Un teólogo, un filósofo, un profesor trabaja para educar en el desarrollo del pensamiento

Quizás este nuevo tipo de investigación renueve el interés por los fundamentos teóricos del desarrollo del pensamiento, como la interdisciplinaridad, inherente a la ciencia cognitiva o cognoscitiva; como el estudio y la discusión acerca del modelo computacional del pensamiento; como la teoría de la metáfora y la semántica en general. En Puerto Rico los estudios teóricos sobre el desarrollo del pensamiento no han llegado a interesar todavía profundamente. 
-José R. Villalón Sorzano, “El pensamiento mítico – Un nuevo capítulo para el desarrollo del pensamiento”

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Su palabra arropa y apaña su propio discurso. Su escritura es fiel a la guía Cervantina de guiar al lector, nunca lo olvida, ni descuida tampoco al oyente. José Ramón Villalón Sorzano (2 de diciembre de 1929, Habana, Cuba), católico romano, según reza el renglón de  afiliación religiosa en su CV, jugó un rol importante en el movimiento estudiantil de la Revolución Cubana, su primer trabajo fue maestro de educación primaria, y hoy vive y dicta su cátedra universitaria en Ponce, Puerto Rico. Para esta entrevista viajó a la Finca Cialitos, en la calle San Justo del Viejo San Juan, con su hija, la antropóloga y profesora Eva Villalón. Y entre empanadillas de conejo, y café, el profesor parlamentó.

¿Por qué entrevistar a este profesor universitario? Por curiosidad, y no impertinente, pues a lo largo del tiempo agustiniano, el que no sabemos qué es si se nos pregunta, -pero si no se nos pregunta, lo conocemos-, muchos egresados de universidades y hoy estudiantes o profesores a nivel graduado, hablan de las clases de Humanidades de este profesor y nos relatan con una expresión sabrosa que aunque estaban matriculados en sus clases, en horas de la tarde, “nunca cabeceábamos ni nos dormíamos, ¡nos mantenía atentos todo el tiempo!”. Y así nos ocurrió a nosotros tratando de absorber, ya no solamente  las palabras sino las pausas, su poca gestualidad, su movimiento de ojos, y ese trasluz de vida sopesada que asomaba a su discurso mientras hablaba recordando, toda ella protegida por el conocimiento que no deja afuera la certeza de aquello que decía san Pablo al definir la fe: “…la evidencia de las cosas que no se ven”; diríamos, la certeza, ese conocimiento cierto y seguro que por momentos nos impregna.

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Estudios en filosofía y letras, (Universidad de La Habana, Cuba); psicología (Universidad de Villanova, La Habana);  ciencias de la religión y  estudios medievales y patrísticos (Universidad Laterana, Roma). Tiene un Doctorado en teología sagrada (Universidad Laterana, Roma) además de un grado en estudios hispánicos con una concentración en lingüística (UPR, Río Piedras) y grado doctoral reconocido por la vicepresidencia de la UPR como equivalente al Ph.D. en humanidades. Estudió un semestre en Jerusalén, donde cursó estudios en hebreo, arqueología y participó en las excavaciones de Masada.

Hizo un año de sabática en la Universidad de Tübingen en Alemania, que pasó asistiendo a cursos de teología como invitado del profesor Hans Kung y su círculo doctoral. Todos estos estudios y grados adornan, entre muchos otros renglones de estudios, el Curriculum Vitae del profesor que desde el 28 de mayo de 1996 es ciudadano de Estados Unidos y que conoce bien a Europa, continente en el cual vivió por doce años en diferentes países: Italia, Francia, Alemania; en el Oriente Medio, en donde vivió por seis meses; en América Latina, incluyendo una estadía en México por cinco años.

Habla, lee y escribe de manera sobresaliente los siguientes idiomas: inglés, francés, alemán e italiano, y una working ability en portugués, holandés, latín, griego y hebreo, antiguo y moderno, engalanan su vida académica y de ciudadano. “Tengo mucha suerte con las lenguas”, nos asegura, y en un maravilloso sincronismo junguiano aparece en Finca Cialitos un alemán a quien el profesor se le acerca en el habla y por minutos entablan una alegre conversación; contentos ambos se vieron, y la gracia del encuentro entre ambos hombres más se reflejó en el rostro del alemán que no pudo contener su sorpresa agradable de encontrar un interlocutor en su lengua materna (no a la inversa). El número de las páginas de su CV: 22, coincide con el número de las letras del Aleph Beth, el alfabeto hebreo, lengua que estudió, la antigua y la moderna, como reza su carta de presentación.

