Lunes, 16 febrero 2015 05:54

Violencia, dinero y poder

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)

El sistema-mundo se encuentra en lo que los científicos
de la complejidad llaman una bifurcación. Esto significa que
el sistema actual no puede sobrevivir, y que la real
cuestión es qué lo reemplazará.
Immanuel Wallerstein

Los pueblos latinoamericanos en cumbres como Cartagena
han intentado aislar el poder de Estados Unidos, tener políticas más liberales
frente al consumo de las drogas y el combate al narcotráfico, y Estados Unidos
y Canadá han vetado las resoluciones que han tomado los pueblos de Latinoamérica.
—Noam Chomsky

Toda filosofía exagera. También todo arte, así como toda política.
—Elizam Escobar

Violencia.

Después de una noche de juerga imaginaria con Bukowsky y Paco Taibo II, el escritorio quedaba inundado de botellas vacías de cerveza y ceniceros llenos de colillas de cigarrillos. Cuando eran convidados Miguel Piñero o Pedro Pietri, los restos de marihuana y las bolsitas vacías de cocaína quedaban entre las páginas de los libros de poesía y teatro. Como si fueran modernistas hispanoparlantes —tipo Valle Inclán, Rubén Darío, Asunción Silva—, los escritores colombianos de la Cali sementera —sobre todo, por supuesto, Andrés Caicedo, junto a los cineastas de Caliwood— recogían todo lo que quedaba tirado en el piso (metáforas, sinécdoques, anacolutos) y se lo fumaban.

Mañana de espanto y desorden: breve toque de la realidad. Una montaña de cadáveres literarios regados sobre un escritorio ficcional, cubierto de cosas que nunca pasaron, como si fuera un valle de escombros sobrevolado por los zopilotes de siempre (los vultúridos de Lezama Lima), prestos a picotear las carcasas en vías de putrefacción. Fósiles que inundan la mesa de libros picoteados, de papeles mojados de vómito y de citas escritas con sangre menstrual y nietzscheana. Olor a sapo de poesía maldita, como la de José María Panero. Entre tanta carroña desparramada, entre tanto libro y papel arrugado, entre tanta caca de rata literaria, asoma la duplicidad de la muerte: ¿Invitación al polvo? (Ramos-Otero, 1991).

Megalópolis: amontonamiento. Las citas se pudren en el anonimato fétido del escritorio abarrotado: “Es tremendo lo que pasa sin que nada pase” (Lalo, 2011). Lo que cae por maduro acontece en la brevedad de una página sucia. La ingravidez del ensayo poético hunde el papel donde escribe. Lo perfora; le saca humo. Desde esa violencia, reaparece por un lado José María Panero, la mayor máquina de fumar de la poesía española, echando humo como un loco (boca sin dientes: nadie fumó más que esos labios del sodomita); por el otro, acechan las bocanadas del novelista mexicano, autor de policiales e historiador, Paco Taibo II, pisándole los talones a Panero. Un cigarrillo tras otro, sin parar. Paco se le acerca, pero jamás alcanza a José María. Entre ambas fogatas de tabaco, cruza como una bala de hachís el poema de Rubén Darío (1888): siete veces fumeca.

Humentín: neblina. Cierta densidad. De un cúmulo de notas escritas en un bloc amarillo, estalla la realidad con rabia: ¡remolino de hojas! Contundente como suele ser el pensamiento crítico, la pluma de Arundathi Roy (2014) arremete contra uno de sus modelos: ¡Gandhi!, el Maestro de la no violencia del siglo XX. Todavía sin traducirlo al español, Arundathi plantea la gran aporía del pensamiento de Mahatma: hacerse ícono de la no violencia política desde una violencia más fundacional; su raigal defensa del sistema de castas, lúcidamente criticado por su rival, Ambedkar, un “intocable” convertido en intelectual y luchador contra la violencia de casta que Gandhi defendía.

Perforación: el humo que sale del ensayo de Arundathi no huele al de los fumecas.

Aporía: “Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales” (Gandhi).

Dinero.

El grito de la poesía resuena entre los libros que quedaron semiabiertos:  “¡Todo es humo, Señor, todo es humo!” (Silén, 2014).

