La arquitectura de la fotografía: conversación con Simona Rota

Desde el optimismo erosionado de edificios-monumento en Europa del Este, hasta la monocromática banalidad de desarrollos genéricos de vivienda unifamiliar en las Islas Canarias, las fotografías de Simona Rota (Rumania, 1979) nos hablan de las aspiraciones, logros y fallos de sociedades que se manifiestan a través de su entorno construido. Imágenes que carecen a menudo de presencia humana enarbolan precisamente el poder que las personas tienen para transformar su entorno.

Los espacios y edificios capturados a través de su lente fotográfico nos hacen cuestionarnos conceptos tan cotidianos como la ciudad, la arquitectura y el desarrollo, tan abstractos y trascendentales como el poder y las limitaciones de las ideologías sociales y políticas.

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Ostalgia. Tbilisi, Georgia, Ministry of Highways and Transportation2011.

Proyectos como Ostalgia, Instant Village, y Placelessness nos llevan de la mano en un viaje a través de algunas de las caras de la modernidad Europea, mientras simultáneamente, nos revelan la seductora belleza de su fealdad y la vulnerabilidad de sus arquitecturas invencibles.

Estas imágenes nos invitan a formar parte de la travesía de una narradora visual que igualmente nos deslumbra con una fotografía del Ministerio de Construcciones de Autopistas en el ex–estado soviético de Georgia bañado en una densa cortina de niebla, o con una imagen del choque metafórico en la Isla de Tenerife entre el mar, plano y natural y el mar artificial creado por la homogénea textura de casas con idénticas tejas de terracota y techos a dos aguas.

Conversamos con Simona Rota sobre lo que le atrae de estos escenarios y sobre la arquitectura de sus fotografías.

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Ostalgia. Bishkek, Kyrgyzstan, Lenin Museum, 2010.

Trasfondo

1. ¿Nos podrías dar una breve introducción sobre tu interés en la relación entre arquitectura y fotografía? ¿Cómo comenzó tu afición por la representación y reproducción arquitectónica?

Mi interés por la fotografía y por la arquitectura, respectivamente, se han encontrado hasta cierto punto, de manera natural. Estoy relacionada con la arquitectura de muchas maneras. A nivel personal, ya que gran parte de mis mejores amigos son arquitectos. Por otro lado, estudié Ciencias Politicas y mi trabajo para el título de Master trataba sobre la construcción, representación y recepción de la imagen nacional, un tema que me obligó a recorrer bibliografía sobre la relación entre arquitectura y politicas de nation branding. Estoy relacionada a nivel profesional ya que desde 2004 y hasta hoy, llevo trabajando o colaborando con arquitectos bajo varias formas, como Office Manager, como consultora freelance de comunicación, como Manager de promoción exterior y en este sentido, parte de mi trabajo implica una relación directa con los fotografos y las publicaciones de arquitectura a la hora de contratar fotografos o seleccionar material gráfico.

De otro modo, en 2008 por primera vez, tras volver de unas cortas vacaciones en Islandia, he vendido fotografias mías a una revista de arquitectura. Eran fotografias de un edificio de la arquitecta islandesa Högna Sigurdadottir. Para mí, aquel pequeño evento personal fue algo inesperado y agradable, lo interpreté como una señal y desde entonces he seguido fotografiando arquitectura por encargo o con fines comerciales. 

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Ostalgia. Bishkek, Kyrgyzstan, Victory Monument, 2010.

Por otro lado, en los proyectos personales, no estoy segura que la arquitectura en sí misma constituye para mi razón suficiente como para generar un trabajo de fotografía. La arquitectura es omnipresente en mis trabajos, pero no es el fin de las mismas. Es cierto, me apasiona la arquitectura, pero más aún me apasiona la comida y sin embargo no hago trabajos de fotografía que utilicen el motif de la comida; yo misma me he dado cuenta que hay muchas cosas que me apasionan y que  nunca darán lugar a un proyecto de fotografía. Por lo que pienso que mi pasión por la arquitectura no explica mi interés por la misma.