Sus estudiantes, además de puertorriqueños y residentes en Puerto Rico, incluyen estudiantes (conferencias, seminarios o cursos) en Estados Unidos, Alemania Occidental, Italia, Francia, República Dominicana, México y Venezuela, en cursos que ha dictado en cinco lenguas diferentes, y ha participado de encuentros culturales en Estados Unidos, México, Venezuela, Aruba, República Dominicana, Perú, El Salvador, Cuba, Puerto Rico, Italia, Francia e Israel.

Fue hermano de La Salle hasta 1975 y subdirector del Lasallianum, el Colegio Internacional de Teología de los Hermanos Cristianos en Roma, de 1963-1967, y fue director del mismo en 1967-1970. Su experiencia como docente a nivel universitario comprende las universidades de La Salle en La Habana, el Lasallianumen Roma, la Universidad Católica de Puerto Rico, (cursos subgraduados y graduados), la Universidad Central de Bayamón, Universidad Interamericana (Guayama y Ponce) y la Universidad de Puerto Rico (Ponce). Su experiencia en el campo de la investigación comprende su tesis doctoral L’Esprit Saitdansl’Economie Sacramentelle et en Particulierdans son Rapportau Problème du Caractère Sacramentel. Recherches Bibliques, que recibió el reconocimiento de Summa Cum Laude de la Universidad Pontificia Luterana, entre otros. Ha publicado y editado varios libros y artículos académicos y periodísticos de diversos temas

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“Me desilusioné con la Iglesia en Puerto Rico”, nos dice luego de marcar su participación como hermano de La Salle: a los 13 años ingresó en el noviciado menor, “a los 16 recibí el hábito, y dejé eso en 1975… ¡al día siguiente me casé!”: 3 de julio de 1975”, nos dice sonriendo con cierto dejo de Picarismo, para, a renglón seguido, añadir”: “Mi inclinación desde siempre fue hacia las mujeres aunque tenía que hacer el sacrificio del celibato”.

Continúa el hilo de su pensamiento: “Llegué a Puerto Rico en el 1971” y entró a la Universidad Católica donde “al año siguiente me hicieron director del departamento de Teología. Propuse hacer, a los 25 años de la Universidad Católica, un Congreso Internacional de Teología. Había un foco teológico en América Latina, por razones que quizás no todos aprobemos pero que existían…Yo noté varias cosas”, añade: “El obispo Fremiot Torres Oliver tenía miedo porque estaba muy en la cresta de la ola la teología de la liberación y temía que le fuera a entregar el Congreso a los teólogos de la liberación… guerra interna…” Habla también de que “la esperanza de uno era de renovación”.

Los planes de este Congreso eran “invitar a los latinoamericanos de todas partes y hacer un gran centro teológico en la Universidad Católica…desde allí se podía hacer la renovación de la Iglesia”. Parte de esa renovación  (continúa no sin antes preguntar: “¿nos metemos en teología?”) era “la renovación del sacerdocio cristiano”, apunta y agrega que “la tendencia práctica es de hacer el sacerdocio cristiano uno judío: jerárquico, autoritario, la capa superior de la religión”. Continúa con Pío XII, (¿el de los espejuelitos redondos?, pregunto)  quien, en 1950, en la encíclica Mysticis Corporis Christi “dijo que todo cristiano había recibido el sacerdocio de Cristo” y a continuación dijo: “naturalmente esto es completamente diferente del sacerdocio ministerial”. Otro punto de renovación era que “la iglesia debía admitir a las mujeres al sacerdocio”.

El profesor, cubano de nacimiento, vuelve a Cuba en el 1978, a sus 49 años de edad y dice: “Empezaba a ver en el exilio cubano si habíamos hecho lo correcto al salir, si Fidel Castro no tenía una parte de la razón”. Escribió “una porción de artículos”. La posición del profesor en estas reuniones del exilio cubano fue de no antagonizar la revolución y la biblia; “me percibieron y vinieron a Puerto Rico dos años más tarde para proponerme fundar con ellos: una revista Areyto” (“la izquierda del Instituto de estudios Cubanos”) y dice: “Yo era el token cristiano en la revista”. Fue esta una experiencia que “me marcó”, y añade: “El exilio cubano no estaba preparado, pero el Instituto de Estudios Cubanos a nivel internacional (Miami) tuvo aperturas, hubo reuniones en Washington, Venezuela, La Habana”. En el 1980 se produce el primer diálogo entre gente del exilio, mayormente profesores universitarios y gente importante de Cuba. Recuerda que en una universidad no lo retuvieron como profesor pues “La carpeta no permitió que me conservaran” y añade: “hasta que, ¡por fin!, me nombraron en la UPR en Ponce en enero de 1984” y desde el 1989 tiene seguridad de empleo como catedrático.