Durante el mes de octubre de 2014, la Brigada para Leer en Libertad, liderada por Paco Taibo II, lleva acabo la Feria del Libro del Zócalo en la Ciudad de México, para la cual se disponen en línea 80 libros gratis. Entre consignas como “leer es resistir”, Taibo II sazona las sesiones, sea como presentador o como panelista, con su verba proliferante, escatológica, lúdica, crítica, izquierdista, socialista, activista, histórica, literaria, periodística…

“¡Todo es humo, Señor, todo es humo!” (Silén, 2014).

En una hora, Paco se fuma más de cinco cigarrillos, tose, chupa de la botella de Coca Cola a la que por lo general le quita la etiqueta (raras veces toma agua), repitiendo aquí y allá que esos son sus únicos vicios, pues ni bebe alcohol —¡como Pancho Villa!— ni usa drogas.

Además de un fumador irredento —Taibo “esencializa” el tabaco—, Paco es también una vestimenta ostensiblemente informal, popular, que desde la ropa —sobre todo una camiseta de algodón con una imagen de la Virgen de Guadalupe o con alguna consigna revolucionaria escrita en el pecho— desafía el aburguesamiento de la modernidad capitalista. Política clave de la generación mexicana de 1968, de la que es parte, más interesada en desafiar el aparato jerárquico del PRI que en reproducir sus contradicciones de clase (los nuevos ricos). Por eso, Paco se viste como Juan del Pueblo, nunca como profesionista. Por eso también alburea como el mortal de los mexicanos, chupa Coca Cola, come tacos de carnitas y se aboca a la soberanía popular de Villa (¿qué dice Paco, de Zapata?).

Después de ver y escuchar un montón de sesiones de la Feria del Libro, el protagonismo intersubjetivo del biógrafo de Pancho Villa y el Che Guevara —Paco— deviene en un inesperado claroscuro neobarroco. Transformación y desplazamiento: metamorfosis de la que surge una pregunta atroz, brutal, que le saca fuego al papel, la cual no tiene nada que ver con Paco.

¡Humo!

Por un lado, el marxismo de Paco, su vocación por el “demos”, su sentido del humor, remiten al marxismo, también con el sentido del humor y proclive al “demos” del filósofo afroamericano Cornel West, cuyo activismo lo lleva a velar por los derechos de los pobres, sobre todo de los negros en Estados Unidos. Intersección inesperada, desplazamiento fugaz: de la Feria del Libro en la Ciudad de México al Union Theological Seminary de Manhattan, donde enseña West.

Claroscuro: semejanza desigual. El marxismo de Paco es ateo; el de West, cristiano. Polos opuestos que se atraen desde una política de liberación. Por otro lado, está la semejanza de la vestimenta (el uniforme): diferencia ostensible marcada por la ropa —informal y variable, en el caso de Paco; formal e invariable, en el de West (traje negro de tres piezas, camisa blanca, corbata, bufanda y mocasines negros)—. 

Junto al de Paco, el marxismo de Cornel parece de élite. El filósofo autodenominado blusero —abocado al tenor de John Coltrane, al hip-hop (un filósofo rapero) y a tantos otros músicos, escritores y líderes cívicos— se estrella contra Kelley (2004), quien lo acusa, sí, a Brother West, de ser parte importante de esa dolencia afroamericana, dramática a partir de 1970. Según Kelley (2004), el protagonismo del líder carismático (the head negro in charge) lleva a descuidar la política institucional, administrativa y burocrática que le daría presencia estructural y capacidad de cambio serio a la crítica que, en principio, el líder carismático establece, más simbólica que revolucionaria.

Brother West, continúa Kelley (2004), es un intelectual público, convertido en estrella mediatizada, al servicio del “establishment” liberal blanco que lo transforma, con complicidad del filósofo, en mercancía posmoderna. Después de sus primeros libros de crítica seria (1982; 1989), Brother West publicó un best seller (1994) que lo convirtió en una marca registrada para hacer dinero (como Jesse Jackson, Al Sharpton y Louis Farrakan, facetas del síndrome develado por Kelley).

