Lenguaje, Hipertexto y Memex: un breve abordaje contemporáneo

El Memex de Vannevar Bush (c.1945)

Imagina que empiezas a tejer un texto cualquiera -un e-mail, un ensayo monográfico, un poema. A veces creemos tener lo necesario. Creemos conocer un patrón. Creemos tener un 'marco teórico'. Sin embargo, los grandes desarrollos tecnológicos de las últimas décadas nos obligan a revisar lo que tenemos entendido por lenguaje, texto y procesos epistémicos; elementos fundamentales al momento de procesar y manipular la información. A la luz de estos cambios -que giran en torno a mucho de lo que nos hace humanos- es  preciso contemplar los efectos que tienen los nuevos medios en el devenir sociológico. Dicho ejercicio crítico se ha llevado a cabo tanto en campos teóricos (Baudrillard, Derrida, Barthes, Landow) como en gestiones literarias (Dick, Vonnegut, Zamyatin). En el caso particular del campo teórico, Derrida, Barthes entre otros, sugieren nuevos paradigmas que reemplazan conceptos como "(...) centro, margen, jerarquía y linealidad...", por los de "(...) multilinealidad, nodos, enlaces y redes". Paradigmas y nuevas concepciones que se alinean con la forma en que pensamos, y con las dinámicas que exhiben los nuevos medios informáticos. Cuando abordamos  un texto, ya sea al momento de escribir o leer, debemos tener en cuenta la tecnología y cómo ésta  problematiza nuestra relación con el lenguaje.

Dicho esto, no es la primera vez que la humanidad se enfrenta a una relación problemática entre lenguaje y tecnología, ya que la escritura, hito tecnológico más significativo de la humanidad, generó problemas que aún reverberan. No obstante, vivimos una actualidad que, en muchos aspectos, responde a comentarios hechos por la ciencia ficción - ya sea literaria o fílmica. La ansiedad  que permea en las páginas de Do Androids Dream of Electric Sheep? (Dick, 1968), ya se percibe. La virtualidad, el simulacro, lo inaprehensible y lo sintético de nuestra condición, se desplaza de forma paralela a la transformación que ha sufrido la escritura; herramienta que ha permitido al hombre tener una accidentada relación con la memoria: “Por primera vez la escritura, que siempre ha consistido en marcas físicas sobre una superficie física , toma la forma de códigos electrónicos, y este paso de la tinta al código electrónico -que Jean Baudrillard llama el paso de lo táctil a lo digital (Simulations, p. 115), produce una tecnología de la información que combina la estabilidad y la flexibilidad, el orden y la accesibilidad, pero a un cierto precio”. (Landow, 2009)

Hoy día tenemos muchas fuentes de donde escoger para complementar el texto que escribimos, o el que leemos. Vivimos en la era del internet, del acceso rápido a la información. En este contexto, el conservador se ve en desventaja ante un liberal anti-ludita, razón por la cual la teoría sobre los nuevos medios resulta tan vital. Estos nuevos fenómenos informáticos y lingüísticos  requieren estudio y reflexión; gestiones que no deben estar limitadas únicamente a la Academia. Por lo tanto, actuar de forma reaccionaria y ludita ante una actualidad tan dinámica y a la vez nueva, puede ser contraproducente. Si en esta condición de constantes cambios, la ansiedad no se invierte en el imperativo biológico de sobrevivir, estaremos navegando mares del siglo XXI con cartografías del XVI. Las cosas van rápido, pero si alguna ventaja tiene el ser humano, es que también es un animal. Se adapta. Gracias a esta biológica capacidad, un masivo torrente de información nos hace cambiar de parecer con el simple click de un hiperenlace. Virtud y vicio de la posmodernidad.

Según lo antes dicho y a partir de algunas ideas de George P. Landow, el internet se devela como un medio generador de hipertextos. En su libro: Hipertexto 3.0: Teoría crítica y nuevos medios en la era de la globalización, el teórico social da cuenta de lo que es un hipertexto y sus implicaciones sociológicas. ¿Qué es un hipertexto? El concepto, acuñado por Theodor H. Nelson en la década de los sesenta, se refiere a múltiples, y, en cierto sentido, interminables enlaces entre secuencias de textos “no lineales y que se bifurcan” (Landow, 2009). Es una modalidad textual que no se limita a la forma tradicional de escritura. Generalmente se encuentra asociada a nuevas tecnologías, a textos electrónicos*. La teoría revisada del hipertexto de Landow arroja luz a muchas concepciones de la teoría crítica contemporánea, y ha hecho entender mejor los discursos que tienen Derrida, Chomsky,Žižek -entre muchos otros- sobre el lenguaje y los medios de comunicación masiva. También estimula nuevos intereses en la tecnología y su rol en la experiencia humana. 