Mi interés por la arquitectura en la fotografía es una elección que ha resultado de la intuición y la reflexión. Elijo fotografiar arquitectura en la medida en la que, para mí, la arquitectura constituye una herramienta visual adecuada para reflexionar sobre el uso del territorio, la configuración del paisaje construido, el entorno artificial, la construcción de imágenes y expresión del poder. La arquitectura está hecha por nosotros, por los humanos. Aunque en mis fotografias casi no hay personas, mi interés no es por los objetos sino por los autores de esos objetos.

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Ostalgia. Yerevan, Armenia, Residential Area 16th District, 2011. 

2. ¿Cómo es el proceso en el que generas tus series fotográficas (por ejemplo Instant VillageOstalgiaPlacelessness)? ¿Cómo identificas los edificios o los espacios que decides fotografiar? ¿Mantienes una relación personal con estas estructuras y espacios, o se trata de un interés o circunstancias más generales?

Mis series de fotografía suelen nacer del mal-être, de mi disconformidad impotente con unas circunstancias dadas. En un principio es algo muy personal, tan personal que muchas veces desecho series incipientes porque no quiero que se transformen en algo exclusivamente autobiografico. Para quitármelas de encima sin sufrir, las suelo mandar a una carpeta que he llamado “yo que sé”, una carpeta que no voy a intentar ordenar ni en mis momentos más euforicos. Pero las series que sigo desarrollando son aquellas que, a partir de ese malestar personal, parecen tener la capacidad de construir un tema más amplio, un tema que concierna o pueda interesar a más gente, además de a mí misma. 

Por ejemplo, Instant Village empieza por un sentimiento de decepción impotente hacia el modo en el que el territorio ha sido tratado en Canarias. He vivido varios años en las islas, un lugar espectacular cuando no está muy deteriorado por actuaciones urbanisticas imbéciles. No soy adepta de la no intervención en la naturaleza; al contrario, creo que el paisaje natural necesita de la intervención humana para llegar a ser asumible. Pienso que en Canarias existía la posibilidad de tener un buen paisaje construido pero en cambio hay mucha basura. Esta gran oportunidad malgastada no puede dejarte sin reacción, ni a mí ni a más gente. Pienso que Instant Village, aunque es un proyecto generado por una ansiedad personal, tiene la capacidad de ilustrar un tema con implicaciones más generales.

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Ostalgia. Tbilisi, Georgia, Central Aquatic Sports, 2011.

Para determinar si un tema puede ser algo más que una angustia personal, me suelo documentar, con más o menos rigor. Busco información sobre el tema, leo, veo entrevistas, busco otros proyectos visuales que se hayan hecho sobre el mismo tema. En realidad utilizo exactamente los mismos métodos de investigación que usaba al hacer un trabajo en la univesidad. Hasta empezar a ejercer la fotografía, estaba convencida que haber estudiado Ciencias Políticas fue la cosa más inútil de mi vida, ahora ya no estoy tan segura porque me sirve más haber estudiado Ciencias Politicas que haber estudiado Fotografía.

La reflexión me acompaña en todo el proceso, pero siempre antes de empezar a fotografiar y después, en la selección y la edición de las imágenes, y nunca mientras estoy fotografiando en el sitio. Mientras fotografío no hay nada más que la máquina con sus limitaciones tontas, yo con mis limitaciones físicas y mis dudas y la meteorología. Si lo que estoy haciendo no me acaba de convencer, me siento muy cansada enseguida y me cuesta seguir moviéndome. Y sé que una toma será buena cuando me pongo muy nerviosa, cuando disparo, me voy y vuelvo al sitio un poco más tarde para disprarar exactamente el mismo encuadre. Creo que las decisiones sobre el concepto y la coherencia las tomo a base de documentación y reflexión, mientras que las decisiones sobre el carácter visual las tomo en base al instinto.