Punto ciego: la crítica marxista. La teología de la liberación afroamericana y la dimensión profética quedan inscritas en un egocentrismo carismático que, a fin de cuentas, no trasciende lo simbólico. El carisma reemplaza la ruptura; las charlas bien pagadas le quitan tiempo a la labor anónima y lenta, sin posibilidades para el estrellato mediático, del trabajo meticuloso de base. La crítica de Kelley (2004), que sacude las placas tectónicas de la cultura oficial afroamericana, genera preguntas como esta: cuando cobra $15.000 por un charla en la que profesa abiertamente su amor por los pobres, ¿qué hace socialmente Brother West, profesor de Harvard y de Princeton en el pasado, con ese dinero adicional?

La visita de West a la Universidad de Puerto Rico, en septiembre de 2013, inquieta, sobre todo cuando escuchamos las referencias a Lolita Lebrón, Albizu Campos y Oscar López Rivera. En el imaginario literario, político e histórico de Brother West, ni lo puertorriqueño, ni lo latinoamericano han sido parte de su fogosa, tipo Coltrane, retórica, colmada de citas. ¿A quién de los latinoamericanos, US latinos o boricuas evoca Brother West en sus muchas charlas anuales?

¡Humo!

Poder.

La filosofía de liberación latinoamericana se enardece. Enrique Dussel (1996) arremete contra la modernidad y la posmodernidad desde una consigna raigal: desmontar el eurocentrismo. Proliferación: la filosofía de la liberación se alía con la teología, la sociología, la sicología… porque liberar significa “pensar en y desde” los oprimidos.

Primera escena. Desde la República Dominica se activa una imagen culinaria que busca reterritorializar la ingravidez del capitalismo neoliberal transnacional: “pollos gringos con gusanos”. Lauren Derby (1998) estudia esta imagen como respuesta al neoliberalismo transnacional. Según lo que plantea, el acto de comer privilegia la materialidad del cuerpo y la importancia de lo local, en tanto reivindicación de lo nacional. Comer le pone “dientes” a la crítica de la globalización, como una combinación de neoliberalismo económico-político y posmodernidad cultural-artística.

Segunda escena. Para el chicano de Colorado José Inez Taylor, comer implica una visión moral de la existencia (Taggart, 2002). Ingesta: comunión crítica entre lo de dentro y lo de fuera que, por un lado, combate la injusticia del hambre y, por el otro, poetiza el sabor de la comida más humilde, como los peces barrefondo que le preparaba su mamá. A José Inez le gusta comer porque la comida lo hace un hombre fuerte, poderoso (Taggart, 2002), en el sentido que Dussel (1996) entiende el poder: no como una agencia para dominar, sino para liberar. Por eso, también le gusta cocinar. Como el chef de Michael Onfray (1999), la dimensión moral que José Inez le infunde a la comida busca el placer del otro y de él, sin hacerle mal a nadie. Cocinar es alimentar el cuerpo y, desde la comensalidad, el espíritu individual y colectivo (Taggart, 2002).

Política: el que da de comer vela por la vida de los demás, base de la ética material (la vida) de Dussel (1996). Como el granjeador —protector de la comunidad— que es, gracias a lo que aprendió de su padre y su madre, José Inez endosaría la política de Luis Palés Matos: repudio de la violencia, endoso del hedonismo ético y disfrute de la intersubjetividad.

Lista de referencias:

Arundathi, R. (2014, March 1). The Doctor and the Saint. Ambedkar, Gandhi and the battle against caste. The caravan. Tomado de http://www.caravanmagazine.in/reportage/doctor-and-saint.

Darío, R. (1888). El humo de la pipa. En Silva-Castro, R. (Ed.), Obras desconocidasSantiago: Prensa Universidad de Chile.

Derby, L. (1998). Gringo Chickens with Worms. In G. Joseph, C. Legrand and R. Salvatore (Eds.), Close Encounters with Empire: Writing the Cultural History of US Latin American Relations, Durham, NC: Duke University Press.

Dussel, E. (1996). Filosofía de la Liberación. Bogotá: Nueva América.

Kelley, N. (2004, July/August). The Continuous Decline of the West. The Brooklyn RailTomado de www.brooklynrail.org/express/july04/west.html.

Lalo, E. (2011). Simone. Buenos Aires: Ediciones Corregidor.

Norman, K. (2004). The Head Negro in Charge Syndrome. New York: Harper Collins.