Landow no es el primer teórico que da cuenta del concepto, pero sí es de los primeros que lo ubica en el contexto altamente tecnológico de nuestra época. En su popular libro señala las aportaciones de Vannevar Bush, un ingeniero y científico estadounidense que tenía una particular inquietud, producto de los grandes avances tecnológicos de la post-guerra (ej. televisión, tubo catódico etc.). Mientras más desarrollo tecnológico, más nos acercamos a una suerte de Ilustración al inverso, una condición que puede ser bastante evidente, especialmente si tenemos en cuenta que hay un caudal enorme de información que se pierde y se diluye sin ser atendido propiamente. Bush no era un autor de ficción especulativa, no era Phillip K. Dick, mucho menos Baudrillard, no obstante, sus preocupaciones e intereses académicos se puede decir que fueron proféticos. Quería atender el problema del superávit informativo. Sus ideas, poco entendidas en su época, se entretejen fácilmente con muchos de los nuevos paradigmas antes mencionados: “Frente a la rigidez y a la dificultad de acceso producidas por los actuales medios de gestión de la información basados en la impresión y en otros archivos físicos, necesitamos un medio que se amolde mejor a la manera de trabajar la mente”.(Fragmento del ensayo As We May Think, vía Landow, 2009)

Para atender esta problemática, Bush sugirió un mecanismo al cual llamó Memex. Las similitudes con el internet son evidentes. Una máquina altamente compleja y revolucionaria para la época, el Memex prometía muchísimo: “La descripción que hace Bush del Memex contiene otras concepciones básicas, e incluso, radicales, de la textualidad. En primer lugar, requiere una reconfiguración radical de la práctica de la lectura y de la escritura, en la que ambas actividades se acercan mucho más de lo que es posible con el libro impreso”. (Landow, 2009). Científicos, escritores, periodistas, entre otros, han visto cumplidas muchas de las predicciones de Bush en los nuevos medios informativos. Aún sin las nociones contemporáneas de disco duro, megabyte, URL o World Wide Web, a Bush se le puede atribuir muchísimo de lo que es cotidiano para cualquiera que tenga un Smartphone o una computadora. El Memex funcionaba a partir de los medios de almacenamiento disponibles en la época -justo después de la Segunda Guerra Mundial. Con una serie de palancas, el usuario podía enlazar documentos, a los cuales también podía hacerle anotaciones. Los trayectos que se forman con los documentos enlazados, podían ser guardados para futuras gestiones investigativas, no muy diferente a los bookmarks de un navegador. 

Mucho más se puede decir del Memex, su impresionante arquitectura y la proeza técnica que representa. Para el mundo digitalizado –y es aquí en donde yace su mayor importancia- dicho invento debe ser un vehículo de reflexión sobre la tecnología, su desarrollo y el impacto que estos factores tienen en el comportamiento humano, ya sea a nivel individual o colectivo. Landow en su texto expone, de forma elegante y accesible, dicha contemplación. Y hace bien en tomar a Vannevar Bush y su Memex para introducir el concepto del hipertexto. Ante la vorágine informática contemporánea, no es suficiente con señalar sus vicios o desventajas. Los problemas que enmarcan nuestra actualidad tienen relación directa con el lenguaje, y si ponemos en perspectiva histórica esto, podemos decir que siempre ha sido así. Desarrollamos lenguaje, desarrollamos un medio mnemónico que lo enriquece (la escritura) y estamos ante nuevos retos. Retos que ponen de manifiesto, de forma simultánea, nuestras capacidades y limitaciones.

Nota:

*El hipertexto no se limita a información escrita. También está determinado por imágenes y contenido audiovisual.

Lista de referencias:

Landow, G.P. (2009). Hipertexto 3.0: Teoría crítica y nuevos medios en la era de la  globalizaciónBarcelona: Paidós.

Vannevar, B. (julio, 1945). "As We May Think". The Atlantic Magazine en http://www.theatlantic.com/magazine/archive/1945/07/as-we-may-think/3881/4/