En cuanto a localizar sitios y llegar a ellos, la ayuda de mis amigos es fundamental. Les debo muchisimo. Y en el caso de Ostalgia no hubiese podido hacer nada sin el trabajo de gestión del Centro de Arquitectura de Viena y sin la asistencia de los guias locales. A veces incluso me escribe gente desconocida que ha llegado a ver mis fotografias y me habla de otros lugares parecidos que podrían interesarme. Tengo un handicap: no puedo conducir un coche y esto a veces limita mucho mis posibilidades de movimiento.

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Ostalgia. Almaty, Kazakhstan, Gazebo at the Center for Winter Sports Medeo, 2010.

Estrategia 

3. Nos llama la atención el poder narrativo de tus imágenes. En WAI usualmente trabajamos con collages y fotomontajes que, a través de la mezcla de imágenes previamente disasociadas, aspiran a describir historias visuales que hasta ese momento solo existían en nuestra imaginación. En ese sentido nuestras imágenes usualmente intentan construir ficciones. En tu caso, aunque trabajas con objetos reales en ambientes existentes, hemos notado un tipo de lenguaje oculto que va mas allá de lo que se ve en las imágenes. En las fotos, los factores ambientales, las tonalidades, colores y texturas, además de los ángulos en los que las fotos son tomadas parecen sugerir que la arquitectura (o el entorno) está tratando de comunicar un mensaje. ¿Existe una narrativa o una teoría detrás de las imágenes? ¿Qué intentan probar series fotográficas como Ostalgia o Instant Village? ¿Es la arquitectura en tus imágenes el objeto de atención o un vehículo para hablar de temas que trascienden a la arquitectura?

Si hay un lenguaje oculto más allá de mis imágenes es algo que yo no puedo saber con certeza, quizás sea así, pero desde luego yo no me propongo construirlo como tal. Lo que puedo afirmar es que una fotografía o una imagen puede resultar más insondables y dar lugar a más interpretaciones de lo que una tenía planeado. Tal y como yo veo las cosas, mis fotografías son una extensión de mí misma, de como soy y pienso en cada momento de mi vida. Cuando decido hacer una fotografía -el cómo y el por qué de la misma- yo no soy otra que la misma que decide qué debería comprar en un supermercado, por qué comprar una cosa y no otra. Como cualquiera, tengo convincciones, miedos, opiniones que van conmigo a todos lados, también en mis fotografías. Ese lenguaje oculto quizás no sea más que la codificación de mí misma y de mi vida.

Sin embargo, es cierto que en cada trabajo intento centrar la atención (la mía en primer lugar y luego la del público) sobre determinadas ideas, y darles coherencia a través de la expresión visual. Estas ideas a veces son muy claras antes de empezar a fotografiar. Asi ha ocurrido con Instant Village o con Big Exit. Supe muy bien desde el primer momento lo que quería comunicar y cómo hacerlo. En Instant Village quería hablar sobre lo artificial y dañino que el urbanismo puede resultar. Creo que en ciertos momentos la serie lo consigue con éxito y en otros con menos éxito; de hecho, pienso que esta serie necesita simplemente más imágenes para desarrollar mejor la idea, pienso que es una cuestión de cantidad, de repetición.

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Ostalgia. Lake Sevan, Armenia, Summer Holiday Home for Writers, 2011.