Onfray, M. (1999). La razón del gourmet. Buenos Aires: De LA Flor S.R.L. Ediciones.

Ramos-Otero, M. (1991). Invitación al polvo. Guaynabo: Plaza Mayor.

Silén, I. (2014, abril). Señor no me lleves a Vieques. Ómnibus, 46. Tomado de http://www.omnibus.com/n46/sites.google.com/site/omnibusrevista
interculturaln4
6/home/poesia-del-caribe-puerto-rico/ivan-silen.html.

Taggart, J. (2002). Food, Masculinity and Place in the Hispanic Southwest. In C. Counihan (Ed.), Food in the USA: A Reader (pp. 305-313). New York: Routledge.

West, C. (1982). Prophecy Deliverance: An Afro-American Revolutionary ChristianityLoisville: Westminster John Knox Press.

West, C. (1989). The American Evasion of Philosophy. Madison: Wisconsin Press.

West, C. (1994). Race Matters. New York: Vintage.

Lista de imágenes:

1) Colillas.
2) Fumarete.
3) Humo.
4) Para leer en libertad AC, Feria del Libro de Zócalo, 2014.
5) Paco Ignacio Taibo II con “Pancho Villa”.
7) Cornel West, 2015 VICE Media LLC.
8) Foto de Bruce Davidson/Magnum.
9) Foto en artículo de Ruben Navarrette Jr., CNN Contributor.
10) Foto publicada por Roberth Anderson Caicedo Rivas.

Visto 1885 veces Modificado por última vez en Martes, 16 febrero 2016 14:53
Francisco Cabanillas

Francisco Cabanillas enseña español, literatura y cultura latinoamericanas y caribeñas en Bowling Green State University, en el norte de Ohio, desde 1991, donde vive con su esposa Beatriz, su hijo Nico y su sobrino Ricky. Entre otros tópicos, escribe sobre la relación entre la literatura, la música popular, la pintura y la comida. En 2006, su colección de crónicas de viajes y de ensayos literarios, Pedreira nunca hizo esto (2007), recibió el Primer Premio del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Su próximo libro, K-lores del trópico: ensayos transboricuas (Editora Educadora Emergente), estará disponible a principios de 2013. Escucha a diario "Fuego Cruzado", en Radio Isla.

Columnas en Cruce:

"Jazz Bar II: entre Yván Silén y Joserramón Che Meléndez" (17 de diciembre de 2012)

"Entre las ratas de Yván Silén y Marcelo Bordese" (25 de febrero de 2013)

"Piscolabis libresco: entre Yván Silén y Pedro Pietri" (6 de mayo de 2013)

"Crónica sucia: basura (Nick Quijano), literatura, religión, música" (4 de noviembre de 2013)

"Fumando poesía" (10 de marzo de 2014)

"Tres en uno: creacionismo, transgénicos y cambio climático" (28 de abril de 2014)

"'El jazzista' celebra el Día de Acción de Gracias con 'El mago'" (22 de diciembre de 2014)

"Agenda 2015: música, poesía y ciencia" (16 de marzo de 2015)

"Entrevista a Eduardo Aguiar, documentalista (Parte I)" (12 de octubre de 2015) 

"Entrevista a Eduardo Aguiar, documentalista (Parte II)" (9 de noviembre de 2015)

"De la literatura al arte y a la fotografía" (14 de febrero de 2016)

"Pedaleo boricua" (14 de marzo de 2016)

"Prohibido fumar: poesía, música y arte" (25 de abril de 2016)

"Entre una novela corta y un poemario breve: 'Adán' (1992)" (5 de octubre de 2016)

"Melomanías escandalosas" (16 de noviembre de 2016)

"El primero: 'Adán' de Nick Quijano" (7 de diciembre de 2016)

"Crónica de una experiencia poética" (22 de febrero de 2017)

"Conversación con Adán (primer boricua reciclado)" (5 de abril de 2017)

"'Rompe Saragüey' (2016): novela crística" (3 de mayo de 2017)

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

+ Leídas

Versión Impresa

  • Cruce Printed Cover V1 2011cruce v.1 año 2011
  • Cruce Printed Cover V2 2013cruce v.2 año 2013
  • Cruce Printed Cover V3 2015cruce v.3 año 2015
UMET

Cruce en tu inbox