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Pregunta obligada: profesores por contrato. Dice: “Yo he hablado muchas veces en contra de eso: es un procedimiento que mata a las universidades y naturalmente es más injusto todavía en lo que hace en el destino de los intelectuales… y lo que es escandaloso es que el gobierno lo propicie”. Relató una reunión de facultad en la universidad en la que enseña en la cual: “Yo hablé y me sentí humillado de tener que defender los derechos financieros y no defender lo que significa para el país tener un profesor corriendo de un sitio para otro” y añade que: “No interpreto que la defensa de los chavos de uno no es una cosa buena… la realidad se basa en la materia económica… estamos quitándonos la alfombra de debajo de los pies si no lo vemos”.

En cuanto a la educación nos dice: “Tengo que confesar que ha sido gran influencia en mí el proyecto instituido por Fernando Agrait del estudio de la lengua castellana en Puerto Rico y del estudio del pensamiento en Puerto Rico y expresa: “Le dieron el proyecto de la lengua a Humberto López Morales y el resultado es la creación del Instituto de Lingüística, y el del pensamiento se le confió a Angel Villarini Jusino: Proyecto del Desarrollo de Destrezas de Pensamiento (hasta 2011)”. “…pasó a la rectoría de Río Piedras, lo arrinconaron y esta administración lo hizo desaparecer”.  

Se funda la Organización para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento, de la cual es miembro de su junta de directores, cuyo subtítulo es: Organización para el Fomento del Desarrollo Humano, y nos dice: “No debemos interesarnos solo por el pensamiento como en lograr la convergencia de las finalidades de la humanidad” y nos habla del “éxito grande en varios países”, ha habido encuentros internacionales, en México, Colombia y República Dominicana y en Puerto Rico se celebran cada año y nueve de los veintitrés se han celebrado en Ponce. La revista de la organización, Crecemos, cumple, entre otros con: “Analizar en forma interdisciplinaria, creativa y crítica temas sobre el desarrollo humano en general y la cognición y Fomentar la investigación teórica y empírica de temas educativos relacionados con el desarrollo humano”.

Desde el 2007 existe el Instituto de Educación y Pensamiento del Sur, que tiene tres objetivos: “El servicio a la educación popular, la elevación del nivel intelectual de las universidades de la zona y  la introducción de la investigación en las universidades de la zona”, nos dice. Y se celebran foros estudiantiles para las escuelas y ciclos de conferencias semestrales en las universidades, uno de ellos en torno  a “La belleza” y se hace “con la intención de ver que la actividad intelectual no tenía por qué detenerse y ningún tema dejaba de ser útil por la situación del país, así como las reflexiones léxicas y filosóficas sobre el concepto de belleza, la belleza en las Matemáticas”. Y ocho instituciones universitarias en Ponce fundaron el Consorcio Interuniversitario para la Sociedad del Conocimiento.

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El profesor Villalón se ha desempeñado varias veces como presidente de la junta de directores de la Organización para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento y es miembro de la Sociedad Puertorriqueña de Filosofía desde el 1998, entidad en la cual presentó su trabajo en torno a “El mito y el lenguaje” en el encuentro del 2003.

Es consciente de la estima de sus alumnos y exalumnos y habla de “cierta pasión de comunicar la verdad”, recalcando la necesidad de “ser ambiciosos” para lanzarse al camino de su búsqueda, clama “por una nueva actitud frente al mito” y propone las destrezas que deben desarrollarse en el estudiante “para el manejo cómodo del discurso mítico tanto como del discurso lógico”.  

La entrevista se realizó un domingo 23 de septiembre en una media tarde del calor tropical y el encuentro se cerró en El Patio de Sam y, al recorrer el camino de vuelta a casa, siguió aleteando en el pensamiento el “ser ambiciosos” en la búsqueda de la Veritas, diosa romana, hija de Saturno y la virtud, y de la Aletheia, la diosa griega, y en el camino continuar “poniendo en orden nuestras mentes y haciendo productivo nuestros pensamiento”, como nos dice el profesor ponceño, catedrático de humanidades  en la UPR, Ponce, católico romano, en “El pensamiento mítico- Un nuevo capítulo para el desarrollo del pensamiento” en el cual puntualiza el teólogo y educador que: “…se trata de encontrar un nuevo espacio para lo sagrado y la trascendencia. Lo sagrado no se debe encontrar incómodo entre el juego y la fiesta, que han sido por siglos sus compañeros habituales…”.

En su CV también consigna el nombre y apellido de su esposa: Olga C. Soler-Bonnin y los nombres de sus cuatro hijos: Eva Mercedes (1976); Olga Leticia (1977); José Ramón (1980) y Luis Julián (1983).

* Puedes revisar la producción cultural de Villalón Sorzano, aquí y acá.

* Toda la fotografía: Eva Villalón.