Otras veces el proceso es al revés: empiezo a fotografiar llevada por el instinto y cuando tengo una cierta cantidad de imágenes, intento entenderme a mí misma, pensar, descubrir las ideas que ya están presentes en las imágenes, disciplinarlas, desechar lo anecdótico y seguir. Así ha ocurrido con Ostalgia. Estaba fotografiando en los paises ex-soviéticos, llevada allí por un encargo; de vez en cuando, alguna imágen se salía del encargo, era solo “mía”. Al principio, no sabía qué estaba haciendo, pero he seguido fotografiando y cuando tuve unas 20 fotografías “mías”, las analicé y luego seguí, pero ya de manera más disciplinada. Y cuando digo disciplinada, me refiero a dar coherencia a los encuadres, el tipo de luz, las átmosferas que buscaba, etc. Lo que ha resultado es una serie que toca muchos temas: la representación del poder a través de la arquitectura, la inexistencia del individuo en la sociedad de autoritarismo, el fracaso de la utopía soviética, la decadencia post comunista.  

4. ¿Intentas manipular las fotografías (punto de enfoque, tonalidades, tratamiento de las fotos) de acorde con el mensaje que quieres llevar con cada serie fotográfica? ¿O prefieres dejar al publico la interpretación de las fotografías? 

No sé si se puede concebir la fotografía independiente de la manipulación, puesto que hacer fotografía implica hacer encuadres: es decir, recortes dentro de una vista más amplia. Desde que hay un cristal entre el ojo humano y el mundo que se muestra delante de ese ojo, ya  no hablamos de realidad sino de representación. La manipulación empieza allí mismo, en el origen de la fotografía, en el cristal que nos separa y nos ofrece una imagen en el que se funden en el mismo plano todas las dimensiones del mundo. Este tipo de manipulación es el que más uso: el encuadre. Por otro lado, sigo un proceso necesario y normal de optimización de las imágenes: equilibrar tonos, limpiar suciedad, enfatizar una sombra o una luz ya existente pero desvaída, enderezar lienzo o verticales, etc. Quiero conseguir una imágen eficaz, pero con medios pobres. Hasta ahora, para conseguir mis objetivos con la fotografia, no he necesitado más post producción que un mínimo flujo de optimización. Pero a lo mejor en el futuro querré experimentar más cosas que requerirán el uso de herramientas de manipulación más complejas.

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Ostalgia. Issyk Kul Lake, Kyrgyzstan, “Sputnik” Bosteri Beach Resort, 2010.

No puedo y no quiero controlar la interpretación que el público haga de mis fotografias. Es bueno escuchar o leer lo que la gente piensa sobre mis fotografías, me ayuda a verlas con distancia crítica. Sobre todo me ayuda a saber opiniones mientras estoy desarrollando un trabajo.

5. Vemos una relación visual entre algunas de las series fotográficas; ¿has trazado un “plan maestro” de temas que te interesaría fotografiar? ¿A dónde quieres llevar la fotografía arquitectónica?

No he trazado un plan maestro de temas a desarrollar. Me preocupan temas recurrentes, a veces estos temas se vuelven obsesiones que no dejan de aparecer  en todo y darle una especie de unidad oculta de modo que al final los trabajos parecen responder a un plan.

6. El tema de poder o impotencia de la arquitectura parece ser una constante en algunas de tus series fotográficas. La serie Placelessness (2009) parece enfatizar en la debilidad de escenarios urbanos de escasa intensidad arquitectónica mientras las fotos que hemos visto de Ostalgia (2010-12) parecen explorar precisamente el poder persistente de arquitecturas monumentales aún en su estado de decadencia o abandono. ¿Es la relación entre arquitectura y poder (o falta de poder) algo que buscas explorar en estas series fotográficas? ¿Crees que estas ideas o temas de las series fotográficas son características inherentes del objeto de estudio, o son estos conceptos producto de tu interpretación como artista visual? 

Al principio de la entrevista dije que en mis trabajos personales la arquitectura en sí no me interesa, sino las lecturas que se pueden hacen a través de ella. Utilizo y ofrezco la arquitectura como clave de acceso a temas que trato en mis trabajos. Entre estos temas, el del poder o de la impotencia de la arquitectura existe, pero de manera residual. Si de poder o de impotencia se trata, lo que me interesa realmente es el poder o la impotencia de la humanidad, como suma de individuos o como sociedad. 

