eso fue lo que hicimos. Durante ese día organizamos una jornada de lucha para hacernos sentir e interrumpir la cotidianidad en todo Puerto Rico y les demostramos, tanto al gobierno como al resto del país, que estamos listas para luchar en contra de las políticas de austeridad.

Desde temprano en la mañana un grupo de compañeras, 170 mujeres desobedientes y más de 30 personas de apoyo, tomamos el expreso Las Américas para despertar al país anunciando una lucha que continuaría todo el día. De 11 de la mañana al medio día miles de mujeres nos tiramos a las calles y paramos en nuestras casas y centros de trabajo para denunciar las condiciones de opresión que sufrimos por ser mujeres y en reclamo por políticas públicas más justas. Si bien a las 6 de la mañana pudimos compartir y cantar consignas frente a un grupo de policías que amenazaba con arrestarnos, al medio día fuimos testigos de la autogestión de las mujeres en todo Puerto Rico que logró manifestar nuestros reclamos en todos los rincones del País. Aunque desafortunadamente no hemos podido recuperar la documentación de todo lo que pasó durante esa hora, sabemos que en Vieques las mujeres ocuparon la calle frente a la oficina de correo; en Ponce las compañeras trancaron la carretera número 2; en Mayagüez ocuparon varios carriles frente al Mayagüez Mall; paralizamos la Muñoz Rivera y la Domenech frente al departamento de trabajo; y en una escuela pública en Cayey las empleadas de los comedores escolares pararon labores y los conserjes cubrieron sus tareas durante esa hora. Esto sin contar las paralizaciones en diferentes recintos de la UPR y las maestras que pararon sus clases durante ese tiempo, algunas incluso decidieron sacar a sus estudiantes a marchar con nosotras. La culminación de esa jornada de lucha fue la concentración en UBS a las 3 de la tarde, el mejor cierre del paro que pudimos tener, no solo porque durante más de 3 horas tomamos la milla de oro sino porque escuchamos, bailamos y cantamos por el derecho a una vida digna y contra un sistema que se beneficia de nuestra explotación.

Ese día no solo reímos y nos conmocionamos con la resistencia y la creatividad que mostraron nuestras compañeras, sino que también nos demostramos que las mujeres en Puerto Rico estamos listas para dar la batalla. Que estamos puestas pal problema. Por eso, cuando el pasado 21 de marzo los estudiantes de la IUPI decidieron en asamblea empezar un paro el 28 de ese mes y una huelga a partir del 6 de abril como mecanismo de presión al Gobierno y a la Junta de Control Fiscal, por haber propuesto una reducción de 450 millones al presupuesto de la UPR, supimos que lo que ocurrió el 8 de marzo fue apenas el comienzo de una gran batalla en la que se juega la vida de la gran mayoría de las personas que vivimos en Puerto Rico.

El ataque despiadado a la Universidad de Puerto Rico es un ataque a todo el pueblo de Puerto Rico y por lo tanto requiere de una confrontación directa que ponga en jaque un absurdo sistema político y económico, que por un lado habla de recortes y por otro se niega a auditar una deuda para saber cómo se llegó a este estado crítico. Nos imponen ajustes, pero continúan los contratos millonarios en la cámara y el senado; nos hablan de equidad y eliminan la circular sobre la perspectiva de género en las escuelas; se asume como “defensor” de las mujeres y no encarcelan a un alcalde violador. A su vez, los recortes a la UPR y la amenaza de que deje de existir como la conocemos, no son los únicos que vamos a sufrir como colectivo. Se habla de reducir las pensiones, eliminar el bono de navidad, vender escuelas, reducir la jornada laboral (para pagarles menos a lxs trabajadorxs), entre otros. No nos queda otra opción que salir a la calle y luchar, no solo para evitar que el gobierno y la junta logren sus planes, sino para mejorar nuestras condiciones de vida que ya de por sí son precarias.

"No estamos pidiendo el cielo" es el título de un libro escrito por el Taller de Formación Política sobre la huelga portuaria de 1938 en Puerto Rico. En este se examinan las razones de la huelga, cómo se desarrolló esta y la importante victoria de esta, gracias a la solidaridad entre la clase trabajadora. Una lucha que, al igual que otras, nos recuerda que los mecanismos de presión como las huelgas y los paros sí han sido eficientes. Por eso, debemos seguir apostando a ese y a otros mecanismos que logren frenar las políticas de austeridad dentro y fuera de la Universidad. Nos toca interrelacionar todos nuestros reclamos como clase trabajadora, como lo hicieron los obreros de la huelga portuaria, y enfrentar políticas que acabarán con la calidad de vida y, en algunos casos, de la mayor parte de la población. Como ven "no estamos pidiendo el cielo", estamos luchando por una vida digna.


Lista de imágenes:

1-2. Federico Cintrón Moscoso, 2017

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