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Instant village. Tenerife Island, Canaries, New housing, 2010. 

Conclusión

7. Según afirmas, a pesar de su omnipresencia en tus fotografías, la arquitectura no es el fin de tu trabajo pero sí un vehículo para comunicar ideas sobre la humanidad, sobre los autores de la arquitectura y sobre las repercusiones de las ideas de estos autores. ¿Crees que la arquitectura y el ambiente construido como imagen es un medio efectivo para hablar de la condición humana, de las ambiciones y fracasos de las sociedades y sus ideologías? ¿Crees que hay otros elementos que podrían comunicar estas ideas con la misma intensidad? Siguiendo esta misma idea, ¿es la fotografía una herramienta efectiva a la hora de comunicar ideas abstractas sobre la humanidad? 

Estoy convencida de que el entorno construido (o deconstruido, como negativo) y luego, las imágenes del mismo, son un medio efectivo para hablar sobre nosotros mismos, como sociedad. Lo que somos, lo que deseamos tener, lo que intentamos parecer están allí, en cómo nos apropiamos del territorio, en la vida y muerte de nuestras colonias. Quizás no he sido clara: con autores de la arquitectura no me refiero a los arquitectos sino a la sociedad en general -que los incluye, está claro- pero los arquitectos no son del todo autores de su arquitectura, creo que son sólo agentes implicados en un proceso con muchísimas presiones de todo tipo y con muchos más actores que ellos mismos.

Es posible que según un músico, la música represente la más alta habilidad cultural a la hora de describir la humanidad. No lo es para mí, sin embargo. Para darme cuenta del mundo, yo necesito fotografías del mismo.

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Placelessness. Avenida de las Américas, Madrid, 2010. 

8. La fotografía como elemento artístico tiene el potencial de convertir el escenario más decadente en una pieza de arte. En tu serie Ostalgia nos hablas del fracaso de una utopía y las repercusiones que esto conlleva. ¿Crees que el mensaje de decadencia podría perder su energía entre la belleza de la fotografía?

No definiría la fotografía como “elemento artístico” y no creo que sea del todo adecuado hablar de “mensaje de decadencia”. Voy por partes. Primero, no sé como definiría la fotografía. Pero lo que tengo claro es que para mí, la fotografía implica los atributos de documento, es decir la prueba de que alguien o algo ha estado allí, viendo o registrando algo y fotografiándolo en un cierto espacio y en un cierto tiempo. La luz suele estar presente en el proceso, aunque no siempre, con lo que el término “photo” queda obsoleto. En estos términos un render por ejemplo no es una fotografía, sino una imagen. Al ser un documento, la fotografía es, en primer lugar, información real. Segundo, pienso que el mensaje es algo que puede derivarse o no de esta información. Diría que es casi una prótesis, una interpretación añadida por mí misma o por cualquiera que mire la fotografía, pero no es algo que la fotografía contenga de manera inherente. Las fotografías no contienen mensajes.

Las fotografías de Ostalgia dan una información indiscutible y esta es: edificios y lugares que no tienen pinta de estar en su mejor momento. El día que tú y yo dejemos de pensar e interpretar, esas fotos seguirán a pesar nuestro, enseñando lo mismo. Por otro lado, mi mensaje no es tan indiscutible. En primer lugar, el mensaje no es uno, es múltiple y en segundo lugar depende poco de mí como autora de las fotografías. Así, es cierto que yo he tenido la intención de hablar de la decadencia, y tú has reaccionado a esta parte, pero también he tenido la intención de hablar sobre la convencionalidad de la mirada occidental sobre el Este y me temo que esto es algo que no he conseguido transmitir de manera eficaz ya que nadie hasta ahora me ha comentado algo al respecto.

Mi conclusión sobre el mensaje es que éste resulta de la interacción entre la fotografía y el que la mira, es algo personal, que depende el ADN de cada individuo y de sus supuestos culturales. Pero para que el mensaje se genere, primero tiene que haber alguien que quiera mirar mis fotografías. ¿Y qué mejor manera tengo de darles una mínima oportunidad, sino a través de la seducción? Intento que mis fotografías sean atractivas, no quiero decir bellas, que a lo mejor también lo son a veces, pero atractivas. Con esto creo que contesto a la pregunta sobre la relación entre energía del mensaje y la belleza de la fotografía.

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Placelessness. La Peseta, Madrid, 2010.

9. ¿Ya que entiendes las fotografías como una extensión de ti misma, ves tus fotografías más como piezas de arte o como instrumentos de comunicación (política, social, personal)?

Si mis fotografías son arte o no, es algo que no me preocupa porque no depende de mí, sino de una especie de auditoría exterior. Veo demasiado, entiendo poco y recuerdo menos. Tengo más defectos, pero estos por lo menos los puedo aminorar con la fotografía.

10. ¿Es la fotografía lo que te apasiona o es el mensaje que transmites a través de la fotografía lo que llama tu interés? ¿Te ves en el futuro experimentando con otras herramientas?

Me apasiona la fotografía primero como alguien que ve fotografía, y sólo después como alguien que la crea. La fotografía me parece un medio muy curioso, parece que te lo muestra todo tal y como es, todos esos detalles, y tan al alcance, distorsionan mi capacidad de comprensión. Cuando veo una fotografía me parece que soy igual a mi gato cuando se ve a sí mismo en el espejo e intenta acercarse y tocar al otro gato que está viendo. Así que la fotografía consigue tener mi mente despierta y en estado de sorpresa. Pero cuando soy yo la que genera fotografías, entonces la necesidad de enseñar, de compartir, de comunicar es más importante que el medio que utilizo.

Lo que busco es un medio adecuado a mi manera de ser y a lo que quiero comunicar. Por ejemplo, no creo que podría haber hecho pintura, aunque en el colegio tenía talento para ello, pero soy alguien muy impaciente y la pintura requiere un proceso bastante más largo que la fotografía. Me atrae el collage, desde siempre me ha gustado recortar imágenes de lo que sea, de revistas, de fotografías y las atesoro pero no sé para qué, quizás para hacer collage en un futuro indefinido.

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Placelessness. Bucharest, 2009.

* Simona Rota (1979, Rumania) estudió Ciencias Políticas entre Bucarest y Barcelona y Fotografía en Madrid. Durante los estudios escribe para revistas de Ciencias Políticas. Como fotógrafa profesional, su trabajo más importante ha sido una misión de documentación para el Museo de Arquitectura de Viena, desarrollado entre 2010 y 2012, en las antiguas repúblicas soviéticas. Sus proyectos personales Big ExitInstant VillagePlacelessness y Ostalgia, han sido distinguidos en concursos nacionales e internacionales como PhotoEspaña, Descubrimientos, el Premio de Fotografía Purificación García (2012), el Festival Internacional de Fotografía Emergente Pati la Llotja, Bienal Fotonoviembre (2011), el IV Premio de Artes Plásticas de la Fundación María José Jove, el premio Emergent de la Fundación Sorigué (2010), el Premio de Fotografía del Museo de Arquitectura de Viena (2009).

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Sus trabajos han sido expuestos en el Museo de Arte Moderno de Medellín, en Colombia, el Museo de Arquitectura de Viena, el C d C - Museo del Traje de Madrid, las galerías de fotografía Valid Foto y The Private Space en Barcelona, etc han sido publicados en revistas como Camera Austria, º91, Hintergrund, Icon, C3, Arquitectura Viva, WAI, Journal Spéciale Z, Volume etc. Su proyecto Ostalgia es uno de los libros de artista del Volumen II "TPS loves emergent artists", publicado en 2012.
Isabel Lázaro, Simona Rota en la exhibición de Ostalgia en Barcelona, "Modernism", 2